El apagón de España y Portugal del 28 de abril de 2025 fue un fenómeno inédito causado por múltiples factores que nunca se había visto. “Este modo de apagón es algo que nunca había ocurrido antes, ni siquiera se había teorizado. Pero ahora sabemos que puede ocurrir y me adelanto a las conclusiones pra decirles que la buena noticia es que ya sabemos lo que hay que hacer para evitarlo y tenemos las herramientas para hacerlo”, ha asegurado este viernes Damian Cortinas, director de consejo de Entso-e, la patronal europea de los operadores de redes eléctricas, que este viernes ha presentado el informe sobre ese evento elaborado por 49 expertos de todos los países de la Unión Europea.
Como ocurrió ayer, el documento también evita señalar con nombres y apellidos culpables de lo ocurrido, “una tarea que deberán asumir las autoridades pertinentes de cada uno de los estados”, según han asegurado sus portavoces. Pero sí señala con detalle los múltiples eventos que intervinieron en el cero eléctrico y plantea un total de 22 recomendaciones para evitarlos.
Entre ellas, un mayor control por parte del regulador del sistema de las instalaciones renovables de menor tamaño que contribuyeron a amplificar lo que,en un principio, era un problema local. También reclama mejorar la coordinación entre REE y las empresas distribuidoras a la hora de tomar decisiones.
El informe fija “la causa definitiva del apagón en un colapso por sobretensión”, según ha afirmado Klaus Kaschnitz, portavoz del equipo de 49 expertos que ha analizado el evento.Lo que llevó a ello fue “una combinación de factores clave”.
El primero, la regulación española que permite un nivel máximo de tensión de 435 kV mientras que el límite máximo en Europa es de 420 kV.
Colapso por sobretensión
El segundo factor apunta a la forma en la que se conectan las energías renovables con un factor de potencia fijo. “Es muy importante tener en cuenta que estas unidades no contribuyen a un control dinámico de la tensión”, asegura Kaschnitz.
El tercer factor es que los generadores convencionales que sí tienen la flexibilidad para ejercer ese control dinámico no “fueron eficaces”. Según el informe, algunos generadores no solo ejercieron sus funciones de control durante el 75% del tiempo que deberían haberlo hecho. Este punto confirma el argumento de REE que señaló este incumplimiento por parte de las empresas de distribución por primera vez en una entrevista con La Vanguardia.
El cuarto factor, el más técnico según los expertos, es que el día del apagón las redes de distribución no tenían mucho tráfico, por decirlo de forma comprensible, ya que los consumidores de la zona se estaban nutriendo de renovables. A menor carga en la red cualquier movimiento tiene mucho más impacto; por eso las oscilaciones se amplificaron. Lo que era un fenómeno local localizado en Granada, se descontroló y se convirtió en un efecto que se trasladó a toda Europa. “La máxima prioridad de un operador es detener esas oscilaciones. Las salas de control de España y Francia aplicaron los protocolos para ello y controlaron la primera oscilación. Las medidas de mitigación contra estas oscilaciones tuvieron éxito a la hora de detenerlas, pero naturalmente condujeron a un aumento de la tensión”, asegura el analista.
Las instalaciones renovables pequeñas de menos de 1 kV se desconectaban desde las 11 de la mañana cada vez que cambiaba la tensión. Pero además, el informe asegura que muchos ajustes de protección de las instalaciones de renovables se desviaban de los requisitos aplicables, “por lo que no se ajustaban a las necesidades del sistema”, constata Kaschnitz en su explicación.
Recomendaciones
Para evitar que esto vuelva a ocurrir, el informe señala 22 recomendaciones que se agrupan en cinco materias. La primera. El control de la tensión. El rango de tensión debe armonizarse en toda Europa. Es decir, España debería rebajar su límite de 435 kV a los 420 kV que se aplican en Europa.
El segundo grupo se refiere al control de las oscilaciones. Dado que esas oscilaciones obligaron a gestionar el sistema de forma totalmente distinta, Entso-e propone mejorar la amortiguación, la monitorización y la detección de las mismas.
En cuanto a la desconexiones, reclaman una mejor configuración de los ajustes que las detonan y también instan a trabajar con los fabricantes para profundizar en el comportamiento de las instalaciones de baja potencia en momentos extremos.
Los expertos también recomiendan medidas para diseñar una mejora de los planes de defensa del sistema en toda Europa, puesto que hasta el 28 de abril estaban pensados para hacer frente a caídas de frecuencia, pero no a colapsos por sobretensión.
Respecto al proceso de restauración, aunque se vuelve a destacar su rapidez, el análisis también ha detectado anomalías, por lo que principalmente se recomienda que las plantas de arranque autónomo amplíen sus revisiones para asegurarse de que están en perfecto estado cuando sean necesarias y además, implementar medidas para contar, al menos, con 24 horas de funcionamiento de las conexiones tecnológicas.
Para todas ellas, los expertos piden también la colaboración de las autoridades de todos los países, ya que en algunos casos se necesitarán modificaciones legislativas para su implementación.
“Sabemos que las soluciones que proponemos en las recomendaciones son técnicamente viables. No hay nada en las recomendaciones que no se pueda llevar a cabo mañana mismo. Sabemos cómo hacerlo. No se trata de alta tecnología”, ha insistido Damian Cortinas,
Red Eléctrica, destaca que este informe les exime de fallos
La compañía presidida por Beatriz Corredor, responsable de la operación del sistema, ha publicado este viernes un comunicado en el que resalta que “Las conclusiones de este informe realizado por 49 expertos europeos evidencian que no hay incumplimiento ni conducta atribuible a Red Eléctrica que pudiera ser la causa del cero
eléctrico del 28 de abril ”.
Consideran que el informe constata que REE cumplió con la normativa y señala que “hubo al menos 9 desconexiones incorrectas de generación”, así como que “varias unidades de generación convencionales no alcanzaron el mínimo requerido en la normativa en
vigor el día del incidente” para el control de tensión.
