El Cercle d’Economia alerta que el modelo turístico catalán está agotado

El modelo turístico catalán da señales inequívocas de agotamiento y urge reconducirlo cuanto antes mejor. Es el principal diagnóstico que el think tank del Cercle d’Economia, Iniciativa per la Productivitat i la Innovació (IPI), ha plasmado en un reciente informe sobre el sector turístico y su incidencia en la productividad de la economía. El documento alerta de la debilidad de un esquema de crecimiento extensivo, basado en la cantidad, y propone abrir un debate estructurado para adaptar el modelo “a los nuevos retos económicos, sociales y ambientales”.

La necesidad de ir hacia un modelo turístico de mayor calidad y valor añadido es ampliamente compartido por sectores empresariales, económicos y políticos. Hace años que se persigue este objetivo, pero el cambio no acaba de llegar. El IPI trata ahora de aterrizar el debate y hacer realidad esta transformación.

“La etapa de crecimiento en cantidad está superada”, afirma la institución

Para ello, se reunirán con patronales, gremios, empresas y administración pública. El objetivo es propiciar una estrategia “clara y concreta” para llevar a cabo esta transformación de forma efectiva.

El documento que presentarán a los diferentes actores del sector reconoce el papel estratégico del turismo como uno de los principales motores de ac­tividad, empleo y proyección internacional de Catalunya. La conectividad aérea del aeropuerto de Barcelona o la atracción de talento global se encontrarían entre sus beneficios.

Ahora bien, alerta de “debi­lidades estructurales”, como una productividad inferior a la media y unos salarios por debajo del conjunto de la eco­nomía.

“La etapa de crecimiento en cantidad está superada”, afirma el think tank . El análisis nace de un debate entre economistas, académicos y empresarios a partir de un documento base presentado por el economista Miquel Puig y debatido el pasado 5 de noviembre en una sesión moderada por Xavier Vives, profesor de IESE y presidente del consejo asesor de la IPI.

Entre las señales de alerta, destacan el hecho de que la renta per cápita no sube pese al crecimiento del PIB o la vulnerabilidad del país ante shocks de demanda, como la que se sufrió durante la pandemia de la covid. La presión sobre el acceso a la vivienda o el impacto en el medio ambiente destacan asimismo como uno de los principales puntos débiles del actual modelo.

¿Cómo superar este sistema sustentado en salarios bajos y mucha mano de obra poco cualificada? El documento propone una revisión estratégica que permita “reforzar la calidad de la oferta, diversificar actividades, mejorar la formación del talento y promover una gestión más eficiente de los recursos”. Entre otras cuestiones, plantea revisar y debatir la fiscalidad, la oferta (restringirla o no), los salarios, la estacionalidad y los servicios asociados a la actividad turística.

Como líneas de trabajo futuras, proponen mejorar los instrumentos para medir la actividad, ahora “insuficientes”, segmentar los datos, evaluar el impacto de determinadas medidas –como la moratoria hotelera o la limitación de licencias para apartamentos turísticos–, o la coordinación entre las empresas y la administración. En paralelo, el informe apuesta por impulsar la formación turística y estudiar casos de éxito. Entre éstos últimos, mencionan específicamente la región de los Alpes.

Catalunya, concluye el think tank , vive una “paradoja del éxito”: “Es la comunidad autónoma que recibe más turistas internacionales y ocupa la segunda posición mundial en competitividad turística”, pero el modelo basado en el volumen parece no dar más de sí.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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