
El crédito al consumo lleva desde el verano rebasando una cifra mensual inédita en 18 años. Según los datos recién publicados por el Banco de España, correspondientes a octubre, desde julio la firma de préstamos de este tipo registra de forma recurrente cifras superiores a los 4.000 millones de euros, de lo que no hay precedentes desde julio del 2008, antes del estallido de la crisis financiera. Es una señal de aviso que coincide con los mensajes de preocupación de las asociaciones de consumidores y con el intento del Gobierno de acelerar la nueva regulación sobre esta actividad, que ya va con retraso.
La información transmitida por los bancos y las entidades supervisadas también muestra que, en los diez primeros meses del 2025, los préstamos al consumo se situaron en 37.924 millones de euros. Suelen contraerse para financiar un viaje o productos de consumo, por lo que tienen cierta estacionalidad asociada al verano y a las Navidades. A falta de dos meses para el cierre del ejercicio, ya se aprecian niveles inusitados y, en conjunto, un incremento del 20% con respecto al periodo comprendido entre enero y octubre del año anterior. En esta comparativa, los créditos se encuentran ya en máximos desde el 2007.
El repunte de este tipo de deuda coincide con la publicación por parte del INE de los últimos datos sobre tasa de ahorro de los hogares. Ronda el 12% de la renta disponible, un nivel ahora moderado si se compara con los máximos de la pandemia, aunque es también el más bajo en dos años. En una sociedad a dos velocidades, los particulares siguen sumando un volumen elevado de ahorros en el banco, de más de un billón de euros, pero la inflación y la pérdida de poder adquisitivo también están llevando a muchos de ellos a recurrir a más crédito para responder a las compras más inmediatas.
Uno de los problemas de este tipo de préstamos es que sigue sin contar con una legislación clara sobre el interés a partir del cual se consideran usura. A falta de normas, los tribunales van fijando la doctrina, pero por productos. El último pronunciamiento, sobre las tarjetas revolving, limitaba el interés a seis puntos por encima de la media del mercado. La regulación también está pendiente de establecer controles a la publicidad y comercialización a través de canales digitales.
Con varios meses de retraso, el Gobierno acaba de anunciar que este mes intentará transponer la directiva comunitaria que pone orden en estos préstamos. Como indicó el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se limitarán los intereses del crédito al consumo y se mejorarán la transparencia y la protección del consumidor. Se trata, según dijo, de “evitar el sobreendeudamiento”. La nueva directiva de crédito al consumo tenía el pasado 20 de noviembre como fecha tope de aprobación.
Los consumidores denuncian préstamos superiores al 3.000% TAE y la desprotección de los vulnerables
Una de las novedades en las que está trabajando Economía es la de fijar un periodo mínimo de 24 horas entre el momento de la oferta vinculante y la aceptación del crédito, para evitar que se contraigan deudas sin la debida reflexión. También se regulará la publicidad para que el principal reclamo no sea la rapidez de acceso al dinero.
La asociación de entidades de créditos al consumo Asnef no pone grandes objeciones a la norma. Valora por ejemplo que se fijen límites en los tipos de interés para que la relación con los clientes no acabe generando, como hasta ahora, tanta litigiosidad. Para las entidades, uno de los elementos clave de la nueva regulación sería el de estandarizar los criterios en la Unión Europea y, con ello, avanzar hacia un mercado único del consumo.
Para la asociación de consumidores de banca Asufin, los préstamos al consumo son a menudo “muy desesperados”. Los contratan en muchos casos “consumidores vulnerables que movidos por la inmediatez olvidan lo que están pagando por esos préstamos, que son intereses que rozan la usura”. Su presidenta, Patricia Suárez, denuncia precisamente el retraso en la aprobación de la directiva que debería poner orden en esta actividad.
Los tipos de interés de los créditos al consumo, según el Banco de España, se encontraban en octubre en una media del 6,79%, frente al 7,41% un año antes. Van ligeramente a la baja, y eso también anima el consumo de estos productos.
Sin embargo, estos préstamos tienen versiones más problemáticas que pueden dejar entrampado con facilidad al cliente. Es el caso de los conocidos como minicréditos, que se solicitan a 30 días y cuya TAE, según Asufin, es de una media del 3.417%. Si ya es de por sí elevada, en los últimos años se ha más que duplicado. Como ejemplo, un minicrédito de 300 euros de este tipo generaría durante un año cuotas de 103 euros al mes para amortizar la deuda.
Por primera vez desde el 2008, el ritmo mensual de créditos al consumo supera los 4.000 millones de euros
Asufin dice haber detectado un descenso en las cantidades que se piden por consumidor y un aumento en los plazos, lo que resulta pernicioso para el consumidor, que acaba pagando más.
