“Estamos trabajando en abrir un centro productivo en Sant Cugat”

Santa Bárbara Sistemas, parte de General Dynamics European Land Systems (GDELS), pone la mira en Catalunya. Actor clave en el sector de la defensa, desarrolla y fabrica blindados, vehículos militares, sistemas de puentes y sistemas de artillería. Con su nuevo plan estratégico se expandirá en Catalunya con más colaboraciones y posibles instalaciones, a sumar a las de Andalucía, Asturias y Madrid. 

Alejandro Page (Madrid, 1986), director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de GDELS, pilota este plan desde septiembre. Con una inversión renovada, contempla doblar tamaño en cinco años, desde los 300 millones de euros en ventas, 1.300 empleados y capacidad de 315 unidades anuales actuales. El tirón inversor español y europeo sirve de impulso. Page participó en Barcelona del Forbes AI Forward Summit, donde atendió a La Vanguardia.

¿Por qué se quiere crecer aquí?

Catalunya tiene un tejido industrial y capacidad tecnológica que a lo mejor no se ha aprovechado en la defensa. Hay muchas empresas que desarrollan o han desarrollado su labor en sectores como el automóvil y su industria auxiliar que podrían jugar un papel muy importante en el desarrollo de la industria de defensa. Esa capacidad se puede volcar en defensa. Queremos crecer colaborando con empresas implantadas: nuestro enfoque es cooperar, que puedan aportar al desarrollo de nuestros sistemas o fabricar para nosotros. Ya trabajamos con 100 empresas catalanas y lo aumentaremos, haciendo tracción, desarrollando la industria. Para que impulsen sus tecnologías y el dinero fluya a las pymes.

¿Catalunya está desaprovechada?

Ahora es testimonial en la actividad y puede ser muy importante. Los últimos años está volviendo a darse la importancia que tiene el desarrollo tecnológico en defensa y creo que va a aprovecharlo, sobre todo con las tecnologías duales, de uso civil y en defensa. Puede ser muy relevante en esa reindustrialización, en la recapacitación del sector. Vamos viendo sobre todo empresas en electrónica, fabricación de estructuras mecanizadas, de alta precisión, direcciones de tiro…

¿Sólo se darán colaboraciones?

Hay diversas fórmulas. Nuestro acuerdo con Gutmar [empresa catalana de ingeniería y fabricación mecánica de alta precisión con la que ha firmado desarrollar tecnologías] contempla la apertura de un centro de producción nuestro en sus instalaciones de Sant Cugat. Estamos trabajando en la apertura, está ligada al desarrollo de algunos programas como el de fabricar lanzapuentes, y a que España acabe decidiéndose por un lanzapuentes nacional. Trabajaríamos conjuntamente en desarrollar diferentes programas. Y por primera vez una empresa de Catalunya desarrollaría un proyecto finalista dual.

“Catalunya puede ser un actor muy relevante en la reindustrialización del sector”

¿Es un buen momento para el sector?

Vivimos un momento idóneo para crecer, a la vez que complejo. Se está invirtiendo más, se seguirá invirtiendo más y nuestro plan estratégico lo cumpliremos porque sabemos que los pedidos van a venir. Trabajamos para que siga aumentando la carga de trabajo y seguiremos invirtiendo acorde. Queremos crecer con cabeza. En el pasado se invirtió mucho en capacidad y al acabar el ciclo inversor hubo que desinvertir.

¿Hay posibilidad de nuevos vehículos?

Siempre estamos mejorando los vehículos que tenemos. Este año presentamos el sistema de artillería único en Europa sobre cadenas Némesis, que fue también una inversión importante y estamos desarrollando nuevas capacidades que saldrán a la luz en el momento oportuno.

El Gobierno ha dado 6.900 millones en créditos en los programas de modernización de las Fuerzas Armadas que han ido casi todos a Indra. ¿Tiene sentido?

Ha recibido la responsabilidad como coordinador de muchos de los programas. No estamos ni mucho menos en contra. Nosotros tenemos unas capacidades productivas que desarrollamos desde hace al menos 25 años, que no se improvisan y que queremos poner al servicio de España y las Fuerzas Armadas. Creemos que tenemos que ser un actor relevante y por eso estamos hablando con Indra para utilizar nuestras soluciones en vez de que se vaya a empresas de fuera. La inmediatez es una necesidad: estamos preparados y dispuestos a cooperar, a que use nuestra capacidad.

