La llegada del ICE a los Juegos Olímpicos pone en aprietos al Gobierno de Meloni

La presencia del ICE en los Juegos Olímpicos de invierno sacude a Italia y pone en aprietos al Gobierno. El cuerpo policial estadounidense —Immigration and Customs Enforcement (ICE), la agencia federal encargada del control migratorio—, conocido por sus métodos brutales contra la inmigración irregular en Estados Unidos, viajará a las montañas italianas para proteger a las delegaciones norteamericanas en el evento, que comenzará el próximo 6 de febrero.

No realizará patrullas ni, mucho menos, redadas contra inmigrantes —la legislación italiana lo prohíbe—, pero el Ejecutivo de Giorgia Meloni se encuentra en una posición incómoda. Tanto es así que este martes el embajador de Estados Unidos fue recibido por el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, para una aclaración. En pocas horas, una petición titulada “Fuera de Italia las cuadrillas de Trump” reunió casi 50.000 firmas.

La noticia fue adelantada por el diario Il Fatto Quotidiano. Piantedosi, que en el pasado fue jefe de la Policía, aseguró que no le consta la presencia del ICE y que, sobre el territorio italiano, tendría solo funciones defensivas, subrayando además que “ninguna fuerza extranjera puede ejercer funciones policiales en Italia”.

Una noticia desmentida que quedó superada pocas horas después, cuando la embajada estadounidense declaró a la agencia Ansa: “El Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado desempeña un papel de liderazgo en la seguridad de Estados Unidos durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. Como en anteriores eventos olímpicos, varias agencias federales apoyan al Servicio de Seguridad Diplomática, entre ellas Homeland Security Investigations, el componente investigador del ICE”.

La ciudad olímpica 

“El ICE es una milicia que entra en las casas de la gente. No son bienvenidos en Milán”, advierte el alcalde Giuseppe Sala

El término “componente investigador” indica que no se trataría de los agentes protagonistas de las escenas de violencia difundidas en las ciudades estadounidenses, pero eso no basta para tranquilizar. También porque, según otras fuentes, miembros de este cuerpo ya se encuentran en Roma, dentro de las estructuras diplomáticas de Estados Unidos. En particular, durante los días de los Juegos Olímpicos, del 6 al 22 de febrero, la base operativa estará situada en el consulado de Milán. 

Fuentes del Gobierno explican a La Vanguardia que hasta ahora Italia no ha recibido la lista de las personas que Estados Unidos —al igual que otros países— prevé emplear en el servicio de escolta de atletas, equipos técnicos y autoridades, en particular del vicepresidente JD Vance y del secretario de Estado, Marco Rubio. “Si también vinieran policías del ICE, aquí se convertirían en otra cosa: coordinadores del servicio de escolta y punto”. En cualquier caso, siempre según el Ejecutivo de Roma, en ausencia de mandatos específicos de la magistratura, Italia no puede elegir a los componentes de la escolta de Estados extranjeros. Un modo de decir: no los podemos detener.

Los agentes

Según fuentes del Gobierno, la base operativa de los equipos estará en el consulado de Milán

El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, pidió al Gobierno que impida la presencia del ICE en su ciudad. “Es una milicia que entra en las casas de la gente falsificando órdenes de registro; está claro que no son bienvenidos en Milán”, afirmó. A su juicio, Italia debería “decir por una vez no a Trump” y rechazar la presencia de agentes que “no están alineados con nuestro modo democrático de garantizar la seguridad”. Por ello, Sala aseguró que no se siente “tutelado por el ministro del Interior”, que —según dijo— minimiza el problema.

La oposición de centroizquierda apunta directamente a la relación entre Meloni y Trump. “Tras nuestras protestas, el Gobierno intentó minimizar, pero estas últimas declaraciones dejan clara la determinación del ICE de venir a garantizar ‘seguridad’ también en Italia”, escribió en redes sociales el presidente del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte. El Gobierno de Meloni debe tomar decisiones claras”. Según el Ejecutivo, se trata de una instrumentalización política, pero en cualquier caso la primera ministra teme una reacción “emocional” de la opinión pública y posibles manifestaciones contra el ICE. El caos comunicativo amenaza con empañar la antesala del gran evento deportivo.

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