José Luis Rodríguez Zapatero ha pasado en menos de 48 horas de estar en cuestión por parte de la oposición a convertirse en un posible intermediario entre el nuevo Gobierno de Venezuela y la oposición democrática. Un hombre que puede tener un papel relevante para recomponer la situación de las empresas españolas tras el aterrizaje de Estados Unidos en Venezuela. Zapatero tenía motivos para estar preocupado, ya que su nombre había aparecido relacionado de una forma u otra con casos como el de Air Europa o el de Plus Ultra.
Para el Partido Popular y para Vox, si Zapatero caía, terminaría arrastrando al Gobierno de Pedro Sánchez, dado que supuestamente se vería implicado en los casos de corrupción de Aldama, Koldo y Ábalos. El llamado Delcygate, un asunto que aún está sometido a investigación judicial. Sin embargo, un giro inesperado de guion lo ha cambiado todo. Delcy Rodríguez, que era la mano derecha de Nicolás Maduro, se ha convertido por arte de birlibirloque en la nueva presidenta de Venezuela a las órdenes de Donald Trump. A partir de este momento, el Gobierno de coalición progresista puede tener un papel muy relevante.
¿Hombre clave?
José Luis Rodriguez Zapatero puede tener un papel relevante para recomponer la situación de las empresas españolas tras el aterrizaje de EE.UU. en Venezuela
En el fondo se trata de una transición que recuerda mucho a la española. Para llevarla a cabo no se eligió a un líder de la oposición como Felipe González, sino a una persona de la confianza del régimen, como el secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez. El motivo que movió al rey Juan Carlos para apostar por él fue que tenía la confianza de los llamados poderes fácticos, el ejército, la Iglesia y la banca. Por eso podría evitar un enfrentamiento civil y ayudar a desmontar el régimen desde dentro para consensuar una nueva Constitución. De la ley a la ley.
Fue Suárez quien decretó una amnistía para todos los presos políticos, de uno y otro bando. Fue quien se apuntó a la teoría de la reconciliación nacional entre las dos Españas y por ello, paradójicamente, fue él quien legalizó el Partido Comunista de Santiago Carrillo. Y en contra de lo que estaba planificado, creó su propio partido político, la UCD. Ganó las primeras elecciones democráticas y puso las bases para salir de la terrible crisis económica que sufría España con los pactos de la Moncloa. De esta manera, dejó todo listo para la llegada de la izquierda moderada que encarnaba el PSOE de Felipe González.
También entonces sorprendió al mundo y a los demócratas el nombramiento de Suárez y algunos historiadores como Ricardo de la Cierva lo consideraron “un error, un tremendo error”. Salvando las diferencias, que son muchas, es lo que parece que se pretende con Delcy Rodríguez. Una persona que no puede entrar en la Unión Europea por las graves violaciones de los derechos humanos de su Gobierno y que participó activamente en el fraude electoral realizado por el régimen chavista en el 2024. Una mujer odiosa para todos los países democráticos. Y, sin embargo, la más adecuada para hacer la transición según la CIA y la más favorable a las pretensiones de las empresas petroleras. Es cierto que no tiene el respaldo del rey, pero sí el de Donald Trump.
Las empresas españolas con intereses en Venezuela ya empiezan a pensar que hay una oportunidad para hacer de la necesidad virtud.
