
Los planes de pensiones de empleo siguen estancados en España, con solo un 27% de empresas que disponen de algún sistema de previsión social para sus trabajadores, con lo que se abre una brecha creciente entre salario y pensión futura para una parte significativa de la población.
Es un porcentaje muy alejado de los estándares europeos de cobertura y que sigue sin modificaciones significativas desde hace nueve años, según un informe de la consultora KPMG, sobre la “Situación de las pensiones en España”, que también muestra una implantación muy desigual por sectores. Son más habituales en el financiero, el energético y el químico y farmacéutico y en cambio, escasean en el transporte, la logística y la industria.
Según el estudio, estos datos ponen de manifiesto que los incentivos actuales para fomentar la participación de empresas y empleados en planes de previsión complementaria no son suficientes, por lo que sería necesaria la implementación de medidas más efectivas para mejorar los ingresos de jubilación, ampliar la cobertura de la población y aliviar la presión sobre el sistema público.
En esta línea, el 48% de los directivos de las empresas que han participado en el informe solicitan mayores incentivos fiscales para poner en marcha planes de previsión social complementarios. Además, también señalan que querrían que sus empleados tuvieran mayor educación financiera.
Los directivos solicitan mayores incentivos fiscales para planes complementarios
Respecto al desfase con Europa, queda patente al comparar el 15% de la población ocupada en España que está cubierta por planes de pensiones de empleo, frente al 28% de la media europea. Una cifras que indican que una parte muy importante de la población activa en España depende para su jubilación de la pensión pública y de los ahorros acumulados.
El informe también señala que un 56,6% de las empresas tiene predisposición de poner en marcha alguna de estas herramientas de ahorro para la jubilación, pero topan con diversas barreras. Una de las significativas es el compromiso financiero a largo plazo que requieren estos planes, al tener que realizar aportaciones para sus trabajadores, lo que resulta “costoso y difícil de mantener” en un contexto de incremento de costes laborales.
En este sentido, el informe de KPMG apunta varias opciones para reducir esta dificultad. Una sería articular estos planes de pensiones vía retribución flexible, es decir, que las aportaciones sean de los empleados o mixtas; y una segunda sería que las aportaciones estén vinculadas a objetivos para incentivar así a los empleados a mejorar objetivos.
