
Los herederos de la dinastía Agnelli se están yendo de Italia. Una fuga industrial, pero también sentimental. La dinámica no es nueva, pero no deja de generar un estado de shock en el país, especialmente en Turín, antigua capital de un imperio que hoy ha emigrado a otro lugar.
El desmantelamiento de lo que fue el imperio de Fiat es constante y no muestra señales de detenerse. John Elkann, nieto de Gianni Agnelli —el Avvocato—, ya ni siquiera se molesta en explicar operaciones como la de Iveco, la histórica marca de camiones, escindida en dos y vendida al grupo indio Tata Motors. La lista es larga y abarca empresas emblemáticas como Magneti Marelli o Comau. Solo en un caso Elkann decidió aparecer en primera persona: grabó un vídeo para anunciar que rechazaba la oferta del gigante de las criptomonedas Tether, interesado en comprar la Juventus, el club de fútbol de la familia. “Nuestra historia y nuestros valores no están en venta”, dijo. Todo lo demás, sin embargo, parece estarlo.
La relación del nieto del Avvocato con Italia está profundamente deteriorada. Quienes lo conocen hablan de una irritación creciente hacia un país que, a su juicio, no le reconoce méritos y le crea problemas. Elkann está además implicado en un proceso judicial en Turín por presuntos delitos fiscales relacionados con la gestión de la herencia millonaria de su abuela, un elemento que ha contribuido a endurecer todavía más ese distanciamiento.
También con la política el vínculo es mínimo. Giorgia Meloni evita atacarlo públicamente, pero el diálogo entre Elkann y las instituciones italianas se encuentra en mínimos históricos.
El último episodio, en orden cronológico, es el proceso de venta del grupo editorial Gedi, que publica dos de los principales diarios del país, la Repubblica y La Stampa. No se trata de la operación más relevante desde el punto de vista financiero, pero sí de una de las más potentes en términos simbólicos. La Stampa, el diario de Turín fundado en 1867, pertenece a la familia Agnelli desde 1926. El heredero de lo que fue durante décadas una suerte de familia real italiana se está desprendiendo incluso de ese legado.
Las cabeceras de Gedi podrían pasar pronto al grupo griego Antenna, controlado por Theodoros Kyriakou, hijo de un armador, propietario de radios y televisiones en Grecia, con intereses en Oriente Medio y buenas relaciones con Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí, además de una conocida admiración por Donald Trump. Los emisarios de Elkann han subrayado que los griegos no están interesados en La Stampa, pero que, ante la ausencia de compradores italianos, el diario sería incluido igualmente en el paquete.
La reputación
Elkann se siente cada vez más ajeno a Italia: un país que —según su entorno— no le reconoce méritos y solo le crea problemas
Detrás hay una cuestión política evidente. Los periodistas de Gedi están movilizados: estas cabeceras, junto con la edición italiana de The Huffington Post, mantienen una línea crítica con el Gobierno ultraconservador de Meloni, y la operación podría alterar de forma sustancial ese equilibrio mediático.
Del acrónimo Fiat —Fabbrica Italiana Automobili Torino— queda ya muy poco. Las fábricas son cada vez más pequeñas y sin pedidos, Italia ya no está en el horizonte, la producción de automóviles se va apagando y Turín va desapareciendo de su propio mapa industrial, hasta el punto de que incluso su archivo histórico ha quedado relegado al abandono.
El proceso no empezó ayer. En 2010, tras la fusión entre Fiat y Chrysler que dio lugar a FCA (Fiat Chrysler Automobiles), comenzó el traslado de las sedes fiscales de las sociedades del grupo a Ámsterdam y Londres. Más tarde, incluso la holding Exor adoptó una estructura neerlandesa. “Esa dinámica creó las condiciones para la salida de Italia”, explica Paolo Bricco, enviado especial de Il Sole 24 Ore y autor de varios libros, entre ellos Marchionne, lo straniero.
