El ahorro de los hogares cae a mínimos de casi dos años

La carestía de la vida pasa factura a las economías domésticas, tal como se desprende de los datos hechos públicos hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa de ahorro de los hogares se situó en su nivel más bajo en casi dos años en el tercer trimestre del año, al situarse en el 12% de la renta disponible bruta. La disminución es del 1,1% en comparación con el mismo periodo del año pasado. 

Para encontrar un porcentaje más bajo hay que remontarse al cuarto trimestre de 2023, cuando se registró una tasa del 11,6%. Tal como se aprecia en el gráfico, el ahorro ha ido decreciendo desde el tercer trimestre de 2024, cuando alcanzó su punto álgido (13,1%) en los últimos tres años. 

Sin eliminar los efectos estacionales y de calendario, la tasa entre julio y septiembre fue del 4,6%, frente al 6% del mismo trimestre del 2024. Con la inflación todavía por encima del umbral del 2% y el aumento significativo del gasto en consumo (se incrementó un 6% durante el periodo), el hábito de guardar dinero para cubrir las necesidades futuras pierde fuelle. Hay otras razones que sustentan esta tendencia, según explica Albert Guivernau, doctor en Economía, profesor de OBS Business School y director de Fundación Civismo. “La reducción de los tipos de interés que ofrecen bancos para depósitos o cuentas, como consecuencia de los recortes del BCE, hace menos atractivo el ahorro”, comenta.

A esto se suma que “España es de los países de la OCDE donde más se ha incrementado la presión fiscal tras la pandemia y tampoco ha deflactado el IRPF”. La consecuencia es que los ciudadanos destinan “una parte muy importante” de su renta a pagar impuestos. En este sentido, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) estimó que los hogares destinaron en el 2022 (último año analizado) un 35% de su renta bruta a pagar impuestos. 

Mayor necesidad de financiación

Las familias se endeudan el doble que hace un año 

Los ciudadanos ahorran menos a pesar de que la renta disponible bruta creció un 4,2% interanual en el periodo comprendido entre julio y septiembre. Asimismo, el valor añadido bruto generado por este sector aumentó un 5,8% y su necesidad de financiación ascendió a  7.537 millones de euros, el doble que en el mismo trimestre del año anterior ( 3.588 millones). 

A pesar de ello, la capacidad de financiación del conjunto de la economía española frente al resto del mundo se redujo, al situarse en 19.350 millones de euros en el tercer trimestre, lo que equivale al 4,6% del Producto Interior Bruto (PIB) del período, y supone una disminución de 487 millones de euros respecto al mismo trimestre del año anterior. 

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En contraste, las familias están cubriendo el consumo con ahorro y deuda, lo que indica que el crecimiento de la economía española, el mayor de la Unión Europea, es “frágil”, comenta el profesor de Economía de la UOC Carles Méndez. “España ha tenido acceso a financiación europea, ha hecho una política de gasto importante, ha aumentado pensiones, lo que genera mayor consumo y crecimiento, pero el crecimiento no ha ido acompañado de un incremento de la productividad”, aclara.

Los datos del INE revelan también que la renta nacional bruta aumentó un 6% interanual en el tercer trimestre (415.989 millones), “debido tanto al incremento de la remuneración de los asalariados residentes, como, en menor medida, al crecimiento del excedente bruto de explotación”, explican desde el INE.

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