Mientras Emergencias de la Comunidad Valenciana dice que aún se debe mantener la vigilancia y extremar las precauciones ante posibles caídas de árboles y desprendimientos de estructuras por el temporal de viento, los agricultores hacen recuento del impacto del vendaval en sus campos y cifran las pérdidas en unos 30 millones de euros.
La cifra que han aportado tanto La Unió Llauradora i Ramadera como AVA-Asaja se sitúa cerca: los primeros hablan de unos 26 millones, mientras los segundos la redondean en 30. Ambas entidades, eso sí, coinciden en apuntar que es la campaña citrícola la más perjudicada por este último episodio de viento que durante este fin de semana ha supuesto que el teléfono 112 gestione un total de 1.681 incidentes relacionados (463 en Alicante, 802 en Valencia y 416 en Castellón). Las llamadas recibidas en este mismo periodo han sido 2.268 (1.152 en Valencia, 575 en Alicante y 570 en Castellón).
Desde La Unió aseguran que los cítricos pendientes de recolección han sufrido tanto la caída directa del fruto a tierra como el rameado, es decir, las marcas en la piel producidas por el golpeo de las ramas e, incluso en algunos casos, la defoliación de hojas y constatan que en los últimos días se están recibiendo bastantes partes de siniestro de seguros para comunicar daños directamente en la cosecha y por rameado, sobre todo de variedades más sensibles al viento como las mandarinas Ortanique y Nadorcott y las variedades de naranjas Valencia Late y Lane Late. Sobre la cuestión, Carles Peris, secretario general de La Unió, considera que “en un momento en que los precios para fresco se mantienen altos en esta segunda parte de campaña, la derivación a industria supone una merma significativa y se traduce en pérdidas directas para el agricultor”.
Asimismo, desde AVA-Asaja reseñan que estos golpes en la fruta no alteran la calidad organoléptica, pero sí causan una depreciación comercial, por lo que en lugar de destinarse al mercado en fresco, acaba para su transformación en zumo puede llegar a ser la mitad en el segundo caso, en torno a 0,20 €/kg menos.
Los golpes en la fruta por el viento provocan una depreciación comercial, en torno a 0,20 €/kg menos
También AVA-ASAJA detecta “daños de consideración” debido al viento en la rotura de ramas y troncos, la caída de árboles (sobre todo plantones jóvenes), arranque de injertos, desperfectos en invernaderos y siniestros en otras explotaciones e infraestructuras agrarias. Asimismo, les genera preocupación el viento seco de poniente por los efectos que puede tener en las hortalizas de temporada y en la futura floración de los cultivos leñosos, ya que, en caso de adelantar la brotación, si volviera el frío más adelante podrían haber daños por heladas en los brotes tiernos.
Por último, avisan que “ante el temor de que los ladrones roben naranjas que hayan caído al suelo para venderlas en el mercado negro” (sobre todo ‘peladoras’ de zumo y fruterías de barrio), la asociación insta a las Administraciones a reforzar la vigilancia a las puertas de los centros de recepción de esta mercancía y reclamar “toda la documentación que aclare la trazabilidad de la fruta”. Por su parte, La Unió asegura que solicitará para las personas afectadas la concesión de ayudas directas por parte de la Generalitat Valenciana y que pedirá la condonación del IBI de las parcelas cultivadas y construcciones presentes en ellas, la bonificación al 50% de las cuotas de la Seguridad Social y el aplazamiento del otro 50% por 12 meses para autónomos agrarios, así como reducir el índice de rendimiento neto en el IRPF y el establecimiento de líneas de crédito preferenciales.
