La UE activa su cláusula de defensa mutua entre países comunitarios

El reglamento europeo está escrito negro sobre blanco: cuando uno de los países del bloque comunitario es atacado, el resto debe salir en su defensa. Es el artículo 42.7 del Tratado de la UE, el equivalente europeo al famoso artículo 5 de la OTAN. Y ahora, cuando el apoyo de EE.UU. a la Alianza Atlántica comienza a resquebrajarse, Europa se ha puesto en marcha para activarlo y que todo el mundo tenga claro qué hacer en caso de necesidad.

“El Tratado es muy claro sobre el qué”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebró ayer en Nicosia, la capital chipriota. Pero “el tratado no es claro sobre lo que pasa después y quién hace qué”, reconoció.

Artículo 42.7

La Comisión recogerá ideas de los Estados miembros de toda Europa para el proyecto

Por eso, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, informó a los líderes europeos durante la reunión chipriota sobre el plan de Bruselas para elaborar una estrategia de respuesta conjunta en caso de ataque, sea convencional, ciberataque o incluso ataques híbridos como la utilización de los migrantes que lleva a cabo Bielorrusia en la frontera con Polonia.

No es casual que los líderes europeos hablaran de esto en Chipre. Es una obsesión de la presidencia chipriota, que este semestre modera los debates europeos y quiere dejar esto como un legado de estos meses. Chipre, la puerta de la UE en Oriente Medio, no es miembro de la OTAN al ser vetado por Turquía, con quien mantiene un conflicto histórico. Fue el único país atacado durante el actual conflicto cuando unos drones iraníes disparados desde Líbano irrumpieron contra las bases británicas en la isla.

Entonces, la cláusula de defensa mutua no fue activada, pero igualmente algunos países europeos, como Francia, Italia o España, enviaron refuerzos militares —incluyendo fragatas— para contribuir a la protección de la isla. Ahora, la idea es que Estados miembros de “todas las áreas geográficas de la UE” se dirijan a la presidenta de la Comisión con “ideas específicas” para un plan operativo en condiciones, señaló el presidente chipriota, Níkos Christodoulídis. El anfitrión considera que el actual mecanismo de protección civil de la UE, que es conocido por todos los Estados, podría ser una buena guía para actuar.

“La UE tiene Estados miembros que no son miembros de la OTAN, y además tenemos Estados miembros que apoyan mucho a la OTAN, como Polonia, y también apoyan la necesidad de la UE de seguir adelante con un plan operativo para este artículo específico”, subrayó Christodoulídis. Es evidente, sin embargo, que Chipre no solo teme a los drones iraníes, sino que piensa también en Ankara y su enorme potencia militar. El artículo 42.7 lleva semanas siendo objeto de conversaciones en Bruselas, desde las ofertas de adquisición de Donald Trump sobre Groenlandia, territorio autónomo danés.

La idea alemana

Costa enfría la posibilidad de relajar las sanciones a Irán, como sugiere Merz

La mirada de los europeos estaba ayer dirigida a Oriente Medio. También porque fueron invitados a comer algunos líderes regionales, incluyendo el presidente sirio —algo impensable hace unos años— y el mandatario libanés, Joseph Aoun, que necesita tener a la UE de su lado durante el frágil alto el fuego con Israel. Von der Leyen les abrió la puerta a un esfuerzo conjunto para acelerar las negociaciones, que incluye una promesa de redireccionar la misión europea Aspides en el mar Rojo “de mera protección” a una “coordinación conjunta sofisticada”. Europa ansía que los petroleros transiten cuanto antes por el estrecho de Ormuz, que ya le ha ocasionado más de 25.000 millones en compras extra de combustible fósil.

¿Y sobre Irán? El canciller alemán, Friedrich Merz, lanzó que tal vez relajar las sanciones europeas contra Teherán, algo que requeriría la unanimidad de los Estados miembros, podría contribuir al proceso de paz en Oriente Medio en caso de un acuerdo con Washington. Merz no solo dijo que “nadie se había opuesto” a su idea durante la reunión de líderes, sino que, además, también había sido propuesta por otros de sus homólogos. “Por así decirlo”, sería “una parte de la contribución” de Europa al proceso que “con suerte” podría conducir a un alto el fuego duradero.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, enfrió rápidamente esta posibilidad. Según el portugués, “es demasiado pronto” para hablar de una acción de este tipo. Para el socialista, “no podemos ignorar la naturaleza del régimen, la violencia que ejerce contra su pueblo y los miles de personas a las que ha asesinado recientemente”.

Hay prisa en Europa. Mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha afirmado en las últimas horas que no siente presión para poner fin al conflicto porque tiene “todo el tiempo del mundo”, a los europeos, pensando en sus facturas, no les termina de gustar este acercamiento. “Creo que todos tenemos interés en que la estabilidad vuelva lo antes posible y que las economías del mundo se tranquilicen”, señaló el presidente francés, Emmanuel Macron.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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