A diez días para que llegue el mes de abril, el momento en el que Ucrania advertía que necesitaría la ayuda financiera europea para no quebrar, el Consejo Europeo sigue siendo víctima de un nuevo chantaje del primer ministro húngaro, Viktor Orbán. El ultraderechista, en plena campaña electoral, se mantiene en sus trece e insiste en bloquear la entrega de préstamo de 90.000 millones a Ucrania hasta que el petróleo ruso vuelva a llegar a Hungría a través del oleoducto Druzhba.

Esta infraestructura, que se remonta a época soviética, fue atacada a finales de enero por los misiles rusos y, pese a que el ucraniano Volodímir Zelenski ha reculado y ha aceptado que expertos comunitarios viajen a Ucrania para repararlo, Orbán mantiene su pulso en el Consejo Europeo de este jueves. El préstamo fue acordado por todos los Estados miembros en la anterior reunión de diciembre, pero Hungría lo ha atascado en uno de los últimos trámites antes de que se materialice.
Chantaje
“Teníamos un pacto, y creo que nos ha traicionado”, lamenta el líder finlandés
“Hasta que no haya petróleo, no habrá dinero”, afirmó Orbán al entrar en la cumbre de los líderes en Bruselas. El primer ministro no se ha mordido la lengua al criticar que “Bruselas apoya a Ucrania” en este asunto, y no a Hungría. “No espero nada de Bruselas. Esto es una comedia de teatro”, lamentó.
Su negativa está haciendo perder la paciencia a Bruselas, donde los líderes comunitarios le han acusado de electoralismo. “Está usando Ucrania como un arma en su campaña electoral, y esto no está bien. Teníamos un pacto, y creo que nos ha traicionado”, ha lamentado el primer ministro finlandés, Petteri Orpo. Según el belga Bart de Wever, será complicado encontrar una solución antes de las elecciones húngaras en abril porque “forma parte de su campaña electoral”. El nacionalista flamenco, en el ojo del huracán por haber pedido normalizar las relaciones con Rusia para lograr “energía barata”, se ha retractado de haber ido tan lejos.
“El 19 de diciembre tomamos una decisión unánime. Los 27 Estados miembros confirmaron su aprobación al camino a recorrer juntos. El principio que rige el trabajo en la UE es el de la lealtad y la fiabilidad, y parto de la base de que todos los Estados miembros de la Unión Europea lo respeten”, ha subrayado el canciller de Alemania, Friedrich Merz,
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha sugerido que, en caso de no superar el veto húngaro, Bruselas tiene alternativas, pero requerirían “carácter político” por parte de los Veintisiete. Bruselas tiene a sus abogados preparados para posibles salidas, y tampoco se descarta un “parche” para solventar las necesidades inmediatas de Ucrania, indican fuentes diplomáticas.
De momento, todavía no hay detalles de la posible misión europea a reparar el oleoducto. Ucrania ve en esto un chantaje de Orbán, que junto al eslovaco Robert Fico es el mejor aliado de Vladímir Putin entre los Veintisiete, y hasta ahora se negaba a aceptarla, pero tras la mediación de António Costa, presidente del Consejo Europeo, y de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, terminó aceptando la misión. Todavía no hay fechas para ella, pero lo más probable es que, si finalmente se produce, sean técnicos independientes de diferentes Estados miembros los que acudan a repararlo.
La paradoja es que, para salir de esta situación creada por Orbán —que obtendrá ventajas en sus esfuerzos electorales—, al final se podrían terminar requiriendo fondos europeos para reparar un oleoducto que transporta petróleo ruso cuando Europa lleva meses dedicando muchos esfuerzos a desacoplarse de los hidrocarburos rusos. Ha adelantado al 2027 la prohibición de importar gas ruso, y también mantiene las sanciones al petróleo ruso pese a que Donald Trump las ha levantado por el drástico aumento derivado del bloqueo del estrecho de Ormuz por su ofensiva contra Irán.

