
La crisis ferroviaria de estas semanas en Catalunya, donde han vuelto a quedar de manifiesto las “décadas de desinversión” en la red de Rodalies, ha hecho que se extrapolen estas carencias a otras infraestructuras. La oposición reduce el problema a un “histórico, sostenido y premeditado” déficit inversor del Estado que agravan comparándolo con el balance de comunidades como Madrid. Para solventar el problema, el Govern de la Generalitat dice estar “explorando fórmulas” que le permitan tomar el control de las inversiones, empezando por las de Rodalies, mientras trabaja en un consorcio pactado con ERC.
Rodalies ha abierto de nuevo el melón de la baja ejecución de las inversiones que se planifican año a año. En el caso de la red ferroviaria catalana, “los números cantan”, recrimina la oposición, de ahí que el aliado minoritario del Govern, los comunes, hayan puesto este asunto sobre la mesa de la negociación de los nuevos presupuestos de la Generalitat.
La formación ecosocialista quiere que la Generalitat asuma la ejecución de obras en la red de Rodalies y el Govern recuerda la utilidad de las encomiendas de gestión, una fórmula que permite a la administración central encargar a otra –aportando los recursos para ello– la realización de obras sin ceder la titularidad de la infraestructura. El Govern explora esta y otras vías que le permitan llevar el control de las inversiones, al tiempo que negocia con el Ejecutivo central la puesta en marcha del consorcio de inversiones que figura en el pacto con ERC para investir a Salvador Illa, que fue bendecido por el Gobierno en la comisión bilateral del año pasado.
El Gabinete catalán mantiene el plan de aprobar los presupuestos este trimestre pero ERC se niega aún a negociar
En esa comisión se acordó que el consorcio gestionaría la ejecución de las inversiones pendientes del Estado en Catalunya, y que estaría formado por representantes de los dos gobiernos. Por la parte catalana, la representación estaría formada por dirigentes de Presidència, Economia y Territori, mientras que el Gobierno estaría representado por dirigentes de los ministerios de Presidencia, de Política Territorial, de Transportes y de Economía.
El acuerdo con los republicanos señala que el objetivo de este consorcio debe ser “la gestión y ejecución de las inversiones del Estado en Catalunya” y para ello “se definirá un marco plurianual de financiación en el convenio de creación del consorcio”. Esta financiación deberá ser “equivalente” a la media de inversión pública sobre el PIB en el conjunto del Estado” (que en el 2024 fue del 2.7%), según el texto del acuerdo.
Los socialistas preveían que el consorcio de inversiones estuviera listo a principios de este año, pero la consellera de Territori y portavoz, Sílvia Paneque, señaló ayer en rueda de prensa que las negociaciones con el Gobierno están aún en un estado muy incipiente. Aun así, la dirigente trasladó la promesa del Govern de “cumplir los acuerdos” de investidura con ERC con el objetivo de aprobar los primeros presupuestos de la legislatura.
Aunque el Ejecutivo catalán está ya en plenas negociaciones con Comuns para aprobar las cuentas, ERC se niega a iniciar este proceso sin haber atado las reformas legislativas que aseguren la recaudación fiscal vinculada al nuevo modelo de financiación. Pese a no vislumbrarse aún una salida a esta demanda, el Govern mantiene el difícil objetivo de aprobar los presupuestos antes de Semana Santa, para lo que el acuerdo y la negociación con los republicano deberían fructificar en poco más de una semana.

