Entre reproches y acusaciones cruzadas de violar el alto el fuego, Estados Unidos e Irán retomarán este fin de semana las conversaciones de paz. Según ha avanzado la CNN y ha confirmado después la Casa Blanca, el presidente Donald Trump enviará este sábado a Islamabad (Pakistán) a su yerno, Jared Kushner, y a su representante especial e íntimo amigo, Steve Witkoff. El vicepresidente, J.D. Vance, que lideró la primera ronda de diálogo, no tiene previsto asistir por el momento, aunque lo hará si finalmente las conversaciones avanzan y hay perspectivas de acuerdo.
Esta mañana, Reuters ha confirmado que el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, tiene previsto aterrizar este mismo viernes en Pakistán, país que ejerce como el principal mediador entre los dos gobiernos en guerra. La delegación iraní no enviará, sin embargo, al presidente del parlamento, Mohammad-Bagher Ghalibaf, quien, como Vance, encabezó la representación de Teherán en la reunión del 11 de abril.
Los dos países tenían previsto reunirse este martes, pero finalmente Irán decidió no acudir, acusando a EE.UU. de cometer un “acto de guerra” con su bloqueo naval. A pocas horas de que expirara la tregua de dos semanas, Trump decidió ampliarla de forma indefinida, hasta que el gobierno iraní “presente una propuesta unificada”.
El mandatario insistió este jueves en que las divisiones internas en Irán, en una pugna entre los militares “de línea dura” y los políticos “moderados”, han imposibilitado el diálogo: “¡Están teniendo muchas dificultades para averiguar quién es su líder!”, aseguró en Truth Social. Pareció una referencia velada a las diferencias entre Ghalibaf y el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el general de división Ahmad Vahidi.
La Oficina de Prensa del Parlamento iraní ha desmentido este viernes las informaciones de medios israelíes que apuntaban a que su presidente, Ghalibaf, había dimitido como jefe del equipo negociador. También ha asegurado que todavía no hay programada una segunda ronda de diálogo, tal como ha afirmado la Casa Blanca.
Pero, según revela The New York Times, Araghchi viaja hoy a Islamabad con una respuesta escrita a una propuesta estadounidense para un acuerdo de paz. Aunque en público Irán ha rechazado cualquier negociación mientras dure el bloqueo naval a sus puertos, con el que EE.UU. ya ha hecho retroceder 34 buques, la diplomacia ha seguido en privado con la mediación de Pakistán.
La Casa Blanca celebra ”algún progreso por parte de Irán en los últimos días” y afirma que “escuchará” en Islamabad su propuesta
La reanudación del diálogo renueva la esperanza de paz, pero los dos países siguen manteniendo sus líneas rojas, por lo que esta todavía parece lejana. Washington ha convertido el fin del programa nuclear iraní en su principal objetivo, pero este es para Irán una fuente de orgullo nacional, que aceptaría limitar –como en el acuerdo fraguado por Barack Obama en el 2015–, pero en ningún caso desmantelar.
“Los iraníes quieren hablar. Quieren hablar en persona. Y por eso el presidente, como he dicho muchas veces, siempre está dispuesto a darle una oportunidad a la diplomacia”, ha afirmado la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en declaraciones improvisadas a los medios. La portavoz ha anunciado que “Steve y Jared se dirigirán a Pakistán mañana para escuchar a los iraníes. Esperamos que se logre algún avance y que surjan desarrollos positivos de esta reunión, y lo veremos; el presidente, el vicepresidente y el secretario de Estado (Marco Rubio) esperarán aquí en Estados Unidos para recibir actualizaciones”.
Aunque no ha detallado qué ha cambiado para que finalmente se puedan producir este fin de semana las conversaciones de paz, Leavitt ha celebrado que han visto “algún progreso por parte de Irán en los últimos días”. Ha asegurado que el enviado especial Witkoff y Kushner tan solo viajan a Islamabad “para escuchar a los iraníes” y ver “qué tienen que decir”.
En cuanto al otro frente en esta guerra, el que mantienen Israel y Hizbulah en Líbano, Trump anunció ayer una extensión de tres semanas de su alto el fuego. Lo hizo a través de su plataforma, Truth Social, después de acoger en la Casa Blanca una reunión con representantes de los gobiernos libanés e israelí. Hizbulah, sin embargo, no forma parte de esta negociación.
