Por qué el Tribunal Supremo desmonta el proteccionismo de Trump (y qué puede pasar a partir de ahora)

Han sido el símbolo del nuevo orden económico trumpista. Pero el edificio de derechos de aduana construido por Donald Trump ha caído este viernes como un castillo de naipes. El mandatario dijo que “aranceles” era la palabra más bonita del diccionario. Ahora tocará reescribir un nuevo capítulo. 

¿Qué ha decidido el Tribunal Supremo?

Los magistrados consideran que “los aranceles recíprocos”, la tasa aduanera indiscriminada y general aplicada a bienes importados de distintos países (que se anunció en su primera versión el pasado mes de abril) son ilegales. En su opinión, no se dan las circunstancias de “emergencia nacional”, que era la base legislativa sobre la cual se aplicaban los decretos firmados por Donald Trump. “Imponer derechos de aduana a las importaciones procedentes de cualquier país, de cualquier producto, a cualquier tasa y durante cualquier duración”, tal como hizo el magnate, excede sus competencias y las normas establecidas, en particular la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Nacional de 1977.

¿Los magistrados no estaban bajo el control de la Casa Blanca?

El ala conservadora, por así decirlo, es la mayoría de los miembros del Tribunal Supremo. Pero los jueces han llevado a cabo una valoración técnica y jurídica. Esto explica porque la decisión se tomó por amplia mayoría, de seis a favor y solo tres en contra. 

¿Qué supone para las finanzas de Estados Unidos renunciar a los aranceles?

En números, se formará un agujero de entre 75.000 y 90.000 millones de dólares en las arcas del Estado norteamericano, porque -se supone- habrá que devolver este importe (pese a que la sentencia no dice nada concreto sobre este punto). Para una economía que ya tiene un déficit que ronda el 7% del PIB, es una pérdida fiscal importante. Los aranceles en promedio alcanzaban una cifra cercana al 12% (la efectiva, la anunciada estaría en el 18%), lo que suponía la tasa más elevada desde los años treinta. Trump quería destinar parte de este dinero -pagado por los importadores estadounidenses, especialmente empresas de tamaño mediano- a acciones sociales para asegurarse una victoria electoral en noviembre en las elecciones de midterm. Algunas estimaciones de economistas del centro de investigación  Penn-Wharton estimaron el viernes que el monto recaudado en los aranceles de Trump basados en esta ley de emergencia ascendió a más de 175.000  millones de dólares, una cifra que duplicaría otras estimaciones. 

¿Cómo ha reaccionado Donald Trump?

El magnate dijo en su momento que si el pronunciamiento de los jueces fuera desfavorable “sería un completo desastre” y que “el mundo se reiría de nosotros”.   El viernes, tras conocer la sentencia, dijo que “es una desgracia”. Citado por Reuters, habría dicho: “sin tarifas todos se irán a la quiebra. El conjunto del país se irá a la quiebra”. Para terminar: ” es una vergüenza pero tengo un plan de reserva”. ¿Aplicar tarifas de otra manera?

¿Qué consecuencias habrá para los mercados? 

Todo está aún por valorar. Los menores ingresos fiscales podrían elevar la rentabilidad de la deuda pública estadounidense y debilitar todavía más al dólar. En cuanto a las bolsas, el impacto está por definir. Con menores aranceles, la inflación (que no llega al 3%) podría descender. Y esto facilitaría una rebaja de los tipos de interés (algo a que el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ya estaba más que dispuesto), abarataría la financiación y favorecería el crecimiento económico y, en última instancia, el consumo y el empleo. Con lo que a primera vista no debería ser algo necesariamente negativo. 

¿La decisión afecta a todos las tasas arancelarias?

En principio, no. La sentencia no dice nada contra los aranceles sectoriales, por ejemplo aquellos en vigor contra acero y aluminio, que sí tienen cierta justificación económica o de seguridad nacional. Los que caen son las tasas indiscriminadas. 

¿Hay que dar por terminada la guerra comercial?

No. En realidad el Tribunal Supremo subraya que para imponer restricciones arancelarias se necesitaría  una “autorización clara del Congreso”. Trump podría hacer valer su mayoría parlamentaria. Pero el proceso sería lento y farragoso. E incierto, si los republicanos pierden en las próximas elecciones. Otras de las opciones que se baraja es que la Casa Blanca podría invocar déficits comerciales u otras circunstancias para imponer aranceles específicos a todos los países afectados, sobre algunos productos, durante al menos seis meses, como ya lo ha hecho con el acero y el aluminio. 

¿Qué opinan los analistas y economistas sobre la decisión?

Según Carles Pérez, director global de inversiones de Pictet VM, “la sentencia del Supremo llega a revocar el 60% de los aranceles y esto genera volatilidad, pero probablemente Trump pueda imponerlos con otra base jurídica porque el tribunal no cuestiona si puede poner aranceles, sino el cómo”.  En todo caso, esto genera un efecto estimulante de la economía. Esto hará aumentar la rentabilidad de la deuda a largo plazo, por eso se está emitiendo en EE.UU. mucha deuda a corto plazo”. “Si bien se espera que la Casa Blanca encuentre otra forma de impulsar los aranceles, mientras tanto habrá inquietudes sobre los reembolsos y esto podría preocupar al mercado del Tesoro, lo que podría desestabilizar al dólar dada la ya débil posición fiscal de Estados Unidos”, añadieron a Bloomberg fuentes de Rabobank.

¿Qué opinan los países afectados que hasta ahora tenían que vender a EE.UU. más caro?

Para Alemania, “el Tribunal Supremo ha mandado una señal fuerte”. Según Canadá, “la decisión confirma nuestra posición, que los aranceles eran del todo injustificados”.  La UE, mediante su portavoz, asegura que “analiza con atención” la sentenci y que espera alguna “aclaración” por parte de la administración estadounidense. “La  Comisión siempre estuvo a favor de aranceles débiles”, recordaron los europeos, que están a punto de aprobar la próxima semana en la Eurocámara el acuerdo del pasado mes de julio, que fijaba aranceles a cargo de los bienes europeos del 15%. 

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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