No hay balones de oxígeno. Estados Unidos ha reculado en su intención de anular el despliegue de 4.000 soldados en Polonia, pero esto no cambia sus planes de retirar progresivamente sus capacidades convencionales de defensa en Europa. El Pentágono quiere acelerar la salida de tropas de las bases en el continente y podría presentar sus planes a los aliados en unas semanas, lo que obligará a los países europeos a ponerse de acuerdo para sustituir la capacidad disuasoria estadounidense y abrazar la idea de una OTAN más europea.
Fuentes aliadas confirman que los planes de Estados Unidos pasan por esta retirada gradual de tropas a lo largo de los próximos años, pero lo desvinculan del supuesto castigo de Donald Trump por la falta de contribución de los europeos ante la crisis de Irán. Ya hace mucho tiempo, incluso antes de la llegada de la actual Administración Trump, que EE.UU. tiene intenciones de reducir su contribución militar en Europa para centrarse en otros escenarios, especialmente el Indo-Pacífico, mientras las tensiones con China aumentan. Según el periódico alemán Welt , los planes de retirada de EE.UU. se completarán en el plazo de seis meses a un año y se anunciarán incluso antes de la cumbre de líderes de la OTAN de julio en Ankara.
Según el ‘Welt’
Los planes de retirada de EE.UU. se completarán en el plazo de seis meses a un año
No solo se trata de soldados: EE.UU. planea también suspender el envío de cazas, drones, aeronaves cisterna o sistemas de largo alcance. Como unos misiles Tomahawk que podrían negar a Alemania, imprescindibles para contrarrestar los grandes proyectiles rusos en caso de conflicto directo. El momento no podría ser más delicado para muchos países europeos, mientras Rusia juega con fuego con su guerra híbrida y enviando drones a las fronteras aliadas. Esta misma semana, el dron ruso que dejó dos heridos en Rumanía ha hecho saltar todas las alarmas.
“Si a Europa se le exige más responsabilidad en su propia defensa, deberá hacer algo más que comprar material armamentístico estadounidense”, reflexiona una fuente dentro de la Alianza. Las discusiones en la cúpula hablan tanto de un incremento del gasto militar como de cómo desarrollar mejor la industria de defensa europea, pero también de la necesidad de una integración mayor entre las fuerzas europeas. No se trata tanto de la creación de un ejército paralelo a la OTAN, sino cómo hacer que el continente aumente su cooperación militar si Estados Unidos reduce dramáticamente su presencia en Europa. Por el momento, el único daño ha sido mover una brigada de Alemania a Polonia –algo con cierto sentido operativo dado que es la frontera este–, dejando las fuerzas estadounidenses en niveles similares a antes de la invasión rusa de Ucrania. Hay mucho secretismo en torno a las cifras reales de la presencia norteamericana en Europa, pero se trataría de cerca de 75.000 efectivos, por lo que el impacto es mínimo.
Según Luis Simón, director de la oficina del Real Instituto Elcano en Bruselas y coautor de un estudio sobre los diferentes escenarios de retirada de tropas estadounidenses en Europa, un cambio que sería radical pero sostenible implicaría retirar gran parte de las tropas convencionales pero manteniendo las capacidades de inteligencia y unas brigadas mínimas. A su juicio, es realista que Europa tenga un mayor grado de autonomía en el ámbito militar y estratégico, pero no hacerlo sin ningún tipo de implicación de EE.UU. “Para que Europa asuma la responsabilidad primaria de la defensa convencional hace falta que tenga un nivel de integración militar mucho mayor del que tiene”, asegura el experto, diciendo que se trata del principal desafío ahora mismo de los ejércitos europeos. “El problema son los habilitadores críticos, las capacidades indispensables de inteligencia, vigilancia o reconocimiento”, también la falta de integración de sensores o satélites que permiten una completa visibilidad del campo de batalla, algo en lo que Estados Unidos tiene el monopolio.
Otro desafío, recuerda Simón, será de legitimidad militar y política: quién ocupará el mando si EE.UU. lo retira en caso de una guerra total. “Ni los británicos, ni los franceses, ni los alemanes tienen experiencia en mandar en operaciones por encima de cierto nivel”, considera. Hay algunas pistas en este sentido: Washington ya ha cedido el mando de dos importantes ramas de la organización. Una, en Italia, el Mando Conjunto de la Fuerza de Nápoles; y otra, en el Centro de Mando Conjunto de Norfolk en Virginia (EE.UU.). El primero pasará a estar liderado por un italiano y el segundo, por un británico.
Capacidades críticas
Europa necesita que EE.UU. se implique por lo menos compartiendo inteligencia
“Hay que convertir todos esos compromisos (de aumentar el gasto en defensa) en resultados tangibles, con una ejecución más rápida, para lograr mayor preparación y una disuasión más sólida”, indicó recientemente el presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, quien ha tachado la idea de crear un ejército europeo paralelo a la OTAN de una “contradicción” o un “sinsentido”. “No estamos en guerra, pero tampoco estamos en paz. Por eso debemos redoblar nuestros esfuerzos para centrar la inversión en defensa de acuerdo con nuestros compromisos”, avisó el almirante.
Pentágono
Hegseth aplaude a los asiáticos y abronca a Europa
El secretario de Guerra de estadounidense, Pete Hegseth, aplaudió a países como Japón, Corea del Sur o Filipinas por su compromiso con el gasto militar y su cercanía a Washington a la vez que afeó que no ocurre lo mismo con los aliados europeos de la OTAN. “Cuando nuestros intereses coinciden, actuamos juntos con determinación”, afirmó el jefe del Pentágono en Singapur, durante su participación foro de defensa más importante de Asia, el Diálogo Shangri-La. “Cuando nuestros intereses divergen, nos adaptamos de forma pragmática, sin dramatismos ni moralismos. Creo que Europa Occidental debería tomar nota”. “Europa y la OTAN tienen que tomar algunas decisiones importantes”, defendió. Hegseth reiteró los planes de EE.UU. de interesarse más por el Pacífico, a la vez que rebajó las tensiones con China asegurando que las relaciones entre las dos potencias atraviesan su mejor momento en años.
