La guerra sin cuartel entre política y economía en EE.UU. ha propiciado un acto sin precedentes: doce gobernadores centrales mundiales salieron el martes en defensa de su homólogo estadounidense, acorralado bajo un ataque político y judicial por parte de Donald Trump. “Nos solidarizamos plenamente con el Sistema de la Reserva Federal y su presidente, Jerome Powell. La independencia de los bancos centrales es un pilar fundamental de la estabilidad de precios, financiera y económica en interés de los ciudadanos a los que servimos. Por ello, es crucial preservar esa independencia, con pleno respeto al Estado de derecho y la rendición de cuentas democrática”, sostienen.
Wall Street empieza a inquietarse: hasta Jamie Dimon de JP Morgan y Scott Bessent expresan dudas
“El presidente Powell ha servido con integridad, centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público. Para nosotros, es un colega respetado y considerado con la más alta estima por todos los que han trabajado con él”, agrega el texto de los banqueros.
Entre los firmantes están Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE); Andrew Bailey, del Banco de Inglaterra; Erik Thedéen, del Riksbank de Suecia; Christian Kettel Thomsen, del danés Danmarks Nationalbank; Martin Schlegel, del Banco Nacional Suizo, François Villeroy de Galhau, presidente del Banco de Pagos Internacionales; y Pablo Hernández de Cos, director general del mismo organismo, entre otros.
El magnate insiste en que el presidente de la Fed “o es un tonto o un corrupto” y que “no hace bien su trabajo”
La declaración se produjo tras conocerse la investigación federal contra Powell relacionada con la renovación de la sede de la Fed con sobrecostes de 710 millones de dólares, cuyo presupuesto ha escalado hasta unos 2.500 millones. Powell considera que el procedimiento, “sin precedentes”, “es una intimidación” y se basa en un “pretexto”, porque su institución no ha llevado a cabo su política monetaria en el sentido deseado por el presidente Trump, es decir, bajar más el precio del dinero. Sobre el fondo del asunto, hay que recordar que las obras fueron aprobadas antes de que Powell, por cierto nombrado por el mismo Trump, asumiera el cargo en la institución en 2018.
El magnate insiste en que el presidente de la Fed “o es un tonto o un corrupto” y que “no hace bien su trabajo”
“Lo que está haciendo Donald Trump trasciende los límites de lo imaginable”, comenta Julio Guinea, profesor de Derecho de la UE y Derecho Económico Internacional en la Universidad Europea. En Wall Street también empieza a haber malestar. Jamie Dimon, el primer ejecutivo de JP Morgan y tal vez el banquero más poderoso del mundo, avisó a Trump de que el ataque a la Fed acarreará, cuando menos, una escalada de la inflación. Tras mostrar su respeto por Powell y su fuerte apoyo a la independencia de la Fed, afirmó que “bajo mi punto de vista, esto tendrá consecuencias adversas. Crecerán las expectativas de inflación y con ellas se incrementarán los tipos de interés”, advirtió.
Datos anuales
EE.UU. cierra el 2025 con una inflación persistente en el 2,7%
La guerra por los tipos de interés, tensionada por la causa penal de la administración Trump contra el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, se vio hostigada aún más este martes con el dato de que la inflación en Estados Unidos se mantuvo firme, bastante por encima del objetivo, con un crecimiento del 2,7% en el valor interanual. Idéntico a noviembre, este resultado para diciembre, con crecimiento de los precios del 0,3% de un mes a otro, es exactamente la previsión que habían realizado los analistas y significa un cierre de año de precios persistentes y obstinadamente altos, pese a la retórica de la Casa Blanca, bajo el impacto de los aranceles y del cierre administrativo del gobierno más largo de la historia. Sin embargo, este informe ofrece un asidero para el presidente Trump en su ejercicio retórico de que la economía va como un tiro, aunque culpa a Powell por no recortar los tipos tanto como él exige. Así, la inflación subyacente, donde se excluyen los elementos más volátiles, como los alimentos y la energía, retrocedió al 2,6%, por debajo de los pronósticos. Este porcentaje refuerza la idea de que la inflación se modera, aunque continúa elevada en exceso, mientras que la Fed considera su próximo movimiento de cara a su reunión de finales de enero.
No son las únicas voces del sector en dar la alarma. Por ejemplo, Robin Vince, consejero delegado y presidente del banco BNY, dijo que “cuestionar uno de los principios que sustentan el mercado de bonos corre el riesgo de originar todo lo contrario y empujar los intereses al alza porque el mercado se preocupará por algo que, francamente, no debería tener que preocuparse”.
Hasta el secretario del Tesoro, Scott Bessent, expresó su malestar al asegurar que la situación es “un gran desastre”, según trascendió. Incluso algunos miembros del partido republicano mostraron sus discrepancias. John Kennedy, senador y miembro del comité bancario, resumió así la situación: “Necesitamos este caso como necesitamos un tiro en la cabeza”, lamentó.
Por su parte, Trump volvió a cargar las tintas contra Powell. “Se ha excedido en miles de millones de dólares del presupuesto. Así que o es incompetente o es corrupto. No sé qué es, pero ciertamente no ha hecho un muy buen trabajo. Tengo la confianza de que pronto estará fuera”, dijo.
El actual presidente de la Fed acaba su mandato el próximo mes de mayo. ¿Por qué esta campaña de acoso justo ahora (aunque Trump lo niegue)? “Para Trump cuatro meses son muchos, porque hay millones en juego que pagan familias norteamericanas hipotecadas”, recuerda Guinea. “Hay una guerra en curso entre la Fed y la Casa Blanca. Bastaría con que Trump reconsiderara sus aranceles, pero como no lo va a hacer Powell no puede asumir el riesgo de echar más gasolina a una economía endeudada con riesgos de inflación”, explica.
Además Powell podría seguir en el consejo de la Reserva Federal hasta el 31 de enero del 2028. Y protagonizar, contra Stephen Miran, hombre del magnate en el banco central, una batalla sobre el futuro criterio monetario a seguir. Por eso Trump tiene interés en desactivarlo.
¿Pero son altos los tipos de interés en EE.UU. como sostiene Trump? La inflación se sitúa en el 2,7%, mientras que el precio del dinero está en la horquilla de 3,50-3,75%, es decir, que la política monetaria es restrictiva. Unos tipos más bajos permitirían aliviar el coste de la deuda de EE.UU., en niveles históricos, así como estimular la economía. Algo que sería bienvenido: porque en noviembre hay elecciones midterm.
Jerome Powell
