
En un intento por destrabar la legislación financiera vinculada a los activos digitales en el Congreso de los Estados Unidos, empresas de la industria de las criptomonedas han presentado dos propuestas estratégicas orientadas a «domesticar» a los bancos y permitirles participar en el ecosistema de las monedas digitales.
Esto surge tras semanas de estancamiento en el Senado y busca mitigar el recelo de la banca tradicional ante la competencia que representan las stablecoins vinculadas al dólar.
Según reportes de Bloomberg, el plan contempla que emisores de stablecoins, como Circle, Tether o PayPal, diversifiquen la custodia de sus reservas. En lugar de concentrar el respaldo de sus stablecoins en grandes instituciones como BNY Mellon o los denominados megabancos, los emisores se comprometerían a abrir cuentas de reserva en bancos comunitarios y regionales a lo largo del país.
La medida permitiría que el capital que respalda a las stablecoins regrese al sistema bancario local. Esto, impulsando la capacidad de crédito de estas entidades y reduciendo el temor a una salida masiva de depósitos hacia las plataformas de activos digitales.
Un banco comunitario es una institución financiera que se enfoca en atender las necesidades de una localidad geográfica específica, como un pueblo, ciudad o condado. Destacan algunos como el Alpine Bank de Colorado, el Peoples State Bank de Wisconsin y City First Bank, de Washington D.C.
A diferencia de los megabancos nacionales como BNY Mellon, Bank of America o Wells Fargo, estas entidades basan su modelo de negocio en el conocimiento personal de sus clientes y en el apoyo a las economías locales.
En Estados Unidos, los bancos comunitarios representan la gran mayoría de las instituciones bancarias del país. Según datos de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), estas entidades manejan aproximadamente el 15% de los depósitos bancarios totales a nivel nacional.
Sin embargo, su importancia es desproporcionadamente alta en el sector de los préstamos. Esto, ya que otorgan cerca del 60% de los créditos a pequeñas empresas y más del 80% de los préstamos agrícolas en todo el territorio estadounidense, según la misma fuente.
La segunda propuesta para la «domesticación» de los bancos estadounidenses contempla que las entidades financieras comunitarias puedan asociarse para emitir sus propias stablecoins.
A través de estas asociaciones, los bancos comunitarios dejarían de ser competidores externos para convertirse en participantes activos del mercado.
Esto les permitiría ofrecer a sus clientes equivalentes en dólares digitales vinculados directamente a sus depósitos, generando nuevos ingresos por comisiones y atrayendo a usuarios nativos del sector de Bitcoin y otras tecnologías descentralizadas.
Un camino que no está exento de obstáculos
El senador Tim Scott, presidente del Comité bancario del Senado, manifestó su optimismo respecto a alcanzar un punto medio entre ambos sectores. «Podemos proteger a los consumidores y a los bancos comunitarios al tiempo que permitimos que la innovación y la competencia bajen los precios y amplíen el acceso», señaló Scott en declaraciones recientes.
Según el legislador, «ambas partes están trabajando para lograr un compromiso que mantenga la innovación aquí en Estados Unidos».
Sin embargo, el camino hacia un consenso no está exento de obstáculos. La tensión alcanzó un punto crítico durante una reunión celebrada el pasado 2 de febrero en la Casa Blanca, encabezada por Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo Presidencial de Asesores para Activos Digitales de la administración de Donald Trump.
En dicho encuentro, representantes de la banca y del sector de las monedas digitales debatieron acerca del pago de intereses o recompensas que plataformas como Coinbase ofrecen a los usuarios por mantener sus stablecoins.
Desde la perspectiva bancaria, estos rendimientos se perciben como una amenaza directa a las cuentas de ahorro tradicionales. Por su parte, los representantes de las criptomonedas han manifestado su frustración ante lo que consideran una postura rígida por parte de los banqueros.
CriptoNoticias reportó que la administración de Donald Trump ha establecido para finales de febrero como la fecha límite para alcanzar un acuerdo sobre la Ley Clarity, que busca definir las competencias de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC).
De no resolverse la disputa sobre el funcionamiento de las stablecoins, las posibilidades de que la legislación prospere durante el presente año fiscal son mínimas.
