Mamdani afronta su primer examen con un temporal de frío que lleva ya 16 sintecho muertos

Soportando un ambiente gélido continuado, que Nueva York no experimentaba en más de una década, el sinhogar de Broadway (con la calle 75), duerme a cubierto pero al raso en su rincón habitual del Upper West Side de Manhattan.

“Cuando la vida te da nieve, construye un igloo”, reza el lema escrito en tiza blanca, en “su” parte de la avenida, desde hace casi dos semanas tras la irrupción del temporal de nieve al que le ha seguido una corriente de frio que aún perdura. Este miércoles amaneció algo más “cálido”, a menos nueve, y la previsión para el sábado y el domingo es que se baje hasta 17º bajo cero.

Los montículos de nieve helada se mantienen en las aceras de la Gran Manzana, configurando una cordillera en la que se mezcla una sustancia cada vez más gris y basura, dando lugar a un panorama de cierta desolación.

El sinhogar se ha construido un verdadero igloo, formado por una cúpula azul de lona rodeada de bloques de hielo. Ha modelado piezas con forma de ladrillo. Parecen hechos con escuadra y cartabón. Todavía aguantan. Ni las horas de sol, que las hay, han acabado con su obra porque no hay manera que el termómetro trepe a dígitos positivos.

Aunque estos días no se le ve por la mañana cepillándose los dientes, como es habitual con otra meteorología, ese hombre sigue ahí. A veces se le atisban los pies, mientras su gato de pelo rubio otea el exterior. Eso no quita que él forma parte de la población vulnerable de los sinhogar en la que se cuenta con 16 difuntos desde el inicio de este periodo de frío intenso. Trece de esos fallecieron por hipotermia y, los otros tres, por sobredosis, según explicó el Ayuntamiento.

Este temporal coincide con el cumplimiento del primer mes de Zohran Mamdani como alcalde de la metrópolis. Al anunciarse la previsión, los analistas políticos consideraron que esta era la primera gran prueba para este alcalde joven (34 años), musulmán y socialista que rompe con el status quo histórico de los que le precedieron.

Mamdani afrontó la emergencia aplicando el mismo libreto que en su campaña electoral. Ha recurrido a una presencia reiterada en ruedas de prensa y en entrevistas de televisión, pero, sobre todo, está muy presente con sus mensajes en las redes sociales, métodos todos en los que aplica su toque humanista y de proximidad.

Las primeras reacciones a su talante ante la crisis fueron positivas. De inmediato se produjo un despliegue de quitanieves para limpiar las calzadas en todos los distritos que resultó efectiva para frenar el impacto de esa alteración.

Para nada recordó el desastre de Michael Blooomberg ante la tormenta de nieve de la Navidad del 2010. A Bloomberg, al que le cogió de vacaciones en Bermudas pese a las previsiones, se le criticó severamente porque sus equipos limpiaron las grandes avenidas de Manhattan, en unas fechas de mucho turismo, y se olvidó de los barrios de Brooklyn, Queens o el Bronx, donde los vecinos pasaron jornadas de incomunicación.

A medida que han pasado los días, que ha subido el número de muertos y que las moles de nieve y de desperdicios continúan en las calles, las voces de los que le tienen ganas de atacarlo no han desperdiciado la ocasión para castigar su gestión incipiente.

Las acusaciones se centran en la supuesta inoperancia ante los sinhogar en las calles y la presunta resolución municipal para eliminar esas codilleras de hielo y nieve, molesta (y de pésima estampa) para los transeúntes, si bien la ciudad no se ha visto paralizada en su movilidad.

“Hemos hecho todo lo posible y aplicado todas la medidas a nuestro alcance para tratar que los neoyorquinos estuvieran a cubierto. Ha sido un enfoque integral en el que todos han participado activamente”, replicó el alcalde para defender la respuesta de su administración.

Ante el creciente cómputo de víctimas mortales, también anunció la apertura de 50 nuevas habitaciones individuales para los sinhogar. “Queremos eliminar las barreras que mantienen a muchos ciudadanos en la calle”, subrayó dada la negativa de parte de esa población a entrar en el sistema de albergues por la falta de privacidad.

Esa iniciativa se suma a la apertura de más refugios y de la relajación de sus normas, lo que ha permitido atender a unas 860 personas en esos centros, además del despliegue de una flota de 17 autobuses de atención.

Las criticas, sin embargo, no cesan. “Muertos por amabilidad”, tituló a toda portada The New York Post sobre los difuntos de las calles. El Post, órgano de propaganda de la extrema derecha perteneciente al grupo Murdoch, ha dirigido sus ataques a una diana: la chaqueta customizada que Mamdani luce, elegida por su esposa, la artista Rama Duwaji, para sus comparecencias ante las prensa. La tesis es que él y su esposa están más preocupados por las apariencias que por “los neoyorquinos que mueren por congelación”. Así se escribe la historia.

Francesc Peiron Arques

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