El actual aspirante a la presidencia de la República Checa y ganador de las últimas elecciones, Andrej Babis, se niega a vender sus empresas para gobernar.
En su defecto, ha dicho que cumplirá con la ley que regula los intereses empresariales de los miembros del gobierno, pero sin especificar como, lo que se ha convertido en un obstáculo para su regreso al poder tras cuatro años en la oposición.
Transparencia Internacional exige a Babis que venda sus empresas o deje de recibir contratos públicos
Según el presidente del país, Petr Pavel, Babis debe explicar públicamente cómo eliminará los conflictos de intereses derivados de sus actividades empresariales antes de ser nombrado primer ministro. El multimillonario es propietario de cientos de empresas que reciben subsidios locales y de la Unión Europea destinados a los agricultores, calculados según el tamaño de sus tierras o el número de animales que poseen. Además, también han recibido ayudas para la modernización y fondos de contratos públicos.
La organización anticorrupción Transparencia Internacional ha señalado que, para romper definitivamente con sus empresas, Babis debería venderlas o dejar de recibir contratos públicos si quiere volver al poder. Ya en su primer mandato como primer ministro, de 2017 a 2021, Babis enfrentó batallas legales y una investigación europea por posibles conflictos de intereses.

En ese entonces, transfirió temporalmente sus activos a fondos fiduciarios, pero un tribunal y la Comisión Europea consideraron que esa medida era insuficiente y no le permitiría utilizar la misma baza para volver de manera irregular como cabeza del Gobierno de República Checa.
