Guerras

El conflicto a gran escala con Irán ya está generando consecuencias económicas significativas. Su influencia en los mercados energéticos y financieros representa una amenaza global, cuyas repercusiones serán especialmente negativas para España, debido a su alta dependencia del petróleo y de los tipos de interés por su considerable nivel de endeudamiento. Aunque todo dependerá de su duración.

En teoría, se prevé una guerra breve por la presumible debilidad del régimen de los ayatolás y su resolución en negociaciones. Sin embargo, como sucedió con la invasión rusa a Ucrania, podría pasar que lo que parecía un conflicto rápido se convirtiera en una guerra prolongada de desgaste que ya lleva cuatro años.

El precio del petróleo podría superar los 130 dólares por barril si el conflicto continúa. El cierre del estrecho de Ormuz amenazaría con una recesión global porque pasa una quinta parte del suministro de crudo y gas mundial. Por cada aumento del 10% en el precio del crudo, los precios al consumidor crecen un 0,4%. Esto impulsa la inflación y motiva que bancos centrales como la Fed o el BCE mantengan o suban las tasas de interés.

España no solo se enfrenta a altos costes de energía, sino que también verá incrementado el pago del servicio de la deuda, que asciende a 1,7 billones de euros, equivalente al 103% del PIB. El sector turístico sufrirá debido al cierre del espacio aéreo proveniente de Oriente Medio. Las cadenas de suministro ya se están viendo afectadas por riesgos en el transporte marítimo, lo que aumenta los precios de seguros y fletes. Sectores como los fertilizantes y productos de consumo básico sentirán pronto este impacto. No hay que olvidar que el desplome de las bolsas de valores, tras alcanzar niveles récord, eliminará el llamado efecto riqueza. Como consecuencia, el consumo disminuirá inevitablemente, y la inversión podría seguir la misma tendencia ante la incertidumbre. El precio del oro ha aumentado considerablemente al ser considerado un refugio seguro.

No se trata de un cisne negro, sino de varios. Algunos analistas conservadores creen que un conflicto breve podría tener ventajas: si se elimina rápidamente a los regímenes de Irán, Cuba, Venezuela, Hamas en Palestina y se detiene a Putin en Europa, Donald Trump sería visto como un genio, aunque no reciba el Premio Nobel de la Paz.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechaza activamente esa postura y se posiciona en contra. Su problema, sin embargo, es haber prohibido usar las bases estadounidenses de Morón y Rota a pesar de haber sido bombardeadas las bases británicas de Chipre. Es la primera vez que esto sucede. Tanto Felipe González como José María Aznar y hasta José Luis Rodríguez Zapatero facilitaron su uso.

Clausewitz señaló que la guerra es una continuación de la política por otros medios.

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