El proyecto que Isak Andic llevaba años madurando para dedicar parte de su fortuna millonaria a causas sociales acabó convirtiéndose, según la investigación judicial, en uno de los principales focos de tensión con su hijo Jonathan. La posibilidad de que el fundador de Mango modificara su testamento para dejar parte del patrimonio familiar a una fundación aparece ahora en el centro del caso que investiga la muerte del empresario en Montserrat en diciembre del 2024.
El auto de la titular del juzgado de instrucción número 5 de Martorell sostiene que Jonathan Andic supo a mediados del 2024 que su padre quería impulsar una fundación destinada a ayudar a personas vulnerables y que aquella noticia provocó un “cambio notable” en su actitud. Según la resolución hecha pública ayer, el primogénito trató entonces de recomponer la relación con su padre y llegó a reconocer que su comportamiento con el dinero “no era correcto”.
La magistrada considera que aquel proyecto filantrópico pudo alimentar un supuesto “móvil económico” detrás de la muerte del fundador de Mango. El documento judicial dibuja una relación muy deteriorada entre padre e hijo y sostiene que la obsesión de Jonathan Andic por la herencia provocó fuertes desavenencias familiares durante años.
Según la investigación, Isak Andic habría llegado incluso a adelantar parte de la herencia para mantener el vínculo con su hijo. La juez atribuye un papel relevante en esta aproximación a la psicóloga J.L., a quien señala como una figura que habría alentado al empresario a acceder a las peticiones de Jonathan Andic para evitar una ruptura definitiva.
La resolución recoge además mensajes de WhatsApp y escritos personales que, a juicio de los investigadores, reflejan resentimiento y conflictos emocionales de larga duración. El auto habla de “odio”, “rencor” e incluso de ideas relacionadas con la desaparición de la figura paterna. También sostiene que Jonathan Andic contemplaba la herencia en vida como la única solución posible a su situación.
El plan de la fundación no ha llegado de momento a materializarse. Fuentes cercanas a la familia explican que Isak Andic llevaba tiempo interesado en dejar un legado social más allá de Mango, siguiendo el camino de otros grandes empresarios que han canalizado parte de su patrimonio hacia iniciativas benéficas y culturales. La idea había ido tomando forma durante los últimos años, aunque todavía no existía una estructura constituida oficialmente.
Aún así, el fundador de Mango llevaba tiempo desarrollando una labor filantrópica, con colaboraciones con el hospital Sant Joan de Déu, entre otras instituciones. Fuentes consultadas por La Vanguardia explican que los tres hijos de Isak Andic, Jonathan, Sarah y Judith, estaban trabajando para hacer realidad la fundación que su padre había ideado. Incluso se había hablado de que uno de los tres la presidiera. “La fundación se constituirá”, sostienen desde el entorno de la familia Andic. Si se ha dilatado, sostienen, es por la investigación policial. Quedan además detalles por abordar, como el nombre o el sector específico al que se dedicaría.
Los albaceas del testamento, en defensa de Jonathan Andic
Los hermanos Andic recibieron de forma definitiva la herencia de su padre en junio del año pasado, tal y como avanzó este diario. El legado empresarial y económico se repartió de forma equitativa entre Jonathan, Sarah y Judith Andic, tal y como constaba en el testamento. Su padre había nombrado a tres albaceas para hacer cumplir sus últimas voluntades. Eran el presidente y consejero delegado de Mango, Toni Ruiz, el presidente del grupo Planeta, José Creuheras, y el director de expansión y franquicias de Mango, Daniel López.
Los tres directivos publicaron un comunicado en octubre pasado en el que defendían la inocencia de Jonathan Andic. Entonces, aseguraban que la voluntad de Isak Andic con la herencia se había cumplido “de forma escrupulosa”, siguiendo a rajatabla sus indicaciones. En ningún momento mencionaron conflictos entre padre e hijo, al contrario.
La juez considera especialmente relevante que la excursión a Montserrat en la que murió Isak Andic se produjera poco después del acercamiento entre padre e hijo. Según el auto, fue Jonathan quien propuso aquella salida para hablar “los dos solos” en un entorno discreto. La resolución apunta a una supuesta planificación previa del recorrido y sostiene que las circunstancias de la caída no encajan con un accidente fortuito.
El informe judicial se apoya en la autopsia y en diversos indicios recopilados por los Mossos d’Esquadra. Entre ellos, menciona contradicciones en las versiones ofrecidas sobre lo ocurrido aquel día y lesiones que, según la magistrada, prácticamente descartan que la caída se produjera por un simple resbalón o un tropiezo.
La causa ha sacudido al entorno empresarial catalán y a la propia compañía. Mango atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia mientras la investigación judicial avanza sobre el futuro de la herencia y las tensiones internas de la familia fundadora.
