La unión de dos pasiones personales encajadas entre dos rebanadas de pan es la que dio origen a la cadena de restaurantes especializada en bocadillos B de Bocata. “Borja es un apasionado de la gastronomía y, en concreto, de los bocadillos; ya de niño le encantaba poner los guisos de su abuela entre dos panes”, explica Berta Argente Izquierdo, quien regentaba un restaurante social cuando conoció a Borja Poal-Manresa Torres. Por su parte, Argente se autodefine como una apasionada del mundo social: “Mi propósito es crear oportunidades para personas que no las tienen”.
El maridaje entre estas dos pasiones llevó a los emprendedores a empezar a comercializar los originales bocadillos de Poal-Manresa a través del restaurante de Argente. “Las ventas se dispararon”, recuerda la protagonista. Así fue como nació B de Bocatas. Inicialmente como una marca dentro del restaurante She Bistro de Argente, hasta que los dos socios se unieron para crear la cadena de restaurantes B de Bocata. El primer establecimiento que abrió las puertas se encuentra en Calella de Palafrugell y únicamente abre los veranos. En febrero del 2025, los dos socios abrieron el que es su local insignia, ubicado en la calle Granada del Penedès de Barcelona. Y, en cuestión de días, empezarán también a servir bocadillos desde un tercer establecimiento, emplazado en la calle Mandri, igualmente en la Ciudad Condal. “Nuestra idea es abrir un local nuevo cada año”, explica Argente.
Argente se ocupa de la parte más social, mientras que Poal-Manresa es el ideólogo de los bocadillos
“Somos una empresa social que nace con la voluntad de reinventar el bocadillo. Queremos acabar con la idea de que un bocadillo es una cosa cutre y barata para comer rápido”, reivindica la emprendedora. “Nuestro lema –continúa– es que todo lo que puedes comer en un plato, lo puedes poner entre dos panes”. La otra gran pata de la empresa es su carácter social. “Ofrecemos empleo a personas en riesgo de exclusión”, indica la cofundadora, quien señala que trabajan con una docena de entidades sociales. Se trata de personas con discapacidades intelectuales, sobre todo, pero también migrantes, personas con problemas de drogodependencia o bien que han estado privadas de su libertad. Cada uno de los restaurantes ocupa a unas ocho personas.
El Romántico, a base de roastbeef de ternera con salsa café de París, y el Maradona, de secreto ibérico con salsa especiada con chimichurri y cebolla caramelizada, son los bocadillos más vendidos de esta cadena de bocadillos, que en el 2025 facturó medio millón de euros. Para tener éxito en su proyecto empresarial, los socios cuentan con la ayuda de la red de emprendedores y empresarios Netmentora.
