El relevo

Jose Antonio Martínez Soler, periodista destacado de la transición y defensor del Gobierno progresista, afirma: “Pedro Sánchez, el mejor presidente hasta el escándalo Ábalos-Cerdán, me ha decepcionado. Aún espero que reflexione durante estas fiestas y asuma después de Reyes la responsabilidad que le corresponde por su negligencia y culpa invigilando, lo tiene fácil: anunciar que no se presentará a la reelección, pero gobernando hasta las generales del 2027”.

Esta opinión está mucho más extendida de lo que parece a simple vista entre los seguidores de Sánchez. Creen que unas primarias renovarán el liderazgo del partido y evitarán avances del “neofranquismo”. En esta línea, Jordi Sevilla, exministro y colaborador de Sánchez, ha anunciado un manifiesto para construir una alternativa que canalice el descontento y sirva de base para las primarias cuando el secretario general del PSOE salga de la Moncloa.

Algo se mueve entre los socialistas y se empiezan a manejar quinielas sucesorias

Algo se está moviendo entre los socialistas, y se empiezan a manejar las quinielas sobre su sucesor. Una de las que más suena es Nadia Calviño, actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que acaba de publicar su experiencia sobre los dos mil días que pasó en el Gobierno de Sánchez como vicepresidenta económica. Su designación sería una buena forma de recuperar el voto perdido del centroizquierda. Para ello sería fundamental retomar la política socialdemócrata que el actual Gobierno ha ido desdibujando por sus continuas concesiones a sus socios de coalición.

Como ella misma afirma, su política estuvo basada en tres pilares: la justicia social, el cumplimiento presupuestario y las reformas estructurales. Todo un manifiesto de cara a la elaboración de un programa electoral socialista que deje atrás al llamado bloque de investidura. La experiencia ha demostrado que intentar gobernar con el apoyo de la derecha nacionalista, la extrema izquierda y el populismo es imposible para afrontar los cambios que el país necesita.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño
20/09/2023
Sanchez

Sánchez y Calviño, en una imagen del 2023

Emilia Gutiérrez

Un ejemplo claro son la política de vivienda, las pensiones, la regulación laboral o la energética. De hecho, los enfrentamientos con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, fueron casi permanentes y ni siquiera la menciona en su libro.

De cara a una nueva legislatura, la gobernanza necesariamente deberá ser distinta a la que ha presidido la década de Gobierno de Sánchez. El objetivo, como ha explicitado, es evitar que gobierne el PP con Vox: “Sería un grave error histórico”. Claro que la solución no puede ser que se le siga votando a él de forma indefinida eliminando uno de los pilares de la democracia como es la alternancia en el poder.

Para evitar este “error histórico” no queda otra que recomponer la colaboración en los grandes temas de Estado entre el PP y el PSOE. ¿Estarían dispuestos los socialistas a dejar gobernar a Alberto Núñez Feijóo aunque hubieran logrado más votos y escaños que los populares para frenar a Vox?

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