Mango intenta tranquilizar a sus trabajadores: “La colaboración ha sido y será máxima”

La acusación por homicidio de Jonathan Andic ha causado una profunda conmoción en la plantilla de Mango, la empresa fundada por su padre, Isak Andic, y de la que todavía ostenta la vicepresidencia el investigado. La firma de moda se muestra cautelosa y se esfuerza por separar el negocio de las diligencias policiales. Pero la gravedad de los hechos y el desasosiego de los miles de trabajadores de Mango le han obligado a actuar. 

La compañía emitió una circular interna, a la que ha tenido acceso La Vanguardia, en la que intenta calmar los ánimos y transmitir seguridad a los empleados. El mensaje se envió durante el día de ayer a las más de 2.200 personas que trabajan en la sede del grupo, en Palau-solità i Plegamans, un gran campus que agrupa las oficinas centrales. 

”En coherencia con el compromiso de Mango con la transparencia y, ante las informaciones publicadas, queremos transmitir lo siguiente”, arranca el comunicado corporativo. 

Prosigue explicando que Jonathan Andic “está declarando ahora mismo en el marco de las diligencias del accidente del 14 de diciembre del 2024, cuando Isak Andic murió al precipitarse en un sendero de las cuevas de Collbató, cerca de Montserrat, mientras realizaba una excursión con su primogénito.

”En estos momentos no podemos añadir mucho más”, sostiene el escrito. Y concluye con un mensaje de apertura hacia la investigación policial: “la colaboración ha sido y será máxima en el marco de estas diligencias”.

La acusación por homicidio de Jonathan Andic ha dejado en shock a todos los miembros de Mango, desde el equipo directivo a los empleados de base. Ahora bien, la actividad se mantiene inalterada tanto en la sede como en el centro logístico y las tiendas. “La operativa se mantiene como siempre, pero la sensación es de sacudida absoluta”, sostienen empleados consultados. El negocio de la firma no puede parar, pues de él dependen más de 17.000 empleados en todo el mundo y casi 3.000 puntos de venta. 

La compañía está presidida por Toni Ruiz, a la vez consejero delegado y accionista minoritario con un 5% de los títulos. Fue el elegido por Isak Andic para llevar las riendas del imperio que él había levantado desde la nada, cuando era apenas un adolescente llegado desde Turquía con su familia. Isak y Toni Ruiz formaban el “tándem ideal”, como refieren empleados y empresarios cercanos. Uno aportaba la intuición y la visión creativa, y el otro aportó estructura, claridad y estrategia. La unión entre ambos fue tal que el empresario quiso premiarlo haciéndolo propietario de la compañía. 

Jonathan Andic, en cambio, dio un paso al lado de la dirección ejecutiva de Mango tras la muerte de su padre, de la que ahora se le acusa. Lideró la línea masculina de la firma, Mango Man, tras un intento fallido, hace ya más de diez año, de dirigir la compañía. Sin embargo, el año pasado dejó el cargo para centrarse en su papel como accionista a partes iguales con sus dos hermanas, Sarah y Judith. 

Quienes trabajaron día a día con él explican que Jonathan era un jefe “directo y exigente”, pero también comprensivo con su equipo cuando era necesario. Ahora, afronta su hora más dura.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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