
Vueling recupera de forma excepcional los vuelos entre Barcelona y Madrid ante el caos del AVE. La aerolínea de IAG ofrecerá dos frecuencias al día entre ambas ciudades entre el 9 y el 22 de febrero, con una limitación de precio de 99 euros en la tarifa básica, denominada fly light. Las salidas desde El Prat tendrán lugar a las 07:30 y las 19:25 horas; y desde Barajas, a las 09:25 y 21:20 horas. El fin de semana dispondrá de un vuelo diario, con dos trayectos: el sábado despegará de Barcelona a las 7:30 horas y volverá desde Madrid a las 9:30h; el domingo tendrá salida a las 19:25h desde Barcelona y a las 21:30h desde Madrid.
“Desde Vueling, y con el compromiso de facilitar la movilidad de los ciudadanos, hemos trabajado para ofrecer una alternativa adicional que ayude a cubrir una necesidad existente durante el mes de febrero y que complementa la oferta de conexiones actuales del grupo IAG entre ambas ciudades”, ha señalado Jordi Pla, director de Red y Estrategia de Vueling. Los billetes se pondrán a la venta mañana jueves 5 de febrero con el tope de precios mencionado.
La compañía había suprimido este vuelo el 30 de marzo del año pasado por la competencia de la alta velocidad en el corredor Barcelona-Madrid, con una cuota a favor del tren de más del 80%. Ponía así fin a 21 años de conexión entre ambas ciudades. Tras su paso al lado, Iberia se había convertido prácticamente en la única aerolínea en la ruta, con 14 vuelos por sentido al día. Los aviones despegan cada 30 minutos en horas punta tanto desde El Prat como de Barajas, y cada hora durante el resto de día. El servicio cubre, además, todas las franjas horarias, desde las 6:45 de la mañana y hasta las 21:35. Air Europa también conecta las dos ciudades, pero solo con dos rutas al día para alimentar sus vuelos de largo radio en Madrid.
Pero la crisis de movilidad del ferrocarril está reconfigurando el sector del transporte. Las obras para reparar las vías han añadido 30 minutos al trayecto Barcelona-Madrid y los trenes de última hora de la jornada continúan suspendidos. La primera en mover ficha ante esta situación ha sido Iberia. No con más frecuencias, pero sí con un tope de precios en la clase turista de los vuelos regulares -el puente aéreo mantiene las mismas tarifas de siempre-.
De esta manera, la compañía gana notoriedad, fideliza a los clientes y posiciona el uso del avión ante la opinión pública. En los últimos años los vuelos domésticos han ido a la baja, tanto por la competencia del AVE, con precios más asequibles, como por las presiones políticas y medioambientales. Ofrecer vuelos a un precio más económico en un momento de alta demanda puede revalorizar el sector aéreo ante la opinión pública.
Vueling sigue en este sentido la estrategia de Iberia, con una limitación de precios en la tarifa básica.
