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D. María afirma que BTC impulsa a los Estados a ajustarse a un contexto digital y descentralizado.
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Para el autor, bitcoin funciona como un instrumento que facilita el avance del desarrollo personal.
El escritor y divulgador español Álvaro D. María afirmó que bitcoin (BTC) abre un nuevo camino para explorar marcos políticos alternativos. Según explicó, la creación de Satoshi «no es ni globalista ni nacionalista», sino que plantea una nueva forma de articular lo local y lo global sin depender del Estado.
En su análisis, D. María sostiene que bitcoin ocupa un punto intermedio entre dos corrientes que suelen plantearse como opuestas. Por un lado, aspira a ser una moneda global, pero sin alinearse con el globalismo, pues «no depende de intermediarios». Al mismo tiempo, desafía a los Estados nación «sin oponerse frontalmente», obligándolos a adaptarse a un entorno digital y descentralizado.
El autor recordó que en su libro La filosofía de Bitcoin había planteado esta idea: «Bitcoin posibilita nuevos paradigmas económicos, sociales y políticos al vincular lo local con lo global sin intervención estatal».
Uno de los ejemplos más claros de esta dinámica, señaló, es el caso de El Zonte (también conocida como Bitcoin Beach) en El Salvador, una pequeña localidad costera donde, a partir de 2019, una iniciativa privada y comunitaria comenzó a utilizar BTC como moneda de uso cotidiano.
Una transición histórica: de la era industrial a la era de la información
Para contextualizar sus argumentos, D. María aseguró: «Vivimos un punto de inflexión en la historia, un momento de transición donde lo viejo se resiste a morir y lo nuevo lucha por nacer». Agregó que la era industrial se caracterizaba por la producción a gran escala, el rol central de los Estados y la dependencia de fábricas que requerían infraestructura, rutas comerciales y mano de obra concentrada.
Esa lógica, sostiene, está siendo reemplazada por la era de la información, pues hoy las personas ya no necesitan producir en masa para integrarse en la economía global. De hecho, uno de los puntos centrales de su planteamiento es la forma en que bitcoin permite que regiones históricamente marginadas se conecten, por primera vez, con la economía mundial.
D. María destacó que durante la era industrial muchas zonas quedaron excluidas del sistema financiero, dependieron de remesas y carecieron de inversión y derechos de propiedad formales. Ahora, resalta, «más de 1.800 millones de personas pueden acceder por primera vez a las cadenas de valor globales» gracias a la combinación de internet y bitcoin.
Esto, según el académico, reduce la intervención estatal en la vida económica y permite que «lo local se conecte con lo global, y lo global redescubra la singularidad de lo local». El maximalista de bitcoin afirma que los tiempos actuales están permitiendo que muchas comunidades locales puedan ofrecer servicios y cultura al mundo, atrayendo visitantes y participantes en sus economías circulares.
Una tecnología al servicio de la comunidad
Advierte, sin embargo, que el error sería considerar a bitcoin como la base identitaria de estas comunidades. «Bitcoin es una herramienta, no la piedra angular», manifestó, comparando este fenómeno con la historia militar. Explicó que la pólvora acabó con las ciudades amuralladas, pero eso no llevó a crear «ciudades de la pólvora».
Para él, la verdadera base debe ser la búsqueda del desarrollo personal y colectivo, y bitcoin es una herramienta que permite impulsar estos procesos.
Aun así, concluye que las economías circulares de bitcoin representan «un paso importante hacia jurisdicciones personalizadas que conectan lo local con lo global, no solo económicamente, sino también políticamente». En su visión, estas experiencias pueden inspirar al mundo y demostrar que bitcoin es una herramienta para construir una nueva realidad socioeconómica.
Más allá de su enfoque comunitario, D. María también destacó el impacto político de BTC durante la conferencia Watch Out! Bitcoin 2025. En una entrevista con CriptoNoticias, remarcó que el activo está transformando las relaciones de poder incluso en países como Estados Unidos. Afirmó que quienes lo poseen pueden influir en la política a través de donaciones y apoyos a candidatos.
