El peaje por contaminar divide a la UE en pleno debate para abaratar la energía

La cumbre del Consejo Europeo de ayer debía estar centrada en ser una continuación del retiro en el castillo belga de Alden Bielsen y seguir con los esfuerzos para abordar el empuje hacia una mayor competitividad europea. Sin embargo, la crisis en Oriente Medio y las consecuencias en la subida de los precios de la energía eran más urgentes.

Bruselas sigue buscando algunas posibles soluciones a corto plazo para abaratar la energía, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había dibujado algunas opciones a corto plazo como bajar impuestos o compras conjuntas de petróleo. Sin embargo, el punto que generó más discrepancia en la reunión de líderes fue su propuesta de reformar el sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), una de las grandes herramientas que tiene la UE para combatir el cambio climático.

Se trata del peaje que obliga a las grandes industrias contaminantes a comprar permisos por emitir CO₂, algo que Italia, entre otros países europeos, quiere desmantelar. Estaba ya prevista para julio una revisión de este sistema, pero la crisis actual es vista como la oportunidad para terminar con ello, y anoche se buscaba dar una señal política hacia ese camino.

Los líderes comunitarios coinciden en que Europa debe contener como sea la subida de los precios de la energía derivados de la guerra de Irán, pero no en las recetas de cómo abordar esta carpeta. Von der Leyen habló de ajustes para frenar los precios a corto plazo. Pero diez líderes de la UE habían exigido cambios más profundos, entre ellos un mayor número de derechos de emisión de CO₂ gratuitos para la industria. Hasta ahora estaba previsto que se terminaran en 2035, pero anoche Von der Leyen se abrió a extenderlos para contentar las peticiones de estos países. A la vez, sin embargo, reconocía que “en los Estados miembros con más renovables y nucleares, menores son los precios porque son fuentes de energía locales y no volátiles”.

“Es uno de los principales pilares de la política climática en Europa y en el mundo, y por tanto nosotros podemos estar abiertos a crear algunas vías de reforma para adaptarse a una coyuntura como la que están viviendo ahora mismo algunos estados miembros, pero desde luego no a desmantelarlo ni a debilitarlo”, defendió, en cambio, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que la semana pasada mandó una carta junto a otros líderes europeos a favor del rumbo hacia la descarbonización.

Francia piensa que debe ser preservado, mientras que Polonia, el país que tiene un mayor impacto en su economía, pide más flexibilidad. “Sin el sistema ETS, ahora estaríamos importando miles de millones de combustibles fósiles de fuera de Europa”, señaló Rob Jetten, el nuevo primer ministro holandés. 

En las conclusiones adoptadas por las Veintisiete, de momento, equidistancia: el Consejo Europeo invita a la Comisión a que presente una revisión del régimen de comercio de derechos de emisión a más tardar en julio de 2026, “con el fin de reducir la volatilidad del precio del carbono y mitigar su impacto en los precios de la electricidad”, pero “preservando al mismo tiempo el papel esencial del ETS en la transición climática y energética”.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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