La presión de Estados Unidos estaba puesta en los últimos días en el Caribe y en Venezuela, donde Nicolás Maduro liberó a 71 presos políticos para rebajar la tensión, pero Donald Trump aprovechó la fiesta cristiana de la Navidad para lanzar una cruzada contra el terrorismo islámico en el corazón de África.
Residentes de Offa, en Nigeria, inspeccionan los daños provocados por los misiles lanzados por Estados Unidos en la ofensiva aérea de Navidad contra Estado Islámico.
Trump comunicó a través de su red Truth Social que, en calidad de comandante en jefe de Estados Unidos, había ordenado un ataque “poderoso y mortal” contra campamentos del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el nordeste de Nigeria con el argumento de que dicha organización, a la que calificó de “escoria”, había estado atacando “cristianos inocentes”, algo que ya había ido denunciando en meses pasados.

En la misma comunicación, el presidente de Estados Unidos hacía referencia a sus avisos anteriores: “Previamente les advertí a esos terroristas que, si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno, y esta noche lo hubo”. El mandatario republicano fue claro en noviembre pasado cuando dijo haber dado órdenes al Pentágono para prepararse para cualquier acción militar en Nigeria, el país más populoso de África, con más de 200 millones de habitantes.
Trump eligió la noche de Navidad para su primera ofensiva antiterrorista en África, un continente en el que Estados Unidos ha intervenido militarmente en contadas ocasiones, con estruendosos fracasos como el intento de pacificación de Somalia bajo la presidencia de Bill Clinton. Los bombardeos, dirigidos por el Departamento de Guerra, fueron “numerosos ataques perfectos, como solo Estados Unidos es capaz de hacer”, describió Trump.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, indicó que se habían lanzado una decena de misiles Tomahawk desde un navío de la Armada estadounidense desplegado en el Golfo de Guinea. Se ignora el alcance exacto del ataque, aunque algunos habitantes de la aldea de Jabo informaron a la agencia Reuters de sonoros impactos como si se hubiera estrellado un avión y de explosiones que iluminaron la noche como si fuera de día.
Imagen facilitada por el Departamento de Guerra de Estados Unidos del despegue de un misil en un buque, supuestamente en el Golfo de Guinea
El único balance fue realizado por el Comando de África de Estados Unidos (Africom), con la imprecisa declaración de que los ataques contra los supuestos campamentos de Estado Islámico (EI) habían provocado “múltiples” víctimas en el estado de Sokoto, cerca de la frontera con Níger.
“El Comando de África de Estados Unidos trabaja con los socios regionales y nigerianos para aumentar la cooperación en contraterrorismo y en los esfuerzos contra las amenazas a vidas inocentes”, indicó en un comunicado el general Dagvin Anderson, comandante del Africom.
Horas antes del ataque en Nigeria, Donald Trump había felicitado las fiestas de manera burlona a través de Truth Social: “Feliz Navidad a todos, incluida la escoria de la izquierda radical que está haciendo todo lo posible para destruir nuestro país, pero está fracasando estrepitosamente”, había escrito Trump.
El ataque aéreo en plena Navidad llega en un momento en que el electorado creyente de Trump está molesto por las revelaciones del caso Epstein
Tras su peculiar felicitación, el inquilino de la Casa Blanca propagó otro tipo de mensajes, también contundentes, con la intervención militar en África. El primer recado va dirigido a Estados Unidos. Con el bombardeo en Nigeria busca fidelizar el poderoso voto de los creyentes religiosos que le apoyaron en su retorno a la Casa Blanca y que ahora se tambaleaba en parte por las nuevas revelaciones sobre su amistad con el difunto pederasta Jeffrey Epstein, con Trump apareciendo en algunos de los archivos y fotos del caso que van publicándose en los medios de comunicación poco a poco.
El electorado cristiano y conservador ahora tiene en Trump a un líder decidido a impedir el genocidio de cristianos, como había definido en más de una ocasión la situación en Nigeria, algo que disgustó al presidente del país africano, el musulmán Bola Tinubu, quien negó que hubiera tal persecución religiosa en su país, aunque finalmente el día de Navidad aceptó y colaboró con el ataque de Estados Unidos, al que suministraron información sobre los principales objetivos.
Los otros avisos de Trump se dirigieron a la comunidad internacional. Estados Unidos atacará dónde y cuándo quiera, sin necesidad de recabar apoyos multilaterales ni de formar grandes coaliciones. La guerra con Trump será un arma imprevisible e imprecisa, tal vez sin mayores intenciones que una demostración de fuerza, tan poco sustancial como muchos altos el fuego o paces precarias que ha favorecido, como en Gaza o entre Tailandia y Camboya.
Trump, además, está dispuesto a llevar a cabo acciones puntuales sin especificar el alcance ni dar más explicaciones. Del ataque contra el EI sí que se sabe que fue pactado con el Gobierno de Nigeria. El ejército del país africano confirmó la versión estadounidense de que la ofensiva aérea fue una acción conjunta. “Los ataques se basaron en información fidedigna y una cuidadosa planificación operativa, con el objetivo de debilitar la capacidad operativa de los terroristas, minimizando al mismo tiempo los daños colaterales”, explicó el portavoz de las Fuerzas Armadas, el teniente general Samaila Uba, en un comunicado.
Tanto Washington como Abuja insinúan claramente que habrá continuidad en los ataques contra el terrorismo islámico en la cuenca del lago Chad
El Gobierno de Abuja también dejó entrever que habrá más ataques contra los grupos yihadistas, que han operado en Nigera desde el 2009, cuando irrumpió Boko Haram, impulsor de numerosos secuestros de niños y niñas además de matanznas indiscriminadas en el norte. Así se manifestó el ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Yusuf Tuggar, que habló de las operaciones como de “un proceso en curso”. El presidente nigeriano, sin embargo, no se ha pronunciado en público sobre los ataques.
Tuggar ratificó la conversación telefónica durante 19 minutos previa a la ofensiva aérea con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, también insinuó que la implicación militar en el África oriental tendrá continuidad: “Más por venir…” escribió Hegseth en la red X.
Con la intervención en Nigeria, Estados Unidos pretende recuperar su influencia en esta parte de África, tras la retirada en 2024 de un millar de soldados de las bases en el vecino Níger. Washington está dispuesto a librar una partida con China por la influencia en África y más en un país como Nigeria, rico en petróleo y con importantes reservas de cobalto, litio y níquel, entre otros minerales.
El problema consiste en que no será fácil la lucha contra las numerosas milicias armadas de Nigeria, que se concentran en el nordeste del país pero con capacidad de realizar incursiones en el noroeste.
El Comando de África informó de “múltiples” víctimas en los supuestos campos del EI
Un informe de la Sociedad Internacional para las Libertades Civiles y el Estado de Derecho (Intersociety), revela que en 2025, los terroristas islámicos ya han asesinado a unos 7.087 cristianos y secuestrado a otros 7.800.
