Después de haber reclamado un sitio en la mesa de negociación durante meses, Europa finalmente ha logrado ser implicada en las consultas sobre el futuro de Ucrania. La ciudad de Ginebra acoge este domingo las negociaciones entre representantes de Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y del Reino Unido, Francia y Alemania, además de una delegación de ucranianos de la máxima confianza del presidente Volodímir Zelenski. El objetivo es reescribir el último plan de paz redactado por EE.UU. y Rusia, que tal y como está es muy perjudicial para los intereses de Kyiv.
El jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, Andriy Yermak, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hablan con la prensa
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha señalado en un comunicado los tres elementos principales que harían que un nuevo plan fuese aceptable para Ucrania y para Europa. “En primer lugar, las fronteras no pueden modificarse por la fuerza. En segundo lugar, como nación soberana, no puede haber limitaciones a las fuerzas armadas de Ucrania que dejen al país vulnerable a futuros ataques y, por lo tanto, socaven también la seguridad europea. En tercer lugar, debe reflejarse plenamente la importancia fundamental de la UE para garantizar la paz en Ucrania”, ha indicado este domingo.
El encuentro se produce a nivel de altos funcionarios, salvo por la parte estadounidense. Están presentes el artífice del plan de 28 puntos, Steve Witkoff, enviado presidencial de EE.UU. y amigo personal de Trump y Kirill Dimitriev, y también el secretario de Estado, Marco Rubio, el menos convencido en el otro lado del Atlántico de este plan de 28 puntos que no ha gustado en un importante sector de los republicanos estadounidenses por ser demasiado favorable a Rusia.
La mesa
Rubio habría dicho a algunos senadores republicanos que no está de acuerdo con el plan
Esta discrepancia interna es bien vista por la diplomacia comunitaria. Desde Bruselas han viajado a Suiza el alemán Bjoern Seibert, el poderoso jefe de Gabinete de Ursula von der Leyen, y Pedro Lourtie, la mano derecha del presidente del Consejo Europeo, António Costa. Ambos van a representar los intereses de la UE. También están presentes delegaciones de aliados clave de Ucrania como son Francia (representada por Emmanuel Bonne, asesor diplomático de Emmanuel Macron), Alemania (por el diplomático Günther Sautter) y el Reino Unido (Jonathan Powell, el asesor de seguridad nacional del Reino Unido, exjefe de gabinete de Tony Blair).
La representación ucraniana está encabezada por la mano derecha de Volodímir Zelenski, Andrí Yermak, jefe de la oficina presidencial, e incluirá, entre otros, a Rustem Umérov, ministro de Defensa ucraniano; a los jefes de los servicios de seguridad e inteligencia, y al jefe del Estado Mayor. Se trata esencialmente de una delegación militar. Según ha informado Yermak en sus redes sociales, primero se han reunido con los líderes de las capitales europeas, y luego les esperaban los encuentros con EE.UU. “Los encaramos de forma constructiva”, ha sostenido el ucraniano.
La misión de los aliados europeos de Ucrania es crucial, y más después de que Trump se abriera la puerta el sábado a modificar el contenido del plan diciendo que no tiene por qué ser su versión final. Según el Financial Times, Rubio ha comunicado a algunos senadores de EE.UU. que este plan no sería de su agrado. El periódico apunta también que el secretario de Estado habría dicho también a los senadores que los rusos entregaron el plan al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, que luego Estados Unidos transmitió a los ucranianos en un mero papel de intermediario.
El secretario de Estado lo ha negado posteriormente en su cuenta de X, donde ha escrito que la propuesta es obra de EE.UU. y se ha ofrecido como un “marco fuerte” para las negociaciones, con “aportaciones del lado ruso, pero también con aportaciones previas y actuales del lado ucraniano”. El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha pedido que antes de nada sería importante saber quién ha sido el autor de este plan.
Así pues, la diplomacia europea debe hacer filigranas para reescribir algunos de los puntos fundamentales del acuerdo de paz. Para empezar, quieren persuadir a EE.UU. de olvidarse de entregar el territorio ucraniano del Donbás a Rusia, y en cambio volver a la posición de que cualquier alto el fuego debe partir de la actual línea de frente. Además, también quieren que EE.UU. forme parte de cualquier futura garantía de seguridad para Ucrania o que desaparezcan estos límites de un máximo de 600.000 efectivos al ejército ucraniano, una de las grandes reclamaciones de Vladimir Putin. Según la agencia Reuters, se hablaría de un tope de 800.000 soldados “en tiempos de paz” y también de que Ucrania celebrase elecciones lo antes posible tras un alto el fuego.
Reclamación
La UE quiere que desaparezca el límite impuesto a las uerzas armadas ucranianas
“Seguiremos trabajando junto con Ucrania, nuestros Estados miembros, la Coalición de los Dispuestos y los Estados Unidos para lograr avances reales hacia la paz. Lo importante es que avancemos como socios, en una misma dirección. Y quiero terminar con un punto que es personalmente importante para mí”, ha subrayado Von der Leyen en el comunicado.
La cuenta atrás es seria: Trump quiere su respuesta antes del jueves, día de Acción de Gracias en EE.UU., para poder irse de vacaciones en familia festejando el acuerdo de paz. Europa se encuentra caminando esta fina línea entre preservar la seguridad del continente y mantener la relación con el socio estadounidense. “EE.UU. desempeña un papel importante en el apoyo a Ucrania. Y necesitamos su apoyo en esta guerra de resistencia. Han hecho propuestas y creo que todos aquellos que son demasiado críticos se equivocan al pasar por alto el papel que desempeña Estados Unidos en la actualidad”, admitió ayer el presidente francés, Emmanuel Macron.
