Alabama conmuta la pena capital al acusado que no mató a nadie

A la figura de la Justicia se la representa a menudo con una venda sobre los ojos. Esa ceguera, casi siempre por imposiciones políticas o prejuicios, se expresa de forma evidente en Estados Unidos con el caso de Charles Sonny Burton, por supuesto afroamericano, el hombre que esperaba la penal capital pero que no mató a nadie.

En lo que se considera un movimiento muy poco habitual en un dirigente conservador (y aún más si es la segunda vez), la gobernadora republicana de Alabama, Kay Ivey, conmutó este martes la pena de muerte a Burton, de 75 años, que fue condenado en 1991 por un asesinato en el que no fue él quien apretó el gatillo.

Su ejecución, mediante gas nitrógeno, estaba programada para este jueves. Pero Ivey cambió la condena por la de cadena perpetua sin la posibilidad de la libertad condicional. “La ejecución sería injusta”, recalcó la gobernadora.

En 1991, Burton fue uno de los seis hombres involucrados en el robo de una tienda AutoZone, en Talladega, que terminó con el asesinato de un cliente, Doug Battle. Burton no fue quien disparó.

“Doug Battle fue brutalmente asesinado por Derrick DeBruce mientras compraba en una tienda de suministros para automóviles. Pero DeBruce finalmente fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Charles Burton no disparó a la víctima, no ordenó al pistolero que abriera fuego y ya había salido de la tienda cuando ocurrió el tiroteo. Sin embargo, Burton iba a ser ejecutado mientras que a DeBruce se le permitió pasar el resto de su vida en prisión”, recalcó Ivey en un comunicado.

“No puedo proceder con la ejecución con la conciencia tranquila bajo circunstancias tan dispares. Creo que sería injusto que un participante en este crimen sea ejecutado mientras que el que apretó el gatillo no lo fuera”, indicó.

El fiscal general de Alabama, Steve Marshall, expresó su decepción en otro comunicado. “Nunca ha habido ninguna duda de que Sonny Burton tiene la sangre de Douglas Battle en sus manos”, afirmó.

“Burton no merece un trato especial por ser una persona mayor. Podría haber sido ejecutado hace mucho tiempo, pero, como tantos reclusos en el corredor de la muerte, eligió prolongar su caso mediante interminables apelaciones frívolas. Creo firmemente que debería haber afrontado el castigo impuesto por un jurado y ratificado por numerosos jueces”, añadió Marshall.

El reo admitió en su día que entró en la tienda armado con una pistola. Confesó que robó dinero en efectivo de una caja fuerte en la trastienda y luego salió fuera para esperar junto a un coche listo para la huida.

Mientras, en el interior del establecimiento, su cómplice DeBruce disparó por la espalda a Battle, de 34 años, que falleció en el acto. El Estado reconoció este hecho en su respuesta a la solicitud de Burton de suspender la ejecución ante el Tribunal Supremo de EE.UU.

La sentencia a la pena capital de Burton fue posible debido a una doctrina legal conocida  como “homicidio durante la comisión de un delito grave”, que permite a los fiscales considerar a cualquiera involucrado en ciertos delitos graves, como robo o allanamiento, igualmente responsable de una muerte ocurrida durante el crimen, incluso si no cometió el acto directamente.

El cómplice también recibió la máxima pena, pero su sentencia se redujo a cadena perpetua en el 2014 después de que acusó a sus abogados de haber sido totalmente inefectivos en su defensa. DeBruce falleció en prisión de muerte natural en el 2020.

Numerosos activistas, juristas y figuras públicas reclamaron clemencia a la gobernadora Ivey para Burton. Una de las personas más activas en esta reclamación fue la propia hija de la víctima.

Burton habría sido la novena persona en ser ejecutada con gas nitrógeno, un método que se aplicó por primera vez en Alabama en el 2024 y que se critica porque ni siquiera se aplica a los animales.

Francesc Peiron Arques

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