A raíz del tiroteo escolar en la escuela católica de la Anunciación, en el sur de Minneapolis, en el que perdieron la vida dos niños y otros 17 resultaron heridos, la desinformación sobre la identidad de género del tirador ha ganado espacio en las redes sociales. La narrativa tránsfoba, impulsada incluso por miembros de la Administración Trump, está utilizando la ambigüedad de género del autor del tiroteo para atacar a la comunidad transgénero.
Pese a que la incidencia de este tipo de personas como autores de tiroteos es mínima en las estadísticas y está por debajo de su peso en el resto de la población, el hecho de que Robin Westman —el nombre del tirador— se pudiera haber identificado como ‘trans’ en el pasado, ha situado su identidad de género en el foco del relato.
Diario en Youtube
El tirador se habría arrepentido de haberse cambiado de género
Según una información a la que ha tenido acceso el medio estadounidense ABC News, la licencia de conducir del atacante figura como una mujer que nació el 17 de junio de 2002. Fue un tribunal de Minnesota quien aprobó la solicitud de cambio de nombre de Robert a Robin, a petición de la madre, quien declaró que su hijo, entonces menor de edad, “se identifica como mujer”, según los documentos judiciales.

Sin embargo, en un diario que compartió en YouTube antes de la masacre, Westman parecía arrepentirse del cambio, que no está confirmado que incluyera terapias hormonales o de cambio de sexo. “Solo conservo el pelo largo porque es prácticamente mi último vestigio de ser trans. Estoy cansado de ser trans, ojalá nunca me hubiera lavado el cerebro”, escribió, según apunta The New York Post. “No quiero vestirme de niña todo el tiempo, pero supongo que a veces me gusta mucho. Sé que no soy mujer, pero definitivamente no me siento hombre”, agrega el texto.
A raíz de la tragédia
El alcalde de Minneapolis denuncia los intentos de “satanizar a la comunidad trans”
La identidad de Westman ha sido utilizada por miembros de la Administración Trump y en perfiles conservadores en redes sociales para promover una narrativa de desinformación basada en que las personas trans son violentas, debido a que en los escritos, el tirador revela sus fantasías sobre matar niños y su deseo de ser el “monstruo aterrador que domina a esos niños indefensos”.
La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, se refirió a Westman como un “monstruo transgénero y trastornado”, aunque no existe una correlación entre los tiroteos masivos y las personas trans. También el secretario de Salud y Servicio Humanos, Robert F. Kennedy Jr., anunció una investigación para conocer si ciertos fármacos psiquiátricos, como los antidepresivos, contribuyen a la violencia.

Gente rezando en el memorial del tiroteo de Minneapolis
Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que se estaba investigando la identidad de género de Westman como parte de “todos los elementos” relacionados con el tiroteo. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha denunciado estos intentos de usar la tragedia para “satanizar a la comunidad trans”, insistiendo en que el foco debe permanecer en las víctimas y en la necesidad de abordar las raíces de la violencia.
Sin embargo, los expertos señalan la tenencia de armas como la principal causa de los tiroteos masivos que se dan en el país, teniendo en cuenta que EE.UU. tiene el mayor índice de tenencia de armas per cápita del mundo y regulaciones que facilitan la compra de armas con sencillas revisiones de antecedentes criminales y psicológicos en la mayoría de estados. Un país donde ya se han producido más de 280 solo en lo que va de año.