Paralelamente, Exor entró en sectores como los seguros o la moda, actividades que no tienen nada que ver con la producción. A juicio de Bricco, el momento decisivo llega en 2016, cuando el entonces consejero delegado Sergio Marchionne, fallecido en 2018, concibe una opa hostil sobre General Motors. Elkann que sigue presidiendo Ferrari la frena. “Ahí empieza su emancipación: rechazo del automóvil como eje central, sedes en el extranjero y abandono de los grandes proyectos industriales previstos para Italia, como el llamado polo del lujo que debía unir Alfa Romeo, Maserati y Ferrari”, según Bricco.
El fútbol
Solo dio la cara una vez: para grabar un vídeo y frenar la oferta por la Juventus. “Nuestra historia y nuestros valores no están en venta”, dijo. Todo lo demás, sí
El siguiente paso fue la fusión con PSA, que dio lugar a Stellantis, con un claro predominio francés en la dirección, el consejo de administración y las funciones estratégicas. “Italia ha sido vaciada, tanto en las fábricas como en los encargos a los proveedores”, resume Bricco.
Quedan pocos centros productivos. Hay un consejero delegado italiano, Antonio Filosa, pero hereda un proceso de desmantelamiento impulsado por su predecesor, Carlos Tavares, considerado el verdadero arquitecto de la retirada. En los próximos meses Carlos Tavares, considerado el verdadero arquitecto de la retirada. En los próximos meses llegarán gestos simbólicos —como la versión híbrida del Fiat 500 en la histórica planta turinesa de Mirafiori— y algún modelo nuevo, pero la base industrial italiana está tan debilitada que esos movimientos apenas alteran el panorama.
Ni siquiera Maserati se salva. En la planta de Módena se produjeron apenas 30 vehículos en el primer trimestre de 2025, y el histórico fabricante ha quedado fuera de la estrategia central del grupo. “Era un mito; ahora incluso los raperos hablan solo de Lamborghini y, en parte, de Ferrari”, concluye Bricco.
“Los mismos errores estratégicos los hemos visto en los medios: no entienden cómo cambia el mundo”, añade Paolo Baroni, periodista económico y miembro del comité de empresa de La Stampa. Otro indicio del aislamiento de Elkann es que ya casi nadie lo defiende. “Después de esta operación con la Repubblica le será difícil moverse en Italia. No tiene consenso. No es una figura querida”, dijo recientemente Carlo De Benedetti, financiero turinés de 91 años y expropietario de la Repubblica, en una entrevista a Il Foglio. “Se trasladará a Nueva York. Es ciudadano estadounidense de nacimiento. En cuanto cierre esta historia de los periódicos, se irá”.
El líder de Azione
La denuncia del exministro Calenda: “La desinversión se acelerará tras 2027: nadie quiere un shock antes de votar”
El exministro Carlo Calenda, hoy líder del partido centrista Azione y exdirectivo de Ferrari, está escribiendo un libro sobre los “capitalistas depredadores”, con un capítulo dedicado a Elkann. “He recorrido todas las plantas: son semivacías, espectrales, con modelos antiquísimos”. Según Calenda, “la desinversión se acelerará tras las elecciones de 2027, por un entendimiento no escrito: nadie, empezando por Meloni, quiere un shock antes de ir a votar”.
“Italia se siente traicionada”, afirma Jennifer Clark, autora de ensayos como L’ultima dinastia. “Si nos preguntamos si su abuelo habría vendido La Stampa de este modo y habría aflojado así el vínculo con Turín, la respuesta es obvia: no. Pero hay que ampliar la mirada. El macroproblema es Europa y el mercado del automóvil. Elkann hizo crecer a Fiat, la más pequeña entre las grandes, y la salvó con decisiones acertadas, como la fusión con Chrysler”. Hoy, sin embargo, casi nadie se lo reconoce en Italia, porque todo parece estar en venta. Todo, salvo la Juventus.
