El 29 de noviembre Iberdrola, Endesa y Naturgy se sentaron a la mesa de una asamblea extraordinaria de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), la sociedad gestora en la que comparten la propiedad de las centrales nucleares de Almaraz y Trillo, para rubricar el documento con el que solicitarían al Gobierno el retraso del cierre de los dos reactores de Almaraz y que en lugar de cerrar en noviembre de 2027 y 2028, puedan funcionar hasta 2030.
La solicitud llegaba ese mismo día al Ministerio de Transición Ecológica. Apenas faltaban tres jornadas para que cumpliera el plazo legal máximo para que los propietarios de dicha infraestructura entregasen al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) los documentos necesarios para gestionar el cierre. Ese ajustado movimiento no ha sido nada casual. Pero obliga ahora a tramitar en paralelo el cierre y su posible aplazamiento.
No hay lugar para objeciones. Los principales directivos de Iberdrola y Endesa llevaban desde 2023 reclamando en todo tipo de foros públicos y privados que España se sumara a la tendencia internacional de ampliar las nucleares. Eso sí, ligada a una rebaja de impuestos para que, según sus argumentos, la energía nuclear pueda ser rentable.
El intento de ligar la ampliación de la nuclear a una rebaja de impuestos ha retrasado el proceso
La falta de rentabilidad fue la que les llevó en 2019 a solicitar el cierre de todas la plantas nucleares españolas. Los acontecimientos geopolíticos les han hecho cambiar de opinión, pero han querido forzar la presión hasta el último minuto.
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, celebraba el 30 de octubre que la solicitud registrada por las eléctricas no reclamaba una rebaja de impuestos. José Bogas, consejero delegado de Endesa, opinaba lo contrario en la edición de Foros Vanguardia que ese mismo día se celebraba en Barcelona. Parece que sigue un toma y daca que ha durado más de dos años y que tal vez se extienda otros dos más.

Porque si las eléctricas han apurado plazos, el Gobierno parece tener la intención de hacer lo mismo. La siguiente línea roja que debe superar Almaraz para funcionar hasta 2030 es que su seguridad quede garantizada. Eso solo lo puede decidir el CSN y tiene de plazo para hacerlo hasta dos meses antes de la fecha de cierre. Hasta septiembre de 2027 para Almaraz I.
El CSN tiene hasta septiembre de 2027 para autorizar la extensión de actividad en Almaraz
Para gestionar el expediente este debe llegar a su poder, pero casi tres semanas después de haberse presentado en Transición Ecológica, aún sigue en el ministerio. Cuestiones burocráticas que en breve se superarán , explican fuentes del ministerio.

Lo que no tienen intención de hacer es de presionar a ese organismo técnico para que acelere su análisis. En Transición recuerdan que la seguridad nuclear es tema muy sensible y que, pese a que Almaraz cuenta con lo que podría denominarse la ITV pasada hasta 2030, la actual forma de funcionamiento de las nucleares con más paradas y arranques que cuando fueron diseñadas (en respuesta a la actual curva con precios cero de la electricidad) podría requerir nuevos ajustes de seguridad. Es decir, que el veredicto del CSN no solo autorizará o no la ampliación, sino que podría poner condiciones y entonces, la pelota del futuro nuclear volvería a las eléctricas.
