
¿Hay vida a la izquierda del PSOE? ¿Cuándo se convoquen las próximas elecciones generales —aún sin fecha— quedará alguien situado a su izquierda en el tablero político? A la luz de los resultados en Extremadura y Aragón, la respuesta no es del todo evidente, salvo que se produzca una sacudida en el tablero político. El PSOE ha ido fagocitando espacio político y electoral, dejando a las formaciones situadas a su izquierda atrapadas en la dificultad de articular un proyecto reconocible ante su electorado.

La propuesta de Gabriel Rufián de impulsar una confluencia de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE para frenar el avance de la extrema derecha despertó expectación, en parte por el perfil del propio Rufián y por el diagnóstico compartido sobre la debilidad del espacio. El mensaje —“no va de listas ni de personas”— pretendía situar el debate en términos estratégicos más que orgánicos. Sin embargo, el recorrido fue breve. En cuestión de horas, los partidos marcaron distancias y cerraron la puerta a cualquier fórmula que diluyera sus respectivas siglas. ERC, EH Bildu o el BNG, con distintos matices, coincidieron en subrayar los límites de una operación de este tipo. La popularidad de Rufián actúa más como un acicate electoral que como el elemento vertebrador de un espacio político fragmentado.
La nueva coalición de Sumar pretende demostrar que aún queda partido
Al margen de este debate, Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns han optado por avanzar en otra dirección. El anuncio de una nueva coalición, que se presentará oficialmente el día 21, responde a una estrategia más gradual. Por un lado, pretende reforzar la acción del Gobierno en un contexto parlamentario complejo, acelerando la agenda progresista y señalando que la falta de mayorías estables no implica la parálisis del Ejecutivo. Por otro, busca sentar las bases de una candidatura conjunta para las elecciones generales y demostrar que queda partido.
La iniciativa no es improvisada. Se viene trabajando desde hace meses. El acto del día 21 será el primero de una serie destinada a ordenar el proceso de recomposición del espacio. Por ahora, se evita deliberadamente el debate sobre liderazgos, consciente del desgaste que suele acompañarlo. Cuando llegue ese momento, y a pesar de que Sumar reivindica a Yolanda Díaz como “candidata natural”, la decisión se deberá abordar desde el consenso y no necesariamente mediante primarias, como defiende el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. Mientras tanto, se han intensificado los contactos para diluir los muros que les separan con otras formaciones como Podemos, Més, Compromís o el CHA, que ha aumentado su presencia en Aragón.
La incógnita, en todo caso, no es solo organizativa. La cuestión de fondo es si ese espacio será capaz de ofrecer un proyecto político alternativo y con identidad propia más allá de una suma de siglas. Sobre todo si tienen alguna aspiración de volver a reeditar un Gobierno de coalición con el PSOE.

