
Italia lleva días sin hablar de otra cosa que de una familia en el bosque. La retirada de la custodia de tres niños a unos padres que practicaban un ecologismo extremo, rebautizado como neorrural, por parte de los jueces ha desatado un debate interminable entre bandos dispuestos a despellejarse. La discusión, nacida en los programas televisivos de la tarde, a base de reportajes lacrimógenos entre las hojas, se ha extendido sin límites, replicando un esquema ya habitual: los usuarios de las redes se insultan y firman peticiones, los intelectuales —verdaderos o supuestos— toman partido y los políticos se lanzan a por la historia.
El 6 de diciembre está prevista incluso una manifestación en Roma. Un caso judicial con muchos, demasiados, dilemas éticos y con una pregunta de fondo: ¿es justo que las familias decidan todo sobre la vida de sus hijos? Los jueces del tribunal de menores italiano creen que no y han retirado a los padres la patria potestad de sus tres hijos —dos gemelos de seis años y una niña de ocho— y los han trasladado a un centro de acogida. La madre se encuentra en el mismo edificio del centro y puede verlos, mientras que el padre sigue en el bosque.
La pareja anglo-australiana vive al margen del sistema y tenía a los hijos sin escolarizar
La decisión ha provocado protestas masivas, encabezadas por Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Liga y vicepresidente del Gobierno, seguido unas horas después por la jefa del Ejecutivo, Giorgia Meloni, que ha pedido al ministro de Justicia que envíe una inspección. “Era una familia feliz, iré a verlos”, dijo Salvini. La jueza que firmó la sentencia ha acabado en portada en la prensa de derechas y poco después llegaron las amenazas de muerte.
La historia es compleja. Nathan Trevallion, de 51 años, ex cocinero, y su compañera Catherine Birmingham, de 45, instructora de equitación y vendedora de remedios holísticos en internet, se trasladaron en 2021 a una zona remota de los Abruzos, una región del centro de Italia golpeada por el despoblamiento.
Sin chequeos médicos
Las autoridades pusieron sus ojos en la familia en 2024, cuando todos ellos acabaron en el hospital por una intoxicación de setas
Los dos se conocieron en Indonesia y allí, han contado, decidieron cambiar por completo su estilo de vida. En 2021 compraron una casa de campo en una zona boscosa del municipio de Palmoli, en la provincia de Chieti, para vivir allí con sus tres hijos. El edificio estaba en malas condiciones, pero al menos tenía las conexiones básicas. Al llegar, sin embargo, la pareja decidió prescindir de todas ellas, desconectándose de los suministros, incluido el del agua, porque, como ha explicado Trevallion en estos días, “existe el riesgo de que en las tuberías acaben microplásticos”. Nada de calefacción, ni gas para cocinar. Otro cambio que hicieron fue eliminar el baño, sustituido por un agujero cavado en el exterior. El único aparato en casa es una tableta con la que, gracias a una conexión, trabaja la mujer. Los niños no van a la escuela y no están vacunados.
Las autoridades pusieron sus ojos en la familia en 2024, cuando todos ellos acabaron en el hospital por una intoxicación de setas. Para la madre, ingresada en estado grave, hizo falta incluso un helicóptero (pagado por el odiado Estado). Los carabineros fueron avisados cuando los niños dijeron a los médicos que no podían ponerse la cánula nasal del oxígeno: “no podemos introducir cosas de plástico”. Empezaron así una serie de comprobaciones que desembocaron en informes de los servicios sociales, donde se lee que la familia “vive en una condición de habitabilidad precaria”, que los niños no tienen “interacción social” y que “en la vivienda no hay servicios higiénicos”. En el documento se señala que los pequeños “no pueden relacionarse libremente con otros niños”.
“Familia feliz”
Salvini y Meloni encabezan la indignación y han criticado la decisión judicial
Sin embargo, los jueces van más allá: la pareja se opuso de forma ideológica a las peticiones de someter a los niños a exámenes médicos especializados. Para hacerlo, habría pedido a cambio 50.000 euros. El tribunal también valoró que estaba comprometido el derecho “a la vida de relación”, protegido por el artículo 2 de la Constitución italiana, que garantiza los derechos inviolables de la persona y su desarrollo dentro de las formaciones sociales.
Nathan y Catherine
Una pareja que decidió vivir lejos de la sociedad
Nathan Trevallion, británico de 51 años, es un ex cocinero. Catherine Birmingham, australiana de 45 años, es instructora de equitación y vendedora de remedios holísticos en internet. En 2021 compraron una casa en una zona remota de Italia para criar a sus tres hijos lejos del sistema.
La familia rebate uno por uno estos puntos: los niños están seguidos por una maestra (dato confirmado por el Ministerio de Educación) y juegan con otros niños de la zona. Después de decenas de entrevistas y de una sobreexposición mediática total, los abogados han recomendado a la pareja algo de prudencia (la mujer ha bloqueado su página web donde ofrecía varios tipos de asesoría) y que presente un proyecto de reforma de la casa, reintegrando al menos el baño. Para recuperar a sus hijos quizá baste un inodoro.
