Ikea sufre ante Amazon y Temu

Pocas empresas en el mundo han perfeccionado tan bien el “efecto Gruen” como Ikea. El gigante del mobiliario low-cost es experto en despistar al consumidor, quien acaba saliendo mareado de sus almacenes con una gran bolsa azul llena de objetos que no tenía intención de comprar.

El efecto Gruen, que fomenta la compra impulsiva, ha funcionado de manera implacable en Ikea durante años, pero últimamente está perdiendo su eficacia. Las ventas de la compañía sueca llevan estancadas desde hace tres ejercicios. Tal y como refleja el gráfico, la facturación de Ingka Group –la sociedad que agrupa la gran mayoría de tiendas– se sitúa en 41.500 millones de euros, según datos del ejercicio 2025 (que cierra en agosto).

Ikea es otra víctima de la feroz competencia de los líderes del comercio electrónico: Amazon, pero también las chinas Temu y Shein, están arrebatando parte del pastel del mercado del mobiliario de bajo coste. “La competencia está creciendo por parte de plataformas como Amazon, Temu y de supermercados que añaden a sus ventas productos del hogar”, reconoce Fredrika Inger, responsable global de diseño de operaciones en una entrevista reciente en Bloomberg.

Las ventas por internet suponen el 28% del total de los ingresos del grupo, que sigue confiando en el formato presencial, con 808 tiendas en todo el mundo. Sin embargo, a causa de la presión de los competidores digitales, Ikea se ha visto forzado a recortar precios un -10% de media durante los últimos dos años para seguir siendo competitivo. 

El 28% de las ventas de Ikea proceden de internet y la compañía ha bajado precios un 10% en los últimos años

En parte, esta bajada también explica el estancamiento de los ingresos. “Somos conscientes de que la incursión de este tipo de operadores cambia las reglas del juego en el sector, pero confiamos en que es un factor que nos impulsa a ser mejores”, apuntan fuentes de la compañía a este diario. Así que no solo las pymes sufren la competencia de los gigantes de internet. Sin embargo, en el caso de Ikea se suman otros factores. El grupo no es ajeno a la subida de los precios de la madera, los aranceles, la tensión de las cadenas de suministro just-in-time, un consumo débil por parte de la media de hogares de la UE y un mercado inmobiliario cada vez más tensionado. Es una tormenta perfecta que tampoco hace remontar los beneficios operativos (véase gráfico) ni el beneficio neto, que se situó en 1.400 millones de euros en 2025, por debajo de los niveles de 2023 aunque recuperado de una mayor caída en 2024.

“Somos increíblemente buenos cuando las cosas van bien, ahora tenemos que trabajar en ser muy resistentes y responsables cuando las cosas no van como habíamos planeado”, reconoció en septiembre Jakub Jankowski, el nuevo consejero delegado de Inter Ikea, otra gran sociedad del negocio que controla la marca y la cadena de suministro. 

El grupo afronta uno de los momentos más críticos de sus 80 años de vida

El grupo afronta uno de los momentos más críticos de sus 80 años de vida. De hecho, el nombramiento de este directivo polaco –y del español Juvencio Maeztu al frente de Ingka Group– supone la primera vez que el liderazgo del negocio no está en manos suecas. Algo está cambiando. Además de bajar precios, Ikea está trabajando en varios frentes para captar consumidores. Apuesta por abrir locales más pequeños cerca de los clientes y expandir los servicios online, con entregas rápidas y tiendas que también son centros logísticos.

La compañía confía en que el modelo societario que diseñó el fundador Ingvar Kamprad –basado en una fundación que controla el negocio– permita superar esta etapa crítica. “Nuestra estructura de propiedad implica que el 85% del beneficio neto se reinvierte y el 15% se paga como dividendo a la Fundación Stichting Ingka”, detallan estas fuentes. Según el analista de Bloomberg Intelligence Charles Allen, “esta estructura societaria no pone presión al reparto de dividendos y permite aguantar una caída de los márgenes sin renunciar a proyectar el negocio a largo plazo”. Los nuevos directivos, Maeztu y Jankowski, lo tienen claro: cumplir con el “Testamento de un comerciante de muebles”, un documento fundacional de los valores de Ikea que dejó escrito el fundador. Entre sus principales ejes, destacan el diseño sencillo, gamas amplias de producto y, sobre todo, precios bajos, ahora más necesarios que nunca para afrontar la competencia digital.

Blanca Gispert Hernandez

Redactora en la sección de Economía desde el 2015. También estuvo en la sección de Internacional. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis

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