La UE y Mercosur firman un acuerdo histórico entre las presiones de Trump

El Gran Teatro José Asunción Flores de Asunción, dentro de la sede del Banco Central de Paraguay, fue este sábado el escenario de un acto histórico. Después de más de 26 años de negociaciones, los representantes de la Unión Europea (UE) y del bloque de países de Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) finalmente firmaron el acuerdo comercial que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Algo que tiene un enorme significado en tiempos turbulentos por el pulso arancelario de Donald Trump en la Casa Blanca y la incertidumbre causada por las últimas crisis en Venezuela o Groenlandia.

A la espera del aval de la Eurocámara, el documento de Paraguay es la joya de la corona del camino iniciado por Europa para diversificar sus mercados, después de acatar el 15% de aranceles de Washington. El siguiente, si todo sale bien, será en India, adonde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, también tienen previsto viajar a finales de enero.

“Si queremos prosperidad debemos
abrir los mercados y no cerrarlos”, responde Costa a EE.UU.

Ambos dirigentes aparecieron ayer muy sonrientes junto al comisario de Comercio, Maros Sefcovic, el encargado de firmar simbólicamente el pacto ya que las competencias de Comercio de la UE recaen exclusivamente sobre la Comisión. Según Von der Leyen, la firma manda una señal “contundente” al mundo. “Refleja una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento; y, sobre todo, queremos ofrecer beneficios reales y tangibles a nuestras sociedades y empresas”, celebró la conservadora alemana.

Un mensaje que no podía ser más oportuno, ya que la amenaza de aranceles de EE.UU. sobre los países europeos que se interpongan a su afán de conquistar Groenlandia encontró a la cúpula comunitaria en la sede del banco paraguayo. Respondiendo en español, Costa fue claro al decir que su misión en Paraguay era no solo “afirmar la creación de la zona económica más amplia del mundo, sino también enviar un mensaje muy claro para el mundo”. “Si Rusia invade Ucrania, tenemos que levantarnos para defender la integridad territorial, la soberanía, el derecho internacional en Ucrania. Si los derechos humanos son violados en Venezuela, nos debemos levantar por los derechos humanos en Venezuela. Si queremos prosperidad tenemos que abrir los mercados y no cerrarlos, tenemos que crear zonas de integración económica y no aumentar los aranceles”, aseguró, en español, el ex primer ministro portugués después de la firma.

La ausencia sonada de Lula da Silva, uno de los grandes promotores, deja un “sabor amargo”

El pacto es monumental. Supone el­ mayor acuerdo comercial de la Unión Europea en términos de reducción arancelaria, al eliminar 4.000 millones de euros de gravámenes sobre sus exportaciones y crear un mercado conjunto de más de 700 millones de consumidores y cerca del 25% del PIB global. Según las cifras de Bruselas, impulsará en un 39% las exportaciones anuales al Mercosur (por un valor de 49.000 millones de euros). Pero, pese a los datos, la presión del campo y la oposición de grandes países comunitarios han amenazado con descarrilar el pacto hasta el último minuto. España, junto con Alemania, ha sido uno de sus grandes promotores en Bruselas. Francia, la segunda economía de la UE, sigue oponiéndose, pero finalmente se logró la mayoría cualificada necesaria (los votos de 15 países que representasen el 65% de la población europea) tras el aval de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tras incorporar nuevas cláusulas de salvaguarda. Ayer se lo agradeció su amigo Javier Milei.

Además del presidente argentino, estaban en Paraguay su presidente, el anfitrión , Santiago Peña, y el uruguayo Yamandú Orsi. Sin embargo, la cita tuvo una ausencia destacada, la del brasileño Lula da Silva, quien había organizado una cumbre en Foz do Iguaçu a finales de diciembre para esta ceremonia. Desde que volvió al poder en 2023, Lula ha sido un gran promotor de este acuerdo, pero rechazó acudir al encuentro porque Paraguay envió las invitaciones “a última hora”. Su falta dejó un “sabor amargo”, reconoció Peña, que destacó que sin el brasileño no se habría llegado a este hito.

Parlamento Europeo

Los eurodiputados todavía podrían descarrilar el pacto comercial

La firma en Asunción del acuerdo de asociación entre la UE y Mercosur no es el último paso de esta saga, que todavía podría reservar sorpresas. El pacto está dividido en dos partes. La primera, un compromiso político, que deberá ser ratificada por los parlamentos de todos los Estados miembros. La segunda, el acuerdo comercial, que al ser competencia de la Comisión Europea no necesita este paso. Por eso, el acuerdo comercial de momento aplicará de forma interina a la espera del aval de la Eurocámara, que sí necesario para su ratificación por los tratados europeos. Y aquí tampoco se espera un proceso plácido para la Comisión Europea. Las mayorías en la Eurocámara no están claras, y el avance de las fuerzas de extrema derecha en las últimas elecciones comunitarias no son una buena noticia para Von der Leyen. No solamente se tratará de convencer los grupos parlamentarios –que ya dan por supuesto que ante lo complicado del asunto, darán libertad de voto–, sino que contarán los intereses nacionales. Hay partidos que forman parte de los gobiernos de Estados miembros que han votado a favor del pacto en el Consejo, pero que en la Eurocámara votarán en contra. Por ejemplo, la Liga de Matteo Salvini, viceprimer ministro de Giorgia Meloni, la dirigente que ha sido clave para que Von der Leyen y Costa viajasen ayer a Paraguay al retirar sus reticencias. Los eurodiputados franceses se manifiestan radicalmente en contra del acuerdo, y también se espera se espera que la numerosa delegación polaca del Partido Popular Europeo siga probablemente la postura de su gobierno y vote en contra. De momento, Von der Leyen se enfrentará esta semana a una nueva moción de censura del grupo ultraderechista de los Patriotas por promover el acuerdo, además de a otra movilización de agricultores.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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