
La bolsa española cerró ayer un año histórico pese a las incertidumbres globales como la guerra comercial desatada por EE.UU. o los conflictos bélicos en Ucrania e Israel y Palestina. El Ibex-35 se anotó una revalorización de casi el 50%, que le llevó alcanzar el máximo de 17.354 puntos el pasado martes por el impulso de la banca, las energéticas y el papel destacado de Indra, el valor que más ha subido, a rebufo de los vientos de rearmamento en Europa. Ante el nuevo año, los inversores se preguntan hasta cuándo durará el rally en el parquet y, de momento, las respuestas que obtienen son optimistas.
BlackRock, la mayor gestora del mundo, ha señalado que su visión de la bolsa española es de las más positivas en los últimos años. De hecho, el gigante norteamericano de la inversión sitúa el parquet español entre sus tres grandes apuestas: Estados Unidos, Japón y España. La firma todavía ve margen de crecimiento en el parquet y destaca como valores más interesantes para invertir la banca, las compañías energéticas y los gestores de servicios públicos.
El Ibex se revaloriza casi un 50% y marca máximos históricos impulsado por Indra, la banca y energéticas
Por su parte, Natixis Investment Managers destaca el papel de España como motor económico en una Europa acatarrada. En este sentido, el banco de inversión francés apuntó a mediados de diciembre que la buena evolución de la bolsa española ha estado motivada por los fundamentales y no por factores de sentimiento de mercado, más volátiles. La gestora apuesta por el selectivo español dentro del contexto europeo y también estaca los bancos y las utilities .
Deutsche Bank califica el comportamiento del mercado español como “extraordinario”, pero apunta que todavía tiene mucho que mejorar en eficiencia y productividad para equipararse en rentabilidad a sus homólogos europeos. “El fuerte peso de las microempresas en la actividad española se nota también en la estructura del Ibex que, a diferencia de otros países, apenas ha cambiado en los últimos 25 años siendo el sector financiero y las empresas eléctricas los grandes dominadores en el tiempo. Esto puede ser el reflejo de la escasez de nuevas empresas en España, las denominadas gacelas”, señala en un informe de analistas.
La bolsa española cerró ayer el año 2025 en 17.307 puntos, tras desinflarse un 0,27%, respecto al máximo histórico del martes. En retrospectiva, estos doce meses han presentado la mayor revalorización desde 1993. Indra ha protagonizado el mayor incremento del año, con un 184%. La compañía presidida por Ángel Escribano se ha beneficiado del interés de Bruselas por reforzar el sector de la defensa. Por su parte, Solaria ha dejado atrás las dudas que azotaron el sector eléctrico y ha más que duplicado (132%) su valor en el parquet. La tercera posición la ocupa Santander (125%), aunque en general toda la banca ha registrado fuertes revalorizaciones (incluso Banco Sabadell tras desacoplarse de BBVA tras la fallida opa).
Las previsiones bursátiles se apoyan en los buenos pronósticos macroeconómicos. El Banco de España elevó a principios de diciembre sus previsiones de crecimiento para el año que viene en cuatro décimas, hasta el 2,2%, mientras que la Airef también elevó cuatro décimas su pronóstico en su última revisión, hasta el 2,1%, y Funcas, lo sitúa en el 1,9%. En todos los casos, el PIB español crecerá muy por encima de la media europea.
La propia Natixis señala que “España mantendrá su impulso a lo largo del año 2026, ya que la fuerte demanda interna, impulsada por el consumo privado y la inversión, compensa el impacto negativo del saldo comercial exterior.” Por su parte, la firma Carmignac indica que “España es el único país que presenta una combinación virtuosa de inversión privada y exportaciones de servicios de alto valor añadido, pero su ingrediente secreto es una gran afluencia de inmigración cualificada procedente de América Latina, una bendición que no puede durar eternamente y que no es replicable en otros países”.
Los selectivos del Viejo Continente también cerraron el miércoles rondando máximos y presentan previsiones positivas. Bankinter señala en un informe que los selectivos europeos presentan revalorizaciones potenciales del 9%. Sin embargo, las mayores crecimientos se registrarán en Estados Unidos (+14%). Todas las casas de análisis de Wall Street cuentan con previsiones positivas para prolongar el rally por cuarto año consecutivo, según recoge Bloomberg. Ni el posible pinchazo de la burbuja de la inteligencia artificial, ni la sustitución de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal o nuevas decisiones económicas poco ortodoxas de Donald Trump parecen espantar a los inversores. Si se confirman las previsiones, que apuntan a una nueva revalorización del 9% en el S%P 500, se tratará de la mayor racha de crecimiento de las últimas dos décadas.
El dólar seguirá a la baja
La depreciación del dólar seguirá en el 2026. La moneda de EE.UU. ha registrado este año su mayor caída desde el 2017, del 8%, aunque ha logrado estabilizarse en la segunda parte del año. Sin embargo, las grandes firmas de análisis bursátil sostienen que la divisa seguirá su descenso a lo largo de los 12 próximos meses dada la política monetaria que impulsará la Reserva Federal, cuya rebaja de tipos de interés se da por asegurada, mientras que se espera que el Banco Central Europeo y otras instituciones reguladoras los mantengan o incluso los suban. Deutsche Bank, Goldman Sachs y J. Safra Sarasin han apuntado en recientes informes que el dólar caerá frente a una media docena de divisas como el euro, el yen o la libra. En este sentido, el consenso de estimaciones recogido por Bloomberg señala que el descenso estará cerca de un 3%. La caída del billete verde como valor refugio ha dado alas a alternativas como el oro, que ha marcado máximos varias veces este año. En este escenario abierto, el euro tiene opciones de ganar terreno como divisa de referencia. A cierre del miércoles, la moneda comunitaria alcanzó un valor de 1,18 dólares, el más alto de los últimos cuatro años. La desconfianza de los inversores hacia el billete verde como valor refugio nace de los aranceles impulsados por el presidente estadounidense, Donald Trump, y, en general, por su errática política económica.
