La nominación de Kevin Warsh por Donald Trump para presidir la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos, anunciada el 30 de enero de 2026, abrió un debate intenso en la comunidad de bitcoin (BTC) sobre si un banquero central con historial restrictivo podría, paradójicamente, beneficiar a la moneda digital pionera.
Warsh, quien fue gobernador de la FED entre 2006 y 2011, es identificado con un perfil de «halcón», eso quiere decir que es de línea dura, que prioriza el control de la inflación mediante tasas de interés más altas y una reducción agresiva del balance de la FED (QT o quantitative tightening, lo opuesto a la flexibilización cuantitativa).
Él ha criticado con dureza la flexibilización cuantitativa posterior a 2008 y el manejo de la inflación tras 2020, describiendo estas políticas como un “Robin Hood al revés” que favorecen a los mercados financieros y agravan la desigualdad sin impulsar la economía real.
Un enfoque así implicaría menos liquidez en el sistema, lo que tradicionalmente presiona a la baja los activos de riesgo como bitcoin. Quiere decir que cuando el dinero se encarece, los inversores reducen apalancamiento y dejan de sostener valoraciones elevadas.
La reacción inmediata del mercado respalda esa lectura. Bitcoin cayó a cerca de 81.000 dólares el 29 de enero, como lo informó CriptoNoticias. Eso sucedió precisamente cuando las probabilidades de nominación de Warsh en Polymarket alcanzaron el 94 %. Ese movimiento sugiere que los participantes ya descuentan un entorno de menor liquidez.
Bitcoin, un activo importante para Warsh
La relación de Warsh con bitcoin no se reduce a esa ortodoxia monetaria. En una entrevista concedida en julio de 2025 a la Hoover Institution, titulada, “La inflación es una elección: Kevin Warsh sobre cómo arreglar la Reserva Federal», describió a bitcoin como un “activo importante” que sirve de señal para los responsables de política monetaria y que puede actuar como un “buen policía” de la política misma.
También explicó que los movimientos de precio de bitcoin reflejarían errores de la FED —por ejemplo, ignorar la inflación— y que, lejos de amenazar al dólar o al banco central, aporta disciplina externa.
Recordó una cena en 2011 con Mark Andreessen en la que vio el Libro Blanco de Bitcoin por primera vez y lamentó no haber captado entonces su potencial transformador.
Sin embargo, más allá de las palabras sobre bitcoin, Warsh se ha relacionado con el ecosistema de los activos digitales de otras maneras. Por un lado, llegó a invertir como ángel en proyectos de criptomonedas. Entre ellos Basis (una stablecoin algorítmica que fracasó) y Bitwise Asset Management (un proveedor de fondos índice de criptoactivos).
Por otro lado, defendió las solicitudes de relajar las restricciones bancarias para permitir mayor participación del sector privado en activos digitales. Y, como si fuera poco, Michael Saylor lo ha calificado como “el primer presidente pro-bitcoin de la FED”, mientras Mark Andreessen resaltó su comprensión de tecnología y economía. Aun así, su enfoque sobre los activos digitales sigue siendo el de un economista tradicional con exposición selectiva al sector.
El dólar, bitcoin y la paradoja del mercado actual
No obstante, en este contexto de visiones encontradas, es crucial analizar cómo estas dinámicas podrían impactar en el precio de bitcoin. Eso, enfocándonos en que teóricamente, las tasas de interés más bajas tienden a debilitar el dólar al reducir el atractivo de los activos denominados en esa moneda para los inversores del mundo.
Históricamente, un dólar débil (con una correlación inversa con el Índice del Dólar DXY) ha impulsado los activos de riesgo y los refugios de valor como bitcoin. No obstante, el escenario actual de 2026 presenta una desviación de este patrón en el que el dólar ha perdido fuerza, pero al mismo tiempo, bitcoin ha caído un 13% en el mismo período, mientras que el oro y otros activos vienen mostrando una tendencia al alza.

Esto sugiere que, en el panorama actual, el mercado percibe a bitcoin más como un activo de riesgo sensible a la liquidez que como una cobertura pura contra la devaluación de las monedas fíat.
Aunque Warsh apoya recortes de tasas, su combinación de “recortes sin expansión del balance” —bajar tasas, pero sin inyectar liquidez ni mantener un balance amplio— reduciría el dinero disponible en el sistema. Eso limitaría operaciones apalancadas y repuntes impulsados por exceso de liquidez.
En cuanto a la posible presión de Trump por tasas bajas para estimular el crecimiento, Warsh —con su perfil de disciplina monetaria— podría resistir o moderar esas demandas en lugar de ceder completamente, manteniendo un enfoque más restrictivo que priorice el control inflacionario sobre el estímulo inmediato.
Esto, en el corto plazo, podría presionar a la baja el precio de bitcoin y otros activos de riesgo al mantener o aumentar el costo del dinero (tasas más altas o liquidez reducida), en contraposición a un escenario donde cediera y se redujeran las tasas, lo que teóricamente impulsaría al alza los activos de riesgo como bitcoin.
Una lectura contrastante proviene de Markus Thielen, fundador de 10x Research, quien ve la nominación de Warsh como bajista para bitcoin. En su análisis, Thielen argumentó lo siguiente:
Los mercados generalmente consideran que el resurgimiento de la influencia de Warsh es bajista para Bitcoin, ya que su énfasis en la disciplina monetaria, las tasas reales más altas y la menor liquidez enmarcan a las criptomonedas no como una cobertura contra la devaluación, sino como un exceso especulativo que se desvanece cuando se retira el dinero fácil.
Markus Thielen, fundador de 10x Research,
Esta perspectiva refuerza el riesgo de presión bajista en el corto plazo por menor liquidez, aunque no aborda las declaraciones favorables de Warsh hacia bitcoin.
Entre la volatilidad y la claridad ¿qué esperar?
En cambio, mi perspectiva se inclina hacia un balance matizado. Coincido en que su perfil de «halcón», es decir, su énfasis en tasas altas y reducción del balance para atacar la inflación rápido y fuerte, genera riesgo de volatilidad y caídas de precio en el corto plazo. Sin embargo, discrepo del tono exclusivamente negativo.
Creo que las declaraciones explícitamente favorables a bitcoin, su inversión personal en el ecosistema y su defensa de un marco regulatorio más abierto, constituyen un contrapeso real.
Por eso veo que una FED presidida por Warsh podría, a mediano y largo plazo, contribuir a un entorno de mayor estabilidad monetaria y apertura a la innovación que, indirectamente, beneficie la adopción institucional más sólida de bitcoin, especialmente si equilibra disciplina antiinflacionaria con apertura a la innovación tecnológica.
Ojo, claro que la FED no otorga directamente claridad regulatoria —esa función recae principalmente en el Congreso, la SEC y la CFTC—, pero sus políticas de estabilidad y supervisión bancaria pueden facilitar un marco más predecible y amigable para la industria.
El resultado final dependerá de su confirmación senatorial —un proceso que podría complicarse por obstáculos como el bloqueo anunciado por el senador Thom Tillis— y de cómo gestione las presiones de Trump por tasas bajas.
Aunque no existen precedentes históricos directos para un escenario como este, la nominación de Warsh es un claro reflejo de una tendencia creciente en el que bitcoin ya no puede ser ignorado en las discusiones de política monetaria de Estados Unidos.
Si la FED bajo su liderazgo evoluciona hacia un enfoque más equilibrado entre la estabilidad financiera y la apertura tecnológica, bitcoin podría consolidar su posición como una reserva de valor relevante en la economía global.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.
