Kim Jong Un alaba a los soldados coreanos que se suicidaron en Rusia para no ser capturados

El dictador norcoreano Kim Jong Un habría confirmado esta semana lo que hasta ahora era un rumor recurrente. Los soldados de la República Popular Democrática de Corea tienen órdenes de suicidarse con granadas para evitar ser capturados. La confesión surgió en Pyongyang, en presencia del ministro de Defensa de Rusia, cuando Kim exaltó a “los mártires”, que no habían dudado en quitarse la vida. 

Durante meses, miles de soldados norcoreanos combatieron en el oblast ruso de Kursk para repeler la invasión de tropas ucranianas. Meses antes, el propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, había sellado en Corea del Norte un tratado de defensa mutua, como colofón al abundante suministro de obuses norcoreanos cuando más falta hacían, en su invasión del sudeste rusófono de Ucrania. 

En su discurso, frente al ministro de Defensa de Rusia, Andrey Belousov, y el presidente de la Duma, Vyacheslav Volodiny, Kim Jong Un calificó de “héroes de la lealtad” a aquellos que “optaron sin vacilar por inmolarse en defensa del honor”. 

El régimen comunista mantuvo silencio durante meses, frente a las alegaciones de que había mandado miles de tropas al frente ruso. Finalmente, el año pasado, una lagrimosa recepción oficial a los soldados retornados -decenas de ellos en féretros- confirmó el episodio. Esta semana, además, Kim habría aprovechado la visita oficial rusa para inaugurarles un monumento, con la promesa de mandar peones para la reconstrucción de Kursk. 

En su día, las tropas invasoras ucranianas, que ocuparon parte del oblast ruso durante varios meses, solo lograron capturar vivos a dos supuestos norcoreanos y solo a uno de ellos se le oyó articular palabra, lamentando no haberse quitado la vida, “como hicieron todos los demás”. Ahora se entiende mejor por qué. 

Todo lo anterior es altamente inquietante para Corea del Sur, cuyos soldados se foguearon por última vez -y de manera encubierta, como “voluntarios”- combatiendo en Vietnam junto a Estados Unidos. Cincuenta años después, Corea del Sur es el primer inversor en el Vietnam reunificado, pero el dinosaurio de la división de Corea -particularmente jurásica en su vertiente norte- sigue ahí. 

Discurso marcial de Kim Jong Un, esta semana en la capital de Corea del Norte, ante la delegación de Rusia y banderas de ambos países 
Discurso marcial de Kim Jong Un, esta semana en la capital de Corea del Norte, ante la delegación de Rusia y banderas de ambos países KCNA

La exaltación del suicidio militar pone los pelos de punta en Asia, donde cuenta con el precedente de los kamikazes japoneses de la Segunda Guerra Mundial, glorificados hasta el día de hoy en el museo del santuario de Yasukuni, en Tokio. 

Mientras tanto, Asia Oriental vive una auténtica carrera armamentista, espoleada por el actual presidente de los EE.UU., que conmina a Japón, Corea del Sur y Taiwán a dedicar a Defensa el mismo 5% del PIB que exige a sus aliados de la OTAN. A pesar de que la industria de armamento estadounidense -la gran beneficiaria- se muestra incapaz de entregar dentro de plazo pedidos ya abonados e incluso de rellenar los stocks de munición de su propio ejército, semivacíos por la guerra de Irán, que se añade a la guerra de su aliada Ucrania. 

Esta situación está llevando a la Armada de EE.UU. a plantear la construcción de algunos de sus barcos de guerra fuera de su territorio, por primera vez en más de ochenta años. Concretamente, en los potentes astilleros de Corea del Sur. 

Por motivos parecidos, el ejército de Polonia, de tamaño cada vez más considerable, cursó el año pasado un extraordinario pedido de armamento a Seúl. Aunque Corea del Sur lleva años escalando posiciones en la industria bélica, dicho contrato (44% del total anual) la convirtió en la cuarta exportadora de armamento del mundo. Una tendencia que podría consolidarse a la luz del desempeño de los sistemas surcoreanos de defensa utilizados en Emiratos Árabes Unidos en los dos últimos meses.

Cuarto exportador de armamento

El presidente de Corea del Sur llama a la confianza: “Nuestro presupuesto de Defensa equivale al 140% del PIB del Norte”

El propio presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha resaltado este logro esta misma semana, añadiendo que su ejército “es el quinto más poderoso del mundo”. Por todo ello, Lee llama a no temer un eventual repliegue de las fuerzas estadounidenses, acantonadas allí desde que sustituyeran, en 1945, a las del Japón derrotado. 

De hecho, el mes pasado, el Pentágono mandó desde Corea a Oriente Medio una batería antiaérea THAAD. El mandatario surcoreano no solo le quitó hierro al asunto, sino que insistió en que su país está más que preparado para defenderse por su cuenta, con un presupuesto de Defensa superior al PIB de Corea del Norte. Concretamente, 1,4 veces. 

Asimismo, a diferencia de su antecesor Yoon Suk Yeol -hoy en la cárcel por golpista- Lee presiona para que los coreanos recuperen de una vez las riendas de su destino. Para lo cual, negocia que el control de las tropas surcoreanas pase a manos de un general surcoreano en tiempo de guerra, en lugar de un general estadounidense. El Pentágono estudia que se haga realidad “a más tardar en el primer trimestre de 2029”. 

Sin embargo, el afán soberanista del presidente socialdemócrata de la República de Corea no es la música preferida en Washington. De hecho, la CIA acaba de decidir no compartir parte de su inteligencia sobre Corea del Norte con Seúl, después de que el ministro de Defensa surcoreano revelara la ubicación de una instalación norcoreana de enriquecimiento de uranio.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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