
Ha sido el mes más grande y espectacular de Bad Bunny hasta ahora. La semana pasada, el cantante puertorriqueño, el artista más escuchado en Spotify en cuatro de los últimos seis años, se convirtió en el primer músico en ganar un Grammy al álbum del año con un disco íntegramente en español. En su discurso de agradecimiento recibió una ovación al criticar la represión migratoria de Trump: “Fuera ICE”. El pasado domingo fue el primer artista latino que canta principalmente en español en encabezar el espectáculo del descanso de la Super Bowl.
Los triunfos de Bad Bunny contribuyen a la impresión de que el español está creciendo de forma imparable en Estados Unidos. Con más de 40 millones de hispanohablantes, es el quinto país hispanoparlante más grande del mundo. Babbel, que desarrolla una aplicación para aprender idiomas, afirma que el porcentaje de usuarios estadounidenses que estudian español ha aumentado del 26% al 60% entre 2012 y 2025. La empresa destaca que los pódcast en español ganan oyentes, los artistas hispanohablantes reciben cada vez más nominaciones a los Oscar y los libros en español se prestan más en las bibliotecas, entre otros indicadores. Estas tendencias refuerzan un temor que lleva décadas: que Estados Unidos se esté convirtiendo en un país bilingüe, fundamentalmente distinto al que conocían la mayoría de los estadounidenses.
Eso es poco probable. El número de hispanohablantes en Estados Unidos probablemente se estabilizará, e incluso empezará a disminuir, por dos motivos. El primero, y más evidente, es la política migratoria. Con Trump, la llegada de inmigrantes procedentes de América Latina se ha reducido al mínimo. Además, ICE está deportando a tantos inmigrantes ilegales (y en ocasiones legales) como puede. Sin duda, la mano dura se relajará con una futura administración demócrata, pero es probable que Estados Unidos no vuelva a ser tan acogedor como lo fue en el pasado.
El 69% de los inmigrantes latinos de segunda generación habla español, en la tercera solo el 34%
Otra tendencia es menos visible e igual de importante. Cuanto más tiempo permanecen las familias latinas en Estados Unidos, menos español hablan. Según Pew, una empresa de encuestas, el 69% de los inmigrantes latinos de segunda generación —es decir, la primera generación nacida en Estados Unidos— habla español. Ese porcentaje cae al 34% en la tercera generación. Pew no encuesta a generaciones posteriores, pero, en conjunto, solo el 57% de los latinos nacidos en Estados Unidos habla español.
En contraste con muchos angloparlantes, los hispanohablantes se preocupan —con razón— por el destino de su idioma en Estados Unidos. Los llamados niños “no sabo” no hablan español o lo hablan mal. (“No sabo” es espanglish para “I don’t know”. En español correcto es “no sé”) La mayoría de los latinos que no hablan español reconocen que han sido avergonzados por otros latinos por no hacerlo. Sin embargo, un 87% de los latinos nacidos en Estados Unidos afirma que no es necesario hablar español para ser considerado latino.
América está cambiando el español tanto como los hispanohablantes están cambiando Estados Unidos. Los préstamos del inglés, como “bildin” y “jaiscul” (“building” y “high school”), son habituales. Kim Potowski, de la Universidad de Illinois en Chicago, destaca cómo las palabras en español se usan siguiendo estructuras propias del inglés, como en “escribir un papel”, que en castellano estándar no se emplea para referirse a ese tipo de trabajo escrito. Los latinos estadounidenses adoptan estructuras gramaticales completas del inglés en frases como “Es la chica que hablé con”, en vez de la forma convencional en español: “Es la chica con la que hablé”.
A lo largo de los siglos, el potente mecanismo de asimilación de Estados Unidos ha transformado a grandes oleadas de alemanes e italianos en estadounidenses monolingües. Durante un tiempo, gracias a las escuelas bilingües y a las emisoras de radio y televisión en español, parecía que los latinos podían ser la excepción. No lo son. Trump obtuvo casi la mitad del voto latino en 2024; el 36% de los latinos apoya que el inglés sea la lengua oficial. En Estados Unidos es el español el que está amenazado, no el inglés. La actuación de Bad Bunny en la Super Bowl puede ser no tanto el inicio del auge del español en el país, sino su punto álgido.
