Europa quiere actuar frente a las importaciones baratas chinas que amenazan a la industria europea y no descarta dotarse de nuevas armas para defender su economía. La Comisión Europea mantendrá hoy una reunión especial a puerta cerrada para estudiar cómo enfrentar la presión comercial del gigante asiático, después de que el aumento de las exportaciones de Pekín haya agudizado el desequilibrio en las balanzas de importaciones entre China y muchos de los países europeos que piden medidas para proteger a sus industrias más vulnerables.
Todo, mientras el Ejecutivo comunitario tiene previsto revisar en los próximos meses cómo agilizar las medidas comerciales, como los derechos antidumpingo contra las subvenciones, por lo que sería entonces cuando podría comenzar a aplicar estas nuevas defensas comerciales. El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea al frente de Industria, el francés Stéphane Séjourné, avanzó ayer en declaraciones al Financial Times que la UE sopesa aumentar el uso de cuotas de importación y de aranceles para proteger algunos sectores especialmente críticos de la competencia desleal, como el químico, el siderúrgico o el de las tecnologías limpias, que corren el riesgo de verse discriminados por la avalancha china.
Pekín acusa a la UE de usar los datos comerciales de forma selectiva y advierte que protegerá sus intereses
“Nuestro objetivo no es romper con China, sino lograr un reequilibrio real y adoptar medidas concretas que nos permitan conseguirlo”, aseguró el comisario francés, una de las voces más atrevidas con Pekín dentro del equipo de Ursula von der Leyen y que defenderá este acercamiento más duro durante la reunión de hoy, a puerta cerrada. La intención de Séjourné es recurrir a las cláusulas de salvaguardia “de forma más generalizada, aplicándolas a sectores y no solo a empresas o materias primas concreta”
Francia es, de hecho, uno de los países que está empujando para aumentar la defensa comercial frente a China. Fue también una de las naciones europeas que suscribieron un documento, el lunes, que sostiene que las medidas actuales, que se han centrado en las exportaciones chinas, adolecen de largos retrasos, un ámbito de aplicación limitado y una fácil elusión.
Según el documento, que ha visto este periódico, también Italia, los Países Bajos, Lituania y España han suscrito esta posición, algo que sorprendió al chocar con la diplomacia habitual de Madrid con Pekín. Sin embargo, más tarde, fuentes del Ministerio de Economía matizaron que España es uno de los países que participaron en la reunión, pero que es una “discusión técnica, abierta y en marcha, sobre la que no hay posición cerrada todavía”. “En todo caso, recalcar que no se hace referencia a ningún país concreto ni se persigue un objetivo de naturaleza discriminatoria o proteccionista”, indicaron estas fuentes.
Todo esto está generando nerviosismo en Pekín, que rechaza la tesis de que sus prácticas comerciales son injustas y acusa a la UE de utilizar los datos comerciales de forma selectiva para justificar sus acciones. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, desafió a Bruselas diciendo que nadie está obligado a comerciar con China y advirtió que Pekín no dudará en tomar todas las medidas necesarias para proteger sus intereses. “Ya se trate de reducir el riesgo, disminuir la dependencia o del llamado equilibrio comercial , todo ello es, en esencia, proteccionismo”, avisó Mao.
