La Casa Blanca y el Pentágono consideran que los ataques de Irán contra buques comerciales y militares en el estrecho de Ormuz, así como los bombardeos en territorio de Emiratos Árabes Unidos, no constituyen una violación del frágil alto el fuego, en vigor desde el 8 de abril.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha querido revelar cuál es el umbral de violencia que está dispuesto a permitir por parte de Teherán para interpretar que la tregua ha sido vulnerada: “Ya lo descubriréis, os lo haré saber”, ha afirmado en una intervención desde el despacho oval.
El mandatario se ha mantenido en el discurso triunfal pese al fracaso de su operación para reabrir Ormuz y ha insistido en la idea de que Irán se ha quedado “sin capacidades militares”, toda su flota naval ha sido “destruida” y la economía ha sido “aplastada” tras dos meses de guerra, por lo que ahora solo les queda alzar la “bandera blanca”.

Horas antes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha subrayado que el llamado Proyecto Libertad, el plan del Pentágono para “guiar” a los buques varados a través del estrecho de Ormuz, es distinto de la Operación Furia Épica, la campaña militar conjunta con Israel en Irán. Esto significa que, a pesar de los ataques cruzados de ayer en la vía marítima, Washington no da por concluido el alto el fuego por el momento.
Eso, ha presumido, permite a la Casa Blanca no pedir autorización del Congreso, algo que debería haber hecho a los 60 días de ofensiva, pero mientras dure la tregua “el reloj está parado”, ha dicho Hegseth. “Quiero ser claro: esta operación (en Ormuz) es separada y distinta de la Operación Furia Épica”, ha señalado el jefe del Pentágono, en alusión a su agresión en territorio iraní. “El Proyecto Libertad es de carácter defensivo, de alcance limitado y de duración temporal, con una sola misión: proteger el transporte comercial inocente de la agresión iraní”.
De este modo, las fuerzas estadounidenses “no necesitarán entrar en aguas ni en el espacio aéreo iraní. No es necesario. No buscamos un enfrentamiento”, ha añadido Hegseth. “Pero tampoco se puede permitir que Irán bloquee a países inocentes y sus mercancías en una vía marítima internacional”. La misión se está centrando por el momento en aguas territoriales de Omán, por donde el Pentágono afirma que ya ha retirado las minas que había situado Teherán y ha establecido un “corredor seguro”.
Hegseth ha celebrado que este lunes, en el primer día de la misión estadounidense en Ormuz, dos buques comerciales estadounidenses pudieron transitar “con seguridad” el estrecho, escoltados por dos destructores de la Armada, “demostrando que la vía está despejada”. De este modo, ha dado por hecho que EE.UU. ya ha retomado el control de Ormuz, a pesar de que antes de la guerra cruzaban el estrecho alrededor de 120 buques al día.
Este martes, miles de barcos siguen atrapados y reacios a atravesar el estrecho sin autorización de Teherán. Concretamente, “hay más de 22.500 marineros embarcados en más de 1.550 buques comerciales atrapados en el Golfo Pérsico, sin poder transitar”, ha afirmado Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, también presente en la rueda de prensa.
“Durante demasiado tiempo, Irán ha estado hostigando barcos, disparando contra petroleros civiles de todas las naciones e intentando imponer un sistema de peajes. El plan de Irán, una forma de extorsión internacional, es inaceptable. Eso termina con el Proyecto Libertad”, ha celebrado Hegseth, afirmando que este plan es un “regalo” de EE.UU. al mundo. Sin embargo, no ha recordado que el estrecho de Ormuz estaba abierto al comercio marítimo internacional antes del 28 de febrero, cuando Trump ordenó el inicio de la guerra de Irán.
Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU.
“El alto el fuego no ha terminado. El presidente tomará una decisión si la escalada constituye una violación de la tregua”
De todos modos, el jefe del Pentágono ha pedido al mundo que “dé un paso al frente en el momento adecuado”, en un aparente llamado a los aliados europeos, como Francia o Reino Unido, que han afirmado que podrían unirse a la operación para reabrir Ormuz cuando hayan terminado las hostilidades, así como China, a la que EE.UU. atribuye responsabilidad como segunda potencia mundial.
El general Caine ha anunciado que, desde que entró en vigor el alto el fuego hace poco menos de un mes, Irán ha atacado a las fuerzas estadounidenses en más de diez ocasiones, unas acciones que considera que están “por debajo del umbral de reiniciar operaciones de combate a gran escala en este momento”.
En la misma línea, Hegseth ha insistido a lo largo de la rueda de prensa que “el alto el fuego no ha terminado”, a pesar de que ayer Irán atacó tres buques en el estrecho, con bandera estadounidense, surcoreana y emiratí, así como un complejo petrolero en Emirates Árabes Unidos en Fujairah, una importante ciudad emiratí en el golfo de Omán, cerca del estrecho. Este martes, se han registrado nuevos ataques de Irán en territorio emiratí.
El Pentágono asegura que Irán ha atacado en más de diez ocasiones objetivos estadounidenses desde el alto el fuego
“Esperábamos que hubiera cierta inestabilidad al principio, lo cual ocurrió”, ha reconocido Hegseth sobre los ataques de Irán. “Dijimos que nos defenderíamos, y lo haríamos de manera enérgica, y así ha sido. Irán lo sabe, y en última instancia el presidente tomará una decisión si algo llega a escalar hasta constituir una violación del alto el fuego. Instamos a Irán a ser prudente en las acciones que tome para mantenerlas por debajo de ese umbral”.
Estas palabras rebajan el tono de la amenaza que ayer lanzó Trump durante una entrevista con Fox News, donde advirtió con “borrar de la faz de la tierra” a Irán si atacaba a los buques comerciales o de la Armada estadounidense que están participando en la operación en Ormuz.

