Alemania tiene listas las cuentas públicas para el año próximo. El Bundestag (cámara baja del Parlamento) aprobó este viernes el presupuesto para el 2026, que contempla gastos de 524.540 millones de euros, sin contar los fondos especiales para defensa y para inversión en infraestructuras, que figuran fuera del presupuesto ordinario.
La deuda neta ascenderá a 97.700 millones de euros, pero al añadirle la relativa a los dos fondos especiales, el nuevo endeudamiento será de casi 182.000 millones, el segundo más elevado en la historia de la República Federal. El primero se dio durante la pandemia del coronavirus.
El Gobierno de coalición de conservadores y socialdemócratas del canciller democristiano Friedrich Merz aparca así el proverbial apego alemán a la disciplina fiscal para embarcarse en un plan multimillonario financiado con nueva deuda con el que modernizar las fuerzas armadas y renovar infraestructuras obsoletas.
Reforma constitucional
La suspensión pactada en marzo por conservadores, socialdemócratas y verdes del freno constitucional a la deuda ha sido clave para la aprobación parlamentaria del presupuesto del 2026
En votación nominal, 322 diputados votaron a favor, 252 en contra y no hubo abstenciones. El texto pasará el 19 de diciembre al Bundesrat (cámara alta del Parlamento), donde están representados los 16 länder (estados federados) que componen el país y donde su ratificación se da por sentada.
La locomotora de Europa renquea, con la economía estancada desde hace tres años. Además, la amenaza rusa a la seguridad europea desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por Vladímir Putin impulsa a Alemania y a otros países del continente a rearmarse.
“Este presupuesto incluye una inversión récord, pero también es importante que el dinero fluya con rapidez”, dijo el socialdemócrata Lars Klingbeil, vicecanciller y ministro de Finanzas, en su discurso a los diputados antes de la votación. “Que aceleremos el ritmo, que reduzcamos la burocracia, que agilicemos las aprobaciones y nos aseguremos de que esta inversión récord, estos miles de millones, fortalezcan a nuestro país”, defendió Klingbeil.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, con un paquetes de dulces durante el debate del presupuesto en el Bundestag en Berlín el 28 de noviembre
Si el Gobierno de Merz ha logrado equiparse con este potente plan que prevé nueva deuda es porque el pasado marzo, el líder democristiano -ganador de las elecciones pero aún no investido canciller- consiguió pactar con socialdemócratas y verdes una reforma constitucional para relajar el freno a la deuda. Este mecanismo, introducido en la Ley Fundamental (así se llama la Constitución alemana) en el 2009 en respuesta a la crisis del euro, prohíbe al Gobierno pedir prestado más del 0,35% de su PIB cada año, y solo puede suspenderse en caso de emergencia probada.
Para suspenderlo se precisa una enmienda a la Constitución, y por tanto una mayoría de dos tercios, que en el actual Bundestag Merz y los suyos no hubieran podido conseguir, porque el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y la formación de izquierda radical Die Linke suman una minoría de bloqueo. En cambio, en el hemiciclo anterior –que en aquel momento seguía activo pues aún no se había constituido la nueva cámara emanada de las elecciones del 23 de febrero- sí era posible esa mayoría de dos tercios, gracias al concurso de los ecologistas.

Lo aprobado en marzo fue un fondo extraordinario de 500.000 millones de euros para los próximos doce años para rehabilitar infraestructuras y oficialmente también para neutralidad climática, a financiar con créditos al margen del freno a la deuda. Respecto al rearme, quedó liberado del límite constitucional a la deuda el gasto militar que supere el 1% del PIB. Así, hace nueve meses se tejieron las bases del plan financiero completado ayer con la aprobación del presupuesto del 2026 en el Bundestag.
Como es habitual, la mayor parte del presupuesto (más de un tercio del total) se destina a asuntos laborales y sociales, en particular a las pensiones. La ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, la socialdemócrata Bärbel Bas, destacó que el 99% de los gastos de su cartera están fijados por ley y forman parte del Estado social de derecho que, dijo, “da seguridad a mucha gente y garantiza la estabilidad y la paz social en nuestro país”. Su Ministerio encabeza la lista de gasto con 197.300 millones de euros.
A continuación, figura el Ministerio de Defensa, con 82.700 millones en el presupuesto, si bien, gracias al fondo especial, el gasto militar previsto ascenderá el año que viene a 108.000 millones de euros, el nivel más alto desde el fin de la guerra fría. El Ministerio de Transporte, que necesita actualizar carreteras, puentes y ferrocarriles, recibirá inversiones de casi 14.000 millones del presupuesto básico y más de 21.000 millones del fondo especial.
