El sector alimentario anticipa una subida de precios en la cesta de la compra por la guerra de Irán

El sector alimentario sigue con gran preocupación la evolución de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán y su impacto en el precio de las materias primas. Al contrario de lo que dijo Donald Trump al inicio del ataque, el conflicto no parece tener un final inminente y el impacto sobre la economía ya es palpable.

A la subida del petróleo y el gas se une la de los fertilizantes, con lo que el campo ya sufre los efectos de la escalada bélica. De momento, el encarecimiento de los costes de producción agraria no ha pasado del primer eslabón de la cadena alimentaria. Ahora bien, si el conflicto se alarga entre cinco y siete semanas se podrían comenzar a ver incrementos de precio en la cesta de la compra, advierte Ignacio Silva, presidente de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), que ayer participó en la presentación de la feria Alimentaria de Barcelona.

Los agricultores piden al Gobierno que vigile movimientos “especulativos” en el precio del carburante

Los consumidores incluso notarían la subida antes, “en dos o tres semanas” de continuar la guerra, en algunas categorías de alimentos no transformados, como frutas u hortalizas. “La incertidumbre es máxima y todo dependerá de cuánto se alargue el conflicto y de su gravedad”, señala Silva.

María Naranjo, directora del área de Industria Alimentaria en el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) que también intervino en la previa de Alimentaria, apunta en la misma dirección. A pesar de no disponer de datos concretos sobre las exportaciones y el consumo en general, Naranjo destaca la afectación sobre los insumos de la industria primaria: fuel, transporte de mercancías y alimentación animal. La urea, una de las principales materias primas para fabricar fertilizantes, se ha encarecido un 35% desde que las primeras bombas cayeran sobre Irán. De nuevo, Naranjo sostiene que la duración de la guerra determinará si estos aumentos de costes alcanzarán finalmente las estanterías de los supermercados.

El sector contiene la respiración para no entrar en una situación como la provocada por la guerra de Ucrania. El shock energético provocado por la invasión rusa en el 2022 disparó la inflación y, en concreto, el coste de la cesta de la compra. La distribución estuvo entonces en el punto de mira y el Gobierno introdujo algunas medidas correctoras, como la bajada del IVA de determinados alimentos.

El presidente de Mercadona, Juan Roig, abordó esta cuestión en la reciente presentación de resultados de la cadena de supermercados. En su intervención, se mostró partidario de una reducción del IVA alimentario al 0% ante los efectos que pueda tener el conflicto si el Ejecutivo decidiera aplicar esta medida. Sobre una subida de precios, señaló que de momento no ha ocurrido, pero que ello depende de la evolución de las materias primas. “Si suben, nosotros subimos, y si bajan, también bajamos”, zanjó.

Por su parte, los agricultores han pedido al Gobierno que vigile los precios del petróleo en España para evitar “especulación”. Desde UPA denunciaron ayer que España es el segundo país de la Unión Europea donde más han subido los carburantes, solo por detrás de Chequia, cuando tiene menos dependencia del gasóleo proveniente de esa zona de conflicto.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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