El 2025 ha sido un año turbulento para los consejos de administración de las automovilísticas. En un sector marcado por los dirigentes estrella, mediáticos y carismáticos como lo fueron Carlos Goshn, Dieter Zetsche o Sergio Marchionne en su día o lo eran Carlos Tavares y Luca de Meo, las salidas de estos líderes han forzado a a las empresas a optar por perfiles menos visionarios y más centrados en la recuperación de las cuentas, el estrechamiento de los márgenes, los retos tecnológicos y económicos de la electrificación, los aranceles y la competencia china. Según un cálculo reciente del Financial Times , uno de cada cinco consejeros delegados de las automovilísticas del mundo han dimitido en los últimos 18 meses. Pocas se salvan del movimiento de sillas.
François Provost, el CEO de Renault, durante la presentación mundial del nuevo Renault Twingo eléctrico.
El primer terremoto que sacudió el sector ocurrió en diciembre de 2024, cuando el carismático consejero delegado de Stellantis, Carlos Tavares, dimitió de todos sus cargos por los malos resultados económicos (sus beneficios cayeron un 70%en el 2024) y las desavenencias internas con el consejo de administración.
Stellantis, Renault, Nissan, Hyundai, Jaguar Land Rover o Volvo han cambiado a sus primeros espadas en el 2025
Aunque esta salida no se diera en el 2025, su impacto se hizo notar en el año en curso puesto que la compañía tardó seis meses en encontrar un sustituto. El designado fue Antonio Filosa, un hombre de la casa, con más de 25 años de vinculación en el grupo, de perfil discreto, pragmático y técnico. De este proceso, los expertos en el sector señalan dos cosas: la ausencia de líderes fuertes y carismáticos para esta industria o la confirmación de que su tiempo pasó y que los nuevos retos necesitan más gerentes orientados a traer a la realidad las tecnologías del futuro y hacerlas rentables en un entorno muy complicado.
Iván Espinosa, el nuevo hombre fuerte y CEO de Nissan, apuesta por alianzas estratégicas con socios tecnológicos para salir de la crisis.
De las lecciones de Stellantis tomó buena nota Renault cuando su director general, Luca de Meo, decidió abandonar la empresa (y la industria) en el mes de junio. Su sucesor, François Provost, es de nuevo un perfil de confianza y de continuidad, con más de 20 años de trabajo en el grupo y que había sido director de compras y estrategia industrial antes que director general. Su apuesta es la continuidad de la visión y estrategia de De Meo empujando los beneficios, muy maltrechos por el impacto de la alianza con Nissan.
La debacle económica de la japonesa, que hundió sus beneficios un 98% en el 2024, y su fallida fusión con Honda motivó la salida de Makoto Uchida y el nombramiento del mexicano Iván Espinosa como presidente y consejero delegado. El primer directivo no japonés al mando de Nissan tiene la responsabilidad de pilotar un plan de reestructuración que incluye reducir la producción un 20% y recortar 9.000 empleos.
El presidente de Hyundai, Jose Muñoz
El español José Muñoz es el primer directivo no coreano que pilota Hyundai desde el 1 de enero del 2025. La compañía valoró su trayectoria global y diversa en la empresa desde 2019 para reforzar el peso de la coreana fuera de Asia.
Las dos grandes automovilísticas mundiales, Toyota y Volkswagen, no han movido a sus directivos principales en el último año. Sin embargo, la alemana si que ha hecho cambios importantes. Su consejero delegado, Oliver Blume, deja a final de año de mantener a la vez su cargo en el grupo y la dirección de Porsche, que pasará a Michael Leiters el 1 de enero. Muy sorprendente por inesperada fue la salida de Wayne Griffiths, presidente de Seat, a finales de marzo. Fue sustituido por Markus Haupt, un perfil industrial de nuevo para sustituir a un líder más visionario.
Otras empresas que han cambiado a sus principales espadas han sido Volvo Cars, que recuperó a su histórico presidente Hakan Samuelsson o Jaguar Land Rover, que ha nombrado a su primer consejero indio, PB Balaji en el momento más duro de la enseña.
La que sigue al pie del cañón es la incombustible Mary Barra, presidenta de General Motors desde 2014.
