El BCE reacciona ante el alza de la inflación y sube tipos por primera vez en tres años

Pronóstico cumplido. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir por primera vez en casi tres años el precio del dinero. Los tipos de interés de depósito se sitúan así en el 2,25%, el mismo nivel que hace un año. 

“La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro”, se lee en el comunicado.

En comparación con el ejercicio de marzo, los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a “una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios”.

El escenario de referencia de las nuevas proyecciones del BCE prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3,0 % en 2026, el 2,3 % en 2027 y del 2,0 % en 2028. La inflación, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2 % en 2028. 

De esta manera, la entidad que preside Christine Lagarde envía una señal clara a los mercados. A diferencia del 2022, cuando tardó casi cinco meses en restringir la política monetaria en plena tormenta inflacionaria con la guerra de Ucrania, esta vez el BCE ha puesto las cartas sobre la mesa. El mensaje es que vigila y si es necesario, atajará la inflación (ahora en el 3,2%) antes de que tengan lugar efectos de segunda ronda, en particular sobre los salarios. El objetivo es que los precios suban cerca del 2%. Y, con la crisis energética y el cierre de Ormuz, ahora estamos por encima de este nivel. 

El banco no quiere repetir el error de 2022, cuando tardó en reaccionar

Alberto Rodríguez-Fraile, presidente de la gestora A&G, invita a relativizar esta subida. Recuerda que, desde una perspectiva histórica, los tipos de interés no están en niveles altos. Y, si no fuera por el elevado endeudamiento de algunos países que soportarían mal unos intereses elevados, podrían estar mucho más arriba de lo que están ahora. 

“No estoy seguro de que no sea sano un precio del dinero más alto, porque cuando los tipos de interés están verdaderamente bajos, se produce un efecto pernicioso, de dinero gratis para todos los negocios. Es un poquito de dopaje. Debería haber el dinero de todos para los negocios adecuados, y no tanto para las ocurrencias, que no hacen ningún bien a las compañías y es una forma de quemar dinero como otra cualquiera”, opina. 

“Otra cosa es que este encarecimiento del crédito tenga costes de adaptación o eventuales momentos dolorosos, pero a largo plazo, no es necesariamente algo malo. Cuando los tipos de interés son razonables, esto permite que los inversores de renta fija se sitúen en renta fija, que es lo suyo, y los de renta variable estén en renta variable”, señala Rodríguez-Fraile. 

Los analistas descartan de momento un nuevo ciclo de endurecimiento monetario

Aunque se trate de una subida “a título preventivo”, no estaríamos ante el comienzo de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario, siempre que la guerra de Irán no acabe perdurando. El BCE tiene presente que no puede sobrerreaccionar con el riesgo de hundir la economía de la eurozona. 

De hecho, el escenario de referencia prevé que el crecimiento económico se sitúe, en promedio, en el 0,8 % en 2026, el 1,2 % en 2027 y el 1,5 % en 2028, lo que implica una revisión a la baja para 2026 y 2027, debido “a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza”. 

“Los bancos centrales no deberían actuar con demasiada rapidez, porque el riesgo real estaría en terminar paralizando la economía”, comenta Raphaël Thuin, de Tikehau Capital. Considera que tres subidas de tipos “no son imposibles”, pero solo estarían justificadas en un escenario de precios de la energía elevados durante más tiempo y con efectos de segunda ronda sobre servicios, salarios e inflación. “Pero cuatro, cinco o seis subidas parecen algo fuera de lugar. En cambio, una o dos subidas sí son posibles, dependiendo de cómo evolucione la situación”, apunta.

“Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta”, concluye el BCE.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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