Tras el reparto Moncloa pidió a Indra que colabore con otras firmas. Habéis abierto negociaciones para ello. ¿Cómo van?

Estamos negociando, viendo qué soluciones podemos aportar. En las próximas semanas seguro que llegamos a algún acuerdo. Queremos participar en los proyectos en los que tenemos conocimiento, producto y capacidades que permiten inmediatez. Como en artillería y vehículos de tierra. Hay que cooperar, en España, en Europa. No es una opción, es la única opción.

“Estamos viendo qué soluciones podemos aportar a Indra, en unas semanas seguro que hay acuerdos”

Indra buscó compraros a inicios de año. ¿Cómo es la relación?

Es buena. La de dos empresas españolas que se dedican a la defensa y saben que tienen que colaborar para cumplir los objetivos que se nos han puesto. Vamos a encontrar una solución.

¿Si vuelve a intentar compraros…?

Para que una operación salga adelante hay dos partes y las dos tienen que querer. Es legítimo intentar adquirir una empresa, pero la otra parte tiene que estar de acuerdo. En este caso, no se llegó a ese entendimiento y no creo que ahora se vaya a producir otro acercamiento. Las posturas quedaron claras. Tenemos que mirar adelante, no atrás.

¿Habría plan de crecimiento propio si no aparecía la amenaza de Indra?

Sí, no es una reacción. Ya lo estábamos trabajando. En él hemos plasmado la consolidación del ciclo inversor. Todos los países de la UE quieren volver a tener capacidades en defensa. En tres años los grandes contratos ya estarán lanzados, y entonces se saturará el mercado. La idea es potenciar la internacionalización. Hemos firmado con Letonia [un contrato por 84 Ascod, vehículos de combate de infantería, por 800 millones], Reino Unido adquirirá más… Estamos trabajando otras oportunidades. Si Europa está confiando en tecnología española, incluso en el flanco este, queremos ofrecer aquí nuestra tecnología también para que los sistemas que se compren sean los nuestros.

Al margen de Letonia, ¿se crece en otras naciones del este?

Estamos potenciando el Ascod para que se unan otros países. Con los fondos y fórmula de compras conjuntas se está tratando con países como Rumanía o Estonia. Ucrania también está muy interesada. Y Portugal y Grecia. De Europa, tenemos la mejor capacidad para entregar en el menor plazo.

El 2% del PIB para defensa, el 5%… ¿A qué cifra de gasto hay que ir?

No te sabría decir…

Como parte interesada, ¿cuanto más mejor?

La inversión se dispara, debemos ser responsables y utilizarla bien. Como industria de defensa tenemos que aprovechar esta situación, pero no aprovecharnos de ella, que es diferente. El dinero tiene que invertirse para desarrollar capacidades y tecnologías. El dinero que se invierta es el que permita cumplir con los compromisos y que permita tener una autonomía estratégica a futuro, para cuando se necesite.

“Hay que aprovechar el mayor gasto
en defensa, pero sin aprovecharse, que es algo diferente”

En Tess Defence (consorcio de Indra, Santa Bárbara, Sapa y Escribano) el blindado 8X8 Dragón para el Ejército acumula retrasos y problemas.

Es un programa complejo, la integración de distintos sistemas ha dado ciertos problemas porque son nuevas tecnologías, pero estamos poniendo toda nuestra energía en que salga adelante. Se han entregado 11 vehículos que están en evaluación operativa. Tenemos otros muchos acabados pendientes de últimos retoques. De aquí a final de año entregaremos los comprometidos. Las cuatro empresas están comprometidas en que se va a cumplir.  

¿El problema es vuestro?

No, cumplimos nuestros compromisos, pero tampoco va esto de buscar culpables.

¿El sector cambiará también por la inteligencia artificial?

La gente cuando habla de defensa e IA se imagina a Terminator… Eso no debe pasar nunca, siempre tiene que haber una decisión humana, es algo demasiado importante como para dejarlo a una IA. Puede ayudar mucho a facilitar las decisiones para evitar errores, pero hay que controlarlo y que la persona decida la acción.

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