La comunidad de Aragón vota este domingo con la batalla por la Moncloa de fondo

El carrusel de elec­ciones autonómicas planteado por el PP para minar al PSOE y poder desbancar al presidente Pedro Sánchez llega a su segunda parada. En una campaña electoral en la que los contenciosos de política española han dominado, un millón de aragoneses escoge este domingo a sus gobernantes para los próximos cuatro años, pero los resultados serán leídos como un anticipo de unas posibles elecciones generales.

Dando por descontado el triunfo de los populares y el ascenso conjunto de las derechas, las grandes incógnitas de esta jornada son saber cuánto caerá el PSOE de Pilar Alegría y, sobre todo, dónde está el techo de Vox, variable que condicionará la negociación del futuro gobierno, como ya sucedió en Extremadura.

Las elecciones se celebran en un panorama muy diferente al que se vivió hace 30 meses cuando se celebraron las últimas elecciones autonómicas en Aragón, en las que el popular Jorge Azcón superó al socialista Javier Lambán.

PP y Vox miden sus fuerzas de cara a sentarse a negociar la investidura del popular Jorge Azcón

El resto es conocido: pese a sus reticencias, Azcón pactó con Vox para formar gobierno, pero los ultranacionalistas lo abandonaron al cabo de once meses.

Sometido a este bloqueo e incapaz de aprobar unos presupuestos por segundo año consecutivo, en diciembre, Azcón convocó las primeras elecciones anticipadas de la historia de Aragón.

Desde entonces, la política española ha marcado los tiempos y los debates. El desastre ferroviario de Adamuz (Córdoba) propició una breve tregua inicial pronto rota para pasar al ataque. La regularización extraordinaria de inmigrantes, el rechazo al decreto ómnibus que incluía la revalorización de las pensiones y el nuevo sistema de financiación autonómica pactado entre el Gobierno y ERC han sido los temas estrella de campaña, como se pudo ver en los cuatro debates celebrados entre los candidatos.

La peor nota de los socialista aragoneses fueron los 18 escaños de Lambán en las elecciones del 2015

La presencia constante de líderes nacionales de todos los colores acrecienta esa sensación de que los intereses de los aragoneses han sido secundarios. Sin municipales de por medio, la participación podría bajar hasta poco más del 60%.

En líneas generales, la política de los bloques ha estado por encima de las propuestas. Los partidos progresistas se han centrado en denunciar los recortes en los servicios públicos y en alertar de la entrada, de nuevo, de la extrema derecha en el poder autonómico.

Pero esa estrategia no cala. Mermados por la desmovili­zación, el PSOE se asoma al abismo del peor resultado de su historia –los 18 escaños de Lambán en el 2015-, lo que pone en cuestión la apuesta de la Moncloa por mandar a sus ministros –Pilar Alegría era portavoz del Gobierno y ministra de Educación hasta hace unas semanas– a la reconquista de las autonomías.

La pugna por los diputados en la provincia de Teruel será decisiva para los regionalistas

Podemos, que en el 2015 obtuvo 14 diputados, se quedarían fuera de las Cortes, mientras que Chunta podría crecer uno o dos escaños e IU mantendría el que tiene. Frente a ellos habrá un bloque conservador más fuerte que nunca. Azcón aspira subir de 28 a 30 representantes: récord histórico de su partido, pero lejos de la mayoría absoluta que marcan los 34. El dirigente del PP ha atacado sin piedad a Alegría y a Vox, “el mismo populismo que Podemos”, pero sin romper puentes que luego podría verse obligado a cruzar.

Por su parte, Vox cabalga a lomos de un Abascal omnipresente, hasta el punto de coprotagonizar los carteles electorales, y ni siquiera su defensa del trasvase del Ebro, que tanto rechazo genera en esta tierra, parece que vaya a pasarle factura. Sus siete diputados podrían incluso duplicarse, un chute en vena que le permitirá negociar con los populares el futuro gobierno aragonés.

El peso político final de unos y otros en esa mesa se va a decidir por unas pocas papeletas. Especialmente relevante es la batalla en la provincia de Teruel –un diputado cuesta unos 5.000 votos–, bastión de los regionalistas de Teruel Existe y Partido Aragonés.

El precedente de Extremadura se puede repetir: la derecha, en ascenso; la izquierda, en declive

Sin embargo, sus aspiraciones iniciales de poder ofrecer una alternativa de gobierno a Azcón se han visto laminadas por el peso de la agenda de la política española y la crispación creciente.

Si el primero puede caer en la irrelevancia, el PAR, histórica ­formación bisagra que incluso ­gobernó, corre serio riesgo de desaparecer del mapa. Un giro en los equilibrios que da una idea de por dónde discurrirán los caminos de la política española en estos tiempos.

Ismael Arana

Corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Antes, periodista en la región Asia-Pacífico con base en Hong Kong (2014-2022) Licenciado en Periodismo y en Derecho

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