La demarcación de carreteras del Estado en Catalunya ha reducido a casi la mitad sus efectivos en solo una década, lo que ilustra la seria merma sufrida por los servicios de mantenimiento viario.
Concretamente, los servicios de carreteras del Estado en Catalunya han pasado de disponer 158 efectivos en 2013 a 82 en 2023. Este recorte y otras graves carencias en los servicios de mantenimiento, por infradotación de personal, han sido denunciados por los propios funcionarios en una carta al ministro de Transportes, Óscar Puente.
Esta pérdida de personal en las carreteras del Estado se ha producido coincidiendo con un aumento de la longitud de la red estatal (principalmente autovías), debido a la reversión al Estado de más de 400 km adicionales de autopistas de peaje (AP-7 y AP-2).
Todo esto ha supuesto un crecimiento cercano al 20 % de la red gestionada. Se han creado siete nuevos sectores de conservación “sin dotación adicional de personal, así como mayores exigencias técnicas vinculadas a nuevas tecnologías y normativas”, dicen los funcionarios.

Profundo malestar
La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado ha expresado al ministro en esta cara su “profunda preocupación por la situación crítica que atraviesa” este cuerpo de funcionarios. Se quejan de que cada vez hay menos personal para atender las tareas de conservación y mantenimiento, que hay un uso excesivo de la externalización y que los funcionarios “se fugan” a otros destinos. Se incorporan a otras administraciones públicas, donde encuentran retribuciones y condiciones laborales muy superiores, o a otros ámbitos de la función pública de menor exigencia, menor responsabilidad y similar retribución.
El Ministerio replica: “se mirará, como todas las cartas que recibe el Ministro, y si hay que hacer algo, se hará”
“Los accidentes ocurridos en infraestructuras de transporte en los últimos años ponen de manifiesto que una gestión insuficientemente dotada de medios humanos puede tener consecuencias irreversibles”, sostienen los ingenieros.
El caso de Catalunya tras la gratuidad de la AP-2 y la AP-7
“La situación es igual de grave en toda España, con la particularidad de que en Catalunya se ha producido la incorporación de la AP-2 y la AP-7. Y eso es lo que ha hecho más dura la situación”, explica Vicente Vilanova, que ha sido responsable de la demarcación de Carreteras del Ministerio de Transportes en Catalunya.
Uno de los factores del deterioro de las autopistas del Estado ha sido el incremento del tráfico de vehículos pesados, hasta el punto de que “el tráfico de camiones en la autopista ha aumentado un 60% desde que es gratuita” y “evidentemente” eso tiene sus consecuencias.
Vilanova sostiene que “se empieza a notar algo el deterioro de la autopista” como consecuencia de un tráfico más intenso de camiones, aunque todo ello se está corrigiendo “porque se está llevando a cabo actuaciones de conservación”.
Las actuaciones de mantenimiento en carreteras más habituales son la reposición del firme, en lo cual “se ha invertido, y se está invirtiendo mucho dinero, porque hay mucho camión”, y también se ha tenido que hacer frente “a muchas emergencias”.
La calidad del servicio se ve afectada
Vilanova indica que la reducción de las plantillas “afecta a la calidad del servicio” y “no puedes llegar a todos los temas con el nivel de detalles que tienes que tener…”
El resultado es que frecuentemente se tiene que contar con “apoyo externo”, con empresas, que, pese a todo, no son siempre profesionales especializados en el tema. Todo ello comporta también que los funcionarios tienen que dedicar mucho más tiempo.
¿Existe un riesgo de que vaya en aumento ese deterioro y que sea más acusado en el futuro?, preguntamos. “Eso es algo que dependerá de la política de mantenimiento que se haga, sobre todo de si se destinan recursos para la conservación del firme”, añade Vilanova, quien recuerda también la necesidad de prestar atención y dotar de medios a la atención de accidentes y mantener la viabilidad.
“Cualquier accidente comporta que técnicos nuestros van allí, para actuar sobre el terreno, para señalizar, limpiar y efectuar otras tareas, que también son importantes, y que requieren dotaciones y recursos humanos”.
No es un problema interno, resaltan los funcionarios
Afirman que esta situación no puede entenderse “como un problema interno o corporativo, sino que tiene consecuencias directas y crecientes sobre la calidad y la seguridad del servicio público que este Ministerio presta a la ciudadanía”.
