El sector eléctrico en España ha encendido las alarmas. “No hay capacidad para que se conecte ningún proyecto nuevo que no haya pedido ya su acceso a la red eléctrica”. Así lo están transmitiendo fuentes de las grandes empresas tras conocerse el estado en el que está la rede de alta tensión, cuya responsabilidad es de Red Eléctrica, compañía que pidió la semana pasada a la CNMC el permiso para retrasar hasta el mes de abril los mapas de capacidad de su red de transporte que deberían haberse conocido el pasado lunes.
Las grandes distribuidoras llevan desde el pasado verano publicando cada mes sus mapas de capacidad mostrando que el acceso a sus redes está en una situación límite. Red Eléctrica debía hacerlo el pasado día 2 de febrero, pero las reuniones que vienen manteniendo desde el mes de diciembre con las empresas distribuidoras ha sacado a la luz una realidad peor de lo esperado.
No solo hay acceso en sus redes actuales, “Hay nudos en los que las compañías ya han concedido capacidad a unos clientes que según la información traslada por REE no tienen cabida”, alertan desde el sector. “Es una situación que no se esperaba y que nos ha pillado por sorpresa”,aseguran.
El plazo dado por la CNMC hasta el mes de abril concede margen suficiente como para ajustar las discrepancias de criterio detectadas. “La legislación no da margen. Los clientes que ya tienen concedido el acceso lo tendrán”, aseguran los expertos.
El problema surge a futuro. Tal y como está planteada en estos momentos la planificación de la red no hay ningún margen para que nuevos proyectos de centros de datos, electrolizados o industrias con tecnología de electrónica de potencia puedan conseguir una conexión, según están observando los conocedores del sector eléctrico.
Que REE finalice en abril la nueva planificación de su red de transporte tampoco garantiza gran cosa. El sector considera que ésta se queda corta para responder a las necesidades del país en los próximos años.
Por ello, va a pedir a los reguladores una mayor flexibilidad legislativa. Consideran un freno que el Consejo de Ministros deba aprobar cada una de las modificaciones que se hagan en la planificación de red. Creen que el máximo órgano legislativo solo debería tomar posición en las líneas troncales y dejar que las modificaciones menores se puedan realizar de forma más ágil.
Piden un mecanismo de urgencia similar al que ya se ha aprobado en la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible con una enmienda que permite para cambiar la finalidad de posiciones en subestaciones de la red de transporte o introducir nuevas posiciones cuando el bloqueo sea, específicamente, la falta de posiciones disponibles para alimentar demanda. Un tecnicismo que sirve para desbloquear capacidad que con la normativa anterior se iba a quedar eternamente sin adjudicar.
Pero el gran problema que señala el sector eléctrico es la escasa inversión en actualización y ampliación de la red. Indignados por una publicación realizada la semana pasada por REE en la que se aseguraba que la inversión de la empresa pública en redes de transporte superaba la realizada en las red de distribución. Ahora, los distribuidores ponen el foco en que la compañía presidida por Beatriz Corredor ha pasado años con inversiones inferiores a las que le permite la legislación, un tope del 0,065% para la red de transporte. Y que las inversiones realizadas no se han hecho con la celeridad necesari.a
La reclamación soterrada se une a la que en los últimos días ha liderado la patronal de las grandes compañías, Aelec – en la que pide “un mecanismo urgente para impulsar las inversiones en la red de transporte eléctrico, la que depende hasta ahora de Red Eléctrica. Pero incluso dan un paso más y reclaman que sean los propios distribuidores quienes puedan acometer inversiones también en la red de transporte.
La urgencia de atender a la demanda creciente parece ser más potente que el disgusto que hasta diciembre manifestaba la patronal eléctrica ante el escaso atractivo inversor que ofrecía el pago definido por la CNMC en su última circular sobre planificación.