Los ingenieros desempeñan tareas en ámbitos como la explotación, la conservación y la dirección de obras de infraestructuras, “con implicaciones directas sobre la seguridad de las personas”.
Estos profesionales recalcan que la gestión y mantenimiento de las carreteras y otras infraestructuras críticas “exigen decisiones técnicas complejas, capacidad de reacción inmediata y un control permanente de activos en los que están en juego vidas humanas”.
Sin reconocimiento económico ni profesional acorde con las funciones
Estos funcionarios indican que las direcciones de obra, conservación y explotación de carreteras conllevan una elevada responsabilidad técnica, jurídica y patrimonial, y una disponibilidad “prácticamente absoluta”, sin que exista un reconocimiento económico ni profesional acorde con la naturaleza y el alcance de dichas funciones.
Se quejan de que todo esto está provocando un acusado desgaste profesional a la vez que una progresiva descapitalización de ese Ministerio.
El resultado es que un número creciente de efectivos opta por incorporarse a otras administraciones públicas.
Este diferencial está acelerando la salida de profesionales altamente cualificados y con amplia experiencia, comprometiendo seriamente la capacidad del Ministerio para mantener niveles adecuados de servicio público.
A ello se suma un proceso continuado de jubilaciones que no está siendo compensado con la incorporación de perfiles con experiencia equivalente, lo cual tensiona “gravemente la capacidad operativa, de planificación y de control en la Demarcación. La situación es equivalente en el resto de las Demarcaciones de Carreteras y en la Dirección General, señalan.
Falta de atractivo para estas plazas
El escaso atractivo de estos puestos se está reflejando de forma especialmente preocupante en la reposición de efectivos a través de los procesos selectivos.
En la última convocatoria se ha ofertado el mayor número de plazas de la historia del cuerpo (236) y, sin embargo, se ha registrado el menor número de aspirantes habido en los últimos veinte años. Esto “pone de manifiesto que la atracción de nuevos ingenieros al cuerpo pasa indudablemente por la mejora de las condiciones laborales y retributivas de los puestos que se están ofreciendo”.
El cuerpo de funcionarios cuenta actualmente con aproximadamente 662 efectivos en servicio activo y se han ofrecido 236 plazas en una sola convocatoria —cerca del 30 % del total—. Todo ello “evidencia una planificación deficiente de los recursos humanos, al abordarse un refuerzo de gran magnitud sin una estrategia previa que garantice su adecuada integración, tutorización y sostenibilidad en el tiempo”.
Externalizar servicios, “no se han planteado soluciones de ningún tipo”
Ante la escasez y pérdida de personal, las unidades operativas no encuentran otra alternativa que recurrir a externalizar por completo tareas con lo cual se deriva el conocimiento directo de la red de carreteras del Estado entendida como un patrimonial estratégico.
Estos problemas han sido trasladados al subsecretario del ministerio en dos ocasiones en sendas cartas, así como en diversas reuniones mantenidas con la Dirección General de Organización e Inspección, “sin que hasta la fecha se hayan planteado soluciones de ningún tipo”.
“Resulta especialmente preocupante -dicen- la ausencia de medidas eficaces para frenar la pérdida de una base técnica imprescindible, sin cuya participación será cada vez más difícil planificar, construir, conservar y explotar las infraestructuras que sustentan los servicios públicos encomendados a ese Ministerio, con un impacto directo tanto en la seguridad de los usuarios de la carretera como en la del personal implicado, en particular los trabajadores de conservación y construcción”.
Esta crisis de personal tiene ya un reflejo inmediato en la gestión de la red de carreteras del Estado. Numerosas organizaciones técnicas reclaman un incremento del presupuesto destinado al mantenimiento y conservación de la red.
El número de efectivos por kilómetro de carretera acumula décadas de reducción
“Sin embargo, debemos advertirle de que la pérdida continuada de estructura organizativa registrada en los últimos años haría imposible la ejecución eficaz de dicho incremento”, se indica. Nuevos objetivos como la sostenibilidad, digitalización e innovación “son imposibles de implementar por la falta de personal”.
El número de efectivos por kilómetro de carretera explotado y por volumen de inversión gestionada acumula décadas de reducción significativa lo que limita gravemente la capacidad de planificación, control y seguimiento de las actuaciones con lo que ello implica para la seguridad y calidad la infraestructura viaria